Entre los cargos de confianza y los enchufaos existe la misma distancia que separa las estadísticas de la vida

A la administración por oposición
A la administración por oposición

 

 

Asisto atónito en en este final de noviembre al pérfido uso profesional de la cuantificación de los temas. De todas las cosas y hasta de las personas.

 

Oigo por ejemplo en los informativos, a directores de colegios públicos que aseguran tener sesenta coma seis profesores para organizar las aulas… Porque los nombres con apellido no existen. Las biografías no están, ni las familias, ni las esperanzas ni los sufrimientos. Sólo los números, mientras los políticos hablan sobre el déficit y se hacen públicas las últimas y esperanzadoras cifras del paro, en las que los guarismos se interpretan según la ideología y los intereses de los protagonistas de las noticias.

 

Y leo sobre las ecuaciones matemáticas de las  deudas de las Comunidades Autónomas. Insostenibles. Sobre su contratación funcionarial a los perfiles de confianza para no mencionar el tan español concepto de los enchufes y, así, con la exquisita corrección ideológica de nuestros días, colar sin oposición, como empleados públicos de la administración, a los “parroquianos” del mismo color.

 

Qué lastima y que falta de humanidad y oficio. Así no hay manera de entender nada porque desde esta interesada cuantificación hasta la guerra de las cifras y su manipulación, no hay nada más que ese paso que los políticos, y los periodistas, nos sirven en caliente a cada instante.

 

En los informativos de cualquier cadena dedican un minutito para hablar de los recortes y en la pieza periodística incluyen a un representante del Gobierno y un sindicalista de la oposición. Un esperpento políticamente correcto que, en esencia, se convierte en paradigma de la manipulación, sin que se note, claro, gracias precisamente a la cuantificación de los segundos dedicados a cada uno de los dos entrevistados. Al “balancear la noticia” los responsables del desaguisado profesional dedican el mismo espacio de tiempo al pro y al contra. Qué ético ¿no? Aparentemente sí, porque el arte de saber esconder la trampa en la sacrosanta objetividad es de máster profesional, pero de la manipulación y no del periodismo que enseña el engañar el espíritu del periodismo, que se debe al sentido a las noticias, con el mamoneo político del equilibrio de los poderes en el Consejo de Administración. Pura patraña impune del oficio que quedó con el culo al aire con la trágica información de la muerte de un niño al que sus padres no habían vacunado de la difteria. Durante los días que duró el drama del niño hospitalizado antes de su fallecimiento, un buen ramillete de periodistas redactaron sus noticias dedicando el mismo número de segundos o líneas a los médicos especialistas en vacunación que a los antivacunas, un pequeño colectivo de iluminados de izquierdas, antisistema y con la etiqueta oficial de “progresisas”.

 

¿Y que hay de las vidas, de las personas de los  sentimientos de cada uno de los nuevos parados, o de los nuevos contratados con un trabajo basura, por ejemplo? ¿Qué pensará ese ciudadano que este mes se ha ido a inscribir a los registros numéricos del paro de los supuestos logros sociales socialistas que el PP se ha cargado desde el primer minuto?… Y que sabe que estaba mejor preparado que el enchufado al que sus correligionarios en el poder le han dado el trabajo con toda la grosería del dedazo.

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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