De paseo por La Paseata

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Paseata por el Barrio de las Letras

 

Desde aquel, lejano ya, Abril de 2014, en que Don Manuel Artero tuvo a bien publicar la entrevista que tan amablemente -y para mí una auténtica y agradable sorpresa- me solicitó entonces y que compartimos en mi primera ‘paseata’ con él por el Barrio de las Letras, han sido varias veces las que repetimos paseo y charla por ese agradable barrio, que conocía de pasada, pero que empecé a disfrutar realmente gracias a nuestro guía, amigo y, para mí, desde hoy, también editor, que sabe, como nadie, andar por esas entrañables calles y plazas de Madrid y que conoce su historia, entresijos y a muchos de los personajes que por ellas deambulan.

 

La última fue el pasado día 12, en una mañana que empezó nubosa, pero que poco a poco fue abriendo hasta dejarnos ver el azul del cielo de Madrid que, pese a esa ‘boina’ grisácea que la contaminación nos coloca a veces -siempre, más apreciable desde lejos-, ese día se veía azul de verdad y acabó con un sol que se agradecía tras el paso por algunas calles más umbrías.

 

Como siempre, iniciamos nuestra Paseata al pie de la estatua de Federico García Lorca, ese día sin señales del vandalismo que algunos descerebrados le ‘profesan’ de vez en cuando, porque tampoco esta zona se libra de esa degenerada subespecie, dícese, de la raza humana, pero que más bien habría que encuadrarla en otro género zoológico.

 

Entre ‘estación’ y ‘estación’ por algunas de las típicas tascas que don Manuel conoce bien y en las que compartimos cañas y pinchos, pude comprobar, una vez más, cómo, después de tantos años por la zona, nuestro editor es recibido como amigo -gracias, sobre todo, a la bonhomía que destila desde su gran humanidad y a la afectuosa cordialidad con la que obsequia a sus convecinos-. Así, fuimos charlando y saludando a algunos de sus conocidos -desde un indigente depauperado hasta un empresario de restauración de verbo fácil, que con todos departe nuestro anfitrión- mientras surgían comentarios diversos que, como no podía ser de otra forma paseando por Madrid, derivaron hacia las conocidas ya como “carmenadas” que, para el que no conozca el término o no las sufra por no vivir o pasar por aquí, no son otra cosa que las ocurrencias de la alcaldesa que esa pinza diabólica  protagonizada esta vez por Podemos y PSOE -todos contra el PP-, nos deparó el destino tras las últimas elecciones municipales de Mayo de 2015. Da pena pasar por muchos sitios y ver basura, cartones y demás desechos sobre una “alfombra” interminable de hojas caídas, convertida en muchos sitios en “pista de patinaje” de alto riesgo para viandantes, propias del otoño madrileño y consecuencia de ser la capital con más arboleda de Europa y, ahora, de las más sucias también.

 

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La calle Huertas en el Barrio de las Letras de Madrid

 

Terminamos nuestro improvisado “vía crucis” en un soleado bar -no recuerdo su nombre- cercano al Congreso de los Diputados, frente a Jesús de Medinaceli y a la tradicional Taberna ‘La Dolores’-a Dios rogando y con el mazo dando-, en la que completamos el recorrido y la charla con otro buen amigo de don Manuel que llegó allí, profesor de piano y de charla agradable, con el que repasamos diversos temas propios de un encuentro informal, como algunas de las cosas ya citadas sobre Madrid; la preocupación por la actual situación de España; alguna añoranza del orden y valores de un pasado no tan lejano -en el que no todo fue malo, como ahora se quiere vender-, especialmente la Educación, con mayúscula, ahora tan lejana; el fracaso de una aventura política, que despertó tanta ilusión al principio como desencanto en pocos meses  y que fue precisamente la causa de mi primera Paseata con don Manuel,  etc., etc.. Hasta dio tiempo para hablar de las bicicletas, que circulan por Madrid de manera anárquica -muy pocas en todo caso-, ora por la acera, ora por calles peatonales o, las menos de las veces, por esos carriles ‘bici’ construidos especialmente para ellas y de muy baja ocupación, en los que si considerásemos la inversión realizada en relación con su nivel de uso, nos daría una ratio desorbitada que cuestionaría muy mucho su existencia.

 

En definitiva, fue una muy interesante Paseata en la que tratamos temas como los citados, que darían, cualquiera de ellos, para muchos artículos, que irán llegando, pero que no he querido más allá de enunciar en esta mi primera participación directa en La Paseata, que se produce en vísperas de unos días de celebración de la Navidad, fechas poco propicias para cualquier cosa que no sea celebrar lo que verdaderamente representan para una mayoría de españoles, el Nacimiento de Jesús y sus complementos de encuentro familiar, vacaciones, regalos y conversaciones alrededor de una mesa con un fondo musical de villancicos, que es lo que toca.

 

Termino, agradeciendo a don Manuel su amable invitación a formar parte de los “opinadores” -perdón por el palabro- de este magnífico escaparate de análisis político y social; expresando mi respeto y admiración a todo ese fenomenal equipo que ha ido reclutando, al que sigo desde la fecha citada al principio -Abril de 2014- y al que, modestamente, he tratado de apoyar en las redes sociales con algún pequeño comentario compartido en mis perfiles personales; y con mis mejores deseos de Paz y Felicidad en estos días, y siempre, para todos ellos y, cómo no, para los lectores de La Paseata, sin los que este buen proyecto no sería posible.

 

¡¡¡FELIZ NAVIDAD, AMIGOS!!! Y, al que le haya sonreído la suerte, tanto mejor. Para mí la suerte es mi familia y poder estar aquí y compartir mis reflexiones con vosotros.

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Antonio de la Torre

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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