Julio Camba, Durán i Lleida, el Palace y la Nación

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Durán en el Palace

Reconozco mi cortedad intelectual y mis carencias culturales pero solo puedo citar dos nombres de seres tan privilegiados como para fijar su residencia en el mítico  hotel Palace cuando residían en Madrid: Julio Camba y Josep Antoni  Durán i Lleida. Al primero le olvidamos en demasía. Y al segundo estamos a punto de olvidarle después de haber protagonizado interminables titulares de prensa y convertirse en el centro de esa diana a la que los españoles hemos definido como de la abusona casta política.

– “Hoy desayunaré en modo inglés. Súbame por favor unos huevos revueltos pero, en vez de bacon, acompáñelos con un par de lonchas de buen jamón pasadas, pero muy poco, casi como ese leve contacto que nos procura un fugaz beso adolescente, por la plancha muy caliente… Sí. eso es, se lo estoy diciendo en castellano, las lonchas que besen la plancha. Y para acompañar, por favor, no me suban café. Tomaré hoy un  té negro con una nubecita de leche.”

 

Julio Camba
Julio Camba

Y claro está, seguro que en su habitación del Palace, ninguno de los dos, ni Julio Camba ni Durán, recogieron las migas. Ellos tenían en su residencia que pensar sus actuaciones ante el respetable. En sus palabras, en sus mensajes. Los dos hablaron del concepto de Nación. El político mas que el escritor que, sin embargo una buena mañana garabateó una de sus ocurrencias magistrales. Visionario, anticipó así los desastres morales de los malos gobernantes que ya había conocido por los cinco continentes. La pena es que Durán ni la mayoría de la casta catalana en el poder leyera sus palabras:

«Una nación se hace lo mismo que cualquier otra cosa. Es cuestión de quince años y de un millón de pesetas. Con un millón de pesetas yo me comprometo a hacer rápidamente una nación en el mismo Getafe, a dos pasos de Madrid. Me voy allí y observo si hay más hombres rubios que hombres morenos o si hay más hombres morenos que hombres rubios, y si en la mayoría, rubia o morena, predominan los braquicéfalos sobre los dolicocéfalos, o al contrario. Es indudable que algún tipo antropológico tendrá preponderancia en Getafe, y este tipo sería el fundamento de la futura nacionalidad. Luego recojo los modismos locales y constituyo un idioma. Al cabo de unos cuantos años, yo habría terminado mi tarea y me habría ganado una fortuna. Y si alguien osaba decirme entonces que Getafe no era una nación, yo le preguntaría qué es lo que él entendía por tal y, como no podría definirme el concepto de nación, le habría reducido al silencio». Julio Camba.

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Manuel Artero Rueda

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