XIV. La insoportable vecindad: El burkini, y la “alianza de las susceptibilidades”

Este verano aprendo una palabra nueva: “Burkini”:

(De Burka y Biquini) Dícese del conjunto de dos prendas femeninas de baño. La principal cubre desde los tobillos al cuello y se acompaña de gorro a juego. 2. fig. Expresión sarcástica utilizada en la comunidad de vecinos de Benidorm para definir el bañador de las mujeres islámicas radicales, homologado, por cierto, por el mundo occidental según documentó el socorrista después de investigar en Internet.

El burkini en la piscina

La historia se las trae y tiene tantas arrugas y recovecos como el bañador de la señora musulmana de la foto. Es pura sociología urbana del verano.  En realidad, el “burkini”, desde que entró en la piscina, ha suscitado una profunda polémica social, grandes disgustos y generado en definitiva un desencuentro vital entre cristianos y musulmanes. En la onda de las alertas sobre el desafío de las culturas  y el malestar cívico que generan los burkas en los lugares públicos,  que diariamente exponen sociólogos, políticos, filósofos, escritores y toda clase de “curanderos sociales” y que, con sus argumentos y pasiones, quieren contrariar, con la tozuda realidad de los sentimientos públicos, a la costosísima “Alianza de las Civilizaciones” en la que invierte el dinero que no tiene el presidente Zapatero.

El lugar de la triste experiencia social que ya se conoce en los medios de comunicación como islamofobia ha sido un edificio turístico de apartamentos en Benidorm

El lugar de la triste experiencia social que ya se conoce en los medios de comunicación como islamofobia ha sido un edificio turístico de apartamentos en Benidorm que cuenta con una gran piscina: Verdadero centro social de los turistas durante el verano.

Todo comienza con la llegada de cuatro familias musulmanas emigrantes en Francia, y con dinero, para “vacacionar”  en España. A pesar de las correrías cotidianas por el “hall” de sus aproximadamente 20 hijos de entre ocho y catorce años empeñados en jugar al fútbol entre los sofás de recepción y echar carreras de ascensores con lo pies mojados,  está claro que la presencia de las familias habría pasado desapercibida, en esta auténtica y sudorosa Torre de Babel de turistas en pantalón corto que representa Benidorm durante el mes de Agosto, sino hubiera sido porque la madre de una de las familias seguro que seguidora radical de la religión musulmana, se presentó en la piscina, una mañana, ataviada con el burkini.  A partir de aquí la comunidad turística “piscinícola” se convierte en la comunidad de las protestas. Se repiten las quejas a los porteros que estos trasladan al socorrista, las malas caras cuando la señora chapucea en burkini,  hasta que un día, creo que fue el quinto de tensión,  cuando la musulmana se metió en el agua todos los bañistas occidentales se salieron al unísono.

Después del “climax” no vi un solo día a la prole del hall con alegría en el rostro. Se mascaba la tensión nada mas pulsar los botones del ascensor. Y es que no se si habrá sido por el calor pero este verano aquí, la Alianza de las Civilizaciones se ha convertido en la Alianza de las Susceptibilidades.

 

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Manuel Artero Rueda

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Un comentario sobre “XIV. La insoportable vecindad: El burkini, y la “alianza de las susceptibilidades”

  • el 27 agosto 2010 a las 19:10
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    Preguntaste a la gente por qué se salió de la piscina???

    No entiendo donde está el problema. El famoso burkini parece un buzo, y ya está.

    Y aunque no comparta ni un ápice la idea que la mencionada señora tiene del Islam, y de su colección de baño Mahoma 2010, el gesto de esa gente, que abandona la piscina, me parece demencial. Es el camino equivocado, tanto si pretendemos que incorporen nuestras “costumbres” a sus vidas (y renuncien a las suyas), como si aspiramos a que, sin renuncias por ninguna parte, suavicen sus “talibanas” ideas… Con gestos como los de esa vecindad, sólo conseguimos que se atrincheren todavía más tras sus posturas radicales.

    Y eso, a la larga, y en otros contextos menos inocentes y veraniegos, tendrá consecuencias…

    Un saludo, Manuel.

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