Cristina Cifuentes o cuando el sexo se convierte en un depravado mecanismo político

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Todavía no ha terminado de pergeñar sus clases homosexualistas obligatorias a los niños de Madrid ni de poner en marcha la policía del pensamiento cuando a doña Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, se le ha ocurrido una nueva idea: talleres de educación sexual en los coles.

 

Verán ustedes, que quería yo decir aquí, un parecer que tengo después de leer las noticias. Posiblemente erróneo, como es casi natural pero me llama la atención una en la que “Cristina Cifuentes enarbola una nueva frontera: enseñar a los niños a fornicar”.  ¿Qué va a saber este pobre individuo de provincias, ante los sesudos prebostes del reino? Pero bueno, a pesar de todo: que España va camino de un burdel entero, real, cojonudo, de una casa de prostitución, de citas, creo que se decía entre la gente de la fina sociedad hace algún tiempo, parece evidente. A las niñas se les adiestra en el arte de la jodienda desde temprana edad; se les facilita medios, modos y modas, planos topográficos del clítoris y talleres sobre la masturbación. Desde la TV, en la escuela, en el cine, en las revistas, en la discoteca, el Gobierno, las ministras, los ministres, todos y en todo momento y lugar viven preocupados por el uso y abuso del triangulo de las bermudas de las niñas. Bueno de las niñas y de toda mujer fértil y en estado de buen ver, que el prostíbulo ha de tener un amplio abanico para cualquier caprichoso exigente. Así, en un abrir y cerrar de ojos, terminaremos de inundar las calles de busconas en bragas. Existirán barrios enteros, enormes manzanas, dedicados a la lujuria y el libidinoso arte carnal. Acapararemos, sin lugar a dudas, la industria de la prostitución en Europa, sin miedos, sin prejuicios, con responsabilidad. Evidentemente con más clase que en Cuba. Ya verán, ya.

 

 

Y te daremos la píldora y condones, y el aborto hasta la edad de la primera comunión y lo que haga falta para que tengáis el coño siempre lubricado y a punto. No hay problemas, vosotras a follar, que nosotros os joderemos nenas, en su tercera acepción: destrozar, arruinar, echar a perder. Convertiros en máquinas del sexo, que nosotros os trataremos como muñecas de sex-shop. Poned barato, fácil el asunto, que aunque no os lo creáis, nosotros seguiremos subiendo al árbol.

 

 

No habrá escuela, ni universidad, ni trabajo, ni moral, ni valores, ni porvenir, ni futuro…, ni igualdad de “ná”, pero ¡ah! sí clítoris al aire y bragas al viento y más embarazos no deseados y más problemas para la SS y más incultura y no llevaréis el burka, no: llevaréis el estigma de la mujer fácil, tan bien visto entre los varones para ser siempre la otra. Y “dale alegría a tú cuerpo Macarena” que todo lo demás son cosas de curas, de fascistas, de Franco y de gente antigua. Ya verás, ya, lo bien que vamos a estar.

 

 

Con las fastidiosas consecuencias cuando el sexo se convierte en un repugnante mecanismo compulsivo. Depravado.

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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