XVII. El día de la marmota, las luces de la Candelaria y las sombras negras de los iluminados

las pocas luces de los iluminados

 

Entre la gente que sabe y los iluminados que se creen sabelotodos, entre los inteligentes que dudan y los estúpidos seguros de cada una de sus frases, existe el mismo recorrido que une a la Puerta del Sol con las antípodas o lo que todavía es de mas largo recorrido, por la consideración metafórica y de las ideas que lo impregna, desde la olla a presión de los sentimientos hasta el puchero en el que cuecen a fuego lento los debates de la razón.

 

Y en esta tierra nuestra  que es la España que enamora a los exaltados hasta el delirio de la pasión, en pleno  invierno ya muchos comenzamos a estar cansados de las  repeticiones, del inacabable día de la marmota, del abuso, el egoísmo, las trampas históricas, sus mentiras, y la buena vida de los propagadores de un programa común centrado en el odioso concepto del conflicto, y que en un bucle sin salida heredado de la mitología griega, laberinto interesado de los nefastos políticos del poder por lo que sea, y para mayor empacho, todos los días, a cada hora o golpe de informativos, declaran que quieren separarse de su pasado, realizar un cambio sin otro rumbo conocido que el comunismo  asesino de los derechos humanos, o vivir  sin dar golpe en una arcadia libre y feliz, además de sufragada por el papa estado.

 

El día de la marmota
El día de la marmota

 

Y no importa la razón, que para eso están los sentimientos contra el jefe injusto que arguyen los llorones seguidores de la posverdad, el facha de turno que ondea la bandera española o te increpa tu libertad de no recoger la mierda de tu perro que acaba de cagar en la calle que aunque sea de todos consideras tuya, el derecho a decidir o porque en el kilómetro cero lo que manda son esos nobles sentimientos de la rebelión, la rebelión en las aulas propiciada por funcionarios del estado que olvidan su eterno oficio de la educación para precisamente cambiar el estado, la rebelión en los hospitales por la nefasta gestión de las derechas políticas, porque los de izquierdas y los sindicatos curamos mejor y ¿cómo no?, … La rebelión en las calles contra la propiedad privada y  la economía global dictada por esos fusileros de niños que en esencia son los especuladores financieros. Y de petróleo nada. No queremos petróleo ni centrales nucleares porque en nuestra patria chica saldremos adelante reciclando la basura porque en esta vida no hay nada mejor que sentirse solidario, con los pobres, con los que piensan como yo, con todas las civilizaciones y sus asesinos revolucionarios, con la libertad de acción y de cátedra, los narcotraficantes sociales, y de paso también, con esos okupas que cada vez que salen a la calle se ven en la obligación de su superior moral de romper y llevarse a la talega las estrellitas de los mercedes que se encuentren a su paso.

 

Que para las obligaciones, la educación, el respeto a los mayores y la Ley. Para la convivencia y el sentido común ya habrá otros solidarios, esos negaos insolidarios y malos ciudadanos que no me votan a mí, el Rey de Sol.

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Manuel Artero Rueda

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