Entre la Poesía y la realidad de las líneas rojas: la perversión del lenguaje

las líneas rojas de la perversión del lenguaje debe estar al final de una carretera sin fin

 

Leo esta mañana a la Pizarnik y me sobrecoge la  profundidad de sus palabras. Dice así : “Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde.” Deliro con su poesía tan solo un leve momento porque la realidad que me rodea reduce las ensoñaciones a líneas rojas que no se deben cruzar. Es la misma lata de siempre con los chantajes y amenazas que los políticos se hacen entre ellos con la perversión del lenguaje y que, en realidad, se dirigen a nuestras emociones y nuestros estómagos. Hoy de nuevo el chantaje golpista de los secesionistas catalanes. Perversión en definitiva del lenguaje con el que los políticos  transforman la realidad porque cada vez leemos menos a los poetas y sus auténticas visiones de esa realidad sin contaminar por los ejecutivos, en verdadero peligro de extinción.

Son los eufemismos y el pervertido  afán de nominar las cosas para así transformarlas. El engaño sintáctico que Orwell catalogó en su novela “1984” como neolengua y que ahora protagonizan expresiones falseadas como la del derecho a decidir. Lo hemos olvidado,pero el inefable contador de nubes Zapatero, cuatro años después de cargarse el Plan Hidrológico Nacional,  y los famosos trasvases para los que la Comunidad Europea ya había destinado un importante monto de euros, el gobierno socialista para prever la sequía catalana del 2008 aprobó un trasvase especial desde Tarragona a la ciudad de Barcelona y le dio mil vueltas al nombre, al título, porque de trasvase no lo podía calificar. Miseria de los que nada tienen salvo el poder y creen que se dirigen hacia una meta determinada, y para los que, nunca nada debe ser suyo.

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Manuel Artero Rueda

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3 comentarios sobre “Entre la Poesía y la realidad de las líneas rojas: la perversión del lenguaje

  • el 2 febrero 2012 a las 12:30
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    Que gran médium Alejandra! Ir hacia dónde no hay dónde. El don de la palabra.

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  • el 6 febrero 2012 a las 0:43
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    Decía Ionesco: “Las palabras crean la confusión. Las palabras no son la palabra. El hecho es que las palabras no dicen nada. No hay palabras para las experiencias profundas. Cuanto más trato de explicarme menos me comprendo. Naturalmente que no todo es imposible de decir con palabras: únicamente la verdad desnuda.”
    Y esto es referido a ese metafísico lenguaje del alma, que si lo aplicamos al lenguaje de la cosa pública, al interesado y pervertido lenguaje del dominio público, la no-verdad del lenguaje se magnifica. Te cito unos versos de A. Pizarnik:
    “Cuando a la casa del lenguaje
    se le vuela el tejado
    y las palabras no guarecen,
    yo hablo.”
    Y terminó sin poder hablar, optó por matarse.

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  • Maria Belén
    el 2 febrero 2017 a las 11:38
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    Un magnífico artículo que pone de relieve el daño, quizás irreversible, que la perversiòn del lenguaje puede hacer con las ideas, e incluso con los principios, sobretodo, cuando va dirigido a unos oídos cerrados para siempre a la verdadera esencia y significado de las palabras, por icultos y manipulados, y ya faltos de horizontes, como ocurre en la ESPAÑA actual. Es trágico

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