Con Rubén Darío en el aniversario de su muerte… Y el Cid Campeador

El Cid Campeador
Cosas del Cid de Rubén Dario

 

Dicen, que dijo William Shakespeare: “Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor”. HONOR, concepto y valor que desgraciadamente está muy en desuso en los tiempos que vivimos. A menudo reflexiono y me entristece esa pérdida de valores que moraron en el corazón de los hombres de otras épocas. Dichoso aquel que en algún momento de su vida ha actuado con HONOR.

 
Dicen algunos que fue una leyenda, pero prefiero creer que existió, porque en él habitaban el DEBER, ESPAÑA y el HONOR. Rodrigo Díaz de Vivar fue un caballero castellano que vivió en el siglo XI, una figura histórica y legendaria de la Reconquista cuya vida inspiró el mas importante “cantar de gesta” de la Literatura Española, “El Cantar de Mio Cid”. Ha pasado a la posteridad como El Cid Campeador. Tener “alma de Cid” ha sido uno de los mas increíbles piropos que me han dicho nunca. ¡Que mas quisiera yo!, solo soy una romántica que añora esos valores que se perdieron, desgraciadamente, en la noche de los tiempos.

 

 

 

Esta noche, en el aniversario de la muerte del llamado “Príncipe de las letras castellanas”, RUBEN DARIO, recordemos su homenaje a este guerrero, a este hombre de Honor.

 

RUBEN DARIO
Rubén Darío, Matagalpa 18 de enero de 1867 – León, 6 de Febrero de 1916

 

COSAS DEL CID 

Cuenta Barbey, en versos que valen bien su prosa,
una hazaña del Cid, fresca como una rosa,
pura como una perla. No se oyen en la hazaña
resonar en el viento las trompetas de España,
ni el azorado moro las tiendas abandona
al ver al sol el alma de acero de Tizona.

Babieca descansando del huracán guerrero,
tranquilo pace, mientras el bravo caballero
sale a gozar del aire de la estación florida.
Ríe la Primavera, y el vuelo de la vida
abre lirios y sueños en el jardín del mundo.
Rodrigo de Vivar pasa, meditabundo,
por una senda en donde, bajo el sol glorioso,
tendiéndole la mano, le detiene un leproso.

Frente a frente, el soberbio príncipe del estrago
y la victoria, joven, bello como Santiago,
y el horror animado, la viviente carroña
que infecta los suburbios de hedor y de ponzoña.

Y al Cid tiende la mano el siniestro mendigo,
y su escarcela busca y no encuentra Rodrigo.
?¡Oh, Cid, una limosna! ?dice el pobrecito.
?Hermano,
¡te ofrezco la desnuda limosna de mi mano!
?dice el Cid; y, quitando su férreo guante, extiende
la diestra al miserable, que llora y que comprende.

Tal es el sucedido que el Condestable escancia
como un vino precioso en su copa de Francia.
Yo agregaré este sorbo de licor castellano:

Cuando su guantelete hubo vuelto a la mano,
el Cid siguió su rumbo por la primaveral
senda. Un pájaro daba su nota de cristal
en un árbol. El cielo profundo desleía
un perfume de gracia en la gloria del día.
Las ermitas lanzaban en el aire sonoro
su melodiosa lluvia de tórtolas de oro;
el alma de las flores iba por los caminos
a unirse a la piadosa voz de los peregrinos
y el gran Rodrigo Díaz de Vivar, satisfecho,
iba cual si llevase una estrella en el pecho.
Cuando de la campiña, aromada de esencia
sutil, salió una niña vestida de inocencia,
una niña que fuera una mujer, de franca
y angélica pupila, y muy dulce y muy blanca.
Una niña que fuera un hada, o que surgiera
encarnación de la divina Primavera.

Y fue al Cid y le dijo: «Alma de amor y fuego,
por Jimena y por Dios un regalo te entrego,
esta rosa naciente y este fresco laurel».
Y el Cid, sobre su yelmo las frescas hojas siente,
en su guante de hierro hay una flor naciente,
y en lo íntimo del alma como un dulzor de miel.

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Mercedes Ibáñez Huete

Mercedes Ibáñez Huete

Realizadora de TVE casi desde que nací. Capricornio nata, amo la poesía y el chocolate apasionadamente, adoro la Navidad, las charlas con amigos y la familia. Me encantan los días de otoño y las noches de invierno y aunque soy española de nacimiento y de corazón, viajaría en el tiempo hasta la Escocia de los siglos XVIII y XIX y me quedaría allí mucho tiempo. Definitivamente el Romanticismo es mi época. Esa soy yo.

Un comentario sobre “Con Rubén Darío en el aniversario de su muerte… Y el Cid Campeador

  • Maria Belèn.
    el 6 febrero 2017 a las 23:08
    Permalink

    Magnífica ediciòn de un gran artículo.

    Respuesta

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