Leyendas escocesas. Allá lejos en el río Sligachan, los McCloud y los McDonald decididieron batallar

LA LEYENDA DEL LAGO SLIGACHAN
LA LEYENDA DEL RÍO SLIGACHAN. Puente Sligachan – Isla de Skye (ESCOCIA)

 

Allá lejos y hace tiempo, en las Tierras Altas de Escocia, existían clanes que luchaban por el dominio de las tierras. Entre los más importantes estaban los McDonald y los McCloud, que eran enemigos mortales. Ya cansados de años y años de luchas y disputas entre ellos, ambos clanes decidieron llegar a un acuerdo, una tregua a tanta matanza sin sentido. Decidieron que la hija del jefe de los McCloud y el hijo del jefe de los McDonald se conocieran y, si el destino así lo quería, se casaran.

 

 

John y Mary decidieron darse la oportunidad de conocerse. Ella era hermosa y él, todo un caballero. Después de varios días de cortejarla, John al fin pudo darle su primer beso a orillas del Río Sligachan, en la Isla de Skye, un lugar romántico, propicio para el inicio del amor.

 

 

A las semanas, ambos clanes comenzaron a preparar el casamiento. Existía un sentimiento de alegría de tal magnitud, que no había una persona que recordara que ambos clanes habían sido enemigos. El día de la boda, John llegó a la Iglesia antes que Mary. Se encontraba sumamente feliz, por fin iba a casarse con la mujer que amaba y, no solo eso, sino que dicho matrimonio acabaría por fin con años de enemistad entre ambas familias. El futuro se mostraba claro y prometedor.

 
Fiel a las costumbres de su familia, Mary se tomó más del tiempo debido en arreglarse. Decidió ir a la iglesia caminando, ya que no se encontraba muy lejos. Cuando estaba en el camino, pensaba en el futuro. En la vida que iba a tener, los hijos que pensaba concebir, la armonía que iba a reinar entre ambas familias después de la boda… Mientras pensaba todo eso, una carreta se acercó a ella a toda velocidad. El conductor la vio demasiado tarde. Al intentar detener el caballo, este se paró en dos patas justo enfrente de la pobre Mary y la hizo volar de una patada.

 

 

Al despertarse, Mary vio que su vestido estaba manchado de sangre. Se acercó al río y se miró en su reflejo. Estaba totalmente desfigurada. No había rastro de la belleza que alguna vez había sido; le faltaban varios dientes, tenía un ojo colgando y varias marcas en su piel. Desconsolada, se sentó en una piedra a llorar. En ese momento, se le acercó un duende y le preguntó por que lloraba. Ella le respondió que la fealdad de su rostro impedía casarse con la persona que amaba, esa persona que la estaba esperando en el altar. El duende le dijo que no tenía que preocuparse, que la belleza verdadera está en el interior de cada persona y, que si John realmente la amaba, la iba a aceptar igual, sin importar la deformidad de su rostro.
Mary agradeció las palabras del duende y se dirigió corriendo a la iglesia.

 

 

Al llegar, John la estaba esperando en el altar. Vio su vestido manchado de sangre, pero le restó importancia. Al momento de besarla, John levantó el velo y la cara de Mary quedó al descubierto; la vio deforme, horrible, sin rastros de ese bello rostro que alguna vez había tenido. Dudó que fuera ella, aunque en el fondo sabía que era su Mary. Ella intentó explicarle lo que había pasado, pero el solo se alejó. No quería saber nada con la deforme Mary. Estaba seguro que era una especie de venganza por parte de la familia McCloud. No podía casarse con ese monstruo. Era el fin de la tregua y de la felicidad de la pobre Mary.

 

el río de laleyenda
Al despertarse, Mary vio que su vestido estaba manchado de sangre. Se acercó al río y se miró en su reflejo.

Avergonzada y deprimida, volvió a orillas del Río Sligachan a llorar. Lloró desconsoladamente hasta que se quedó dormida. Al despertarse, vio al duende con el que había hablado y le comentó lo sucedido. John ya no la amaba porque no era bella, ya no quería estar con ella a causa de su fealdad. El duende le explicó que había una forma de devolverle la belleza. No le gustaba verla triste y llorando por un amor que no valía la pena.

 

 

Le dijo que el Río estaba encantado y que lo único que tenía que hacer era sumergir su rostro por 10 segundos en el agua, lo cual no solo le devolvería la belleza, sino que le daría juventud eterna y más belleza de la que poseía antes del accidente. Mary no lo dudó y sumergió su rostro en el río. Al salir, se vio reflejada en él. Era mucho más hermosa de lo que jamás había sido. Contenta, le agradeció al duende y fue en busca de John. Lo encontró, y él casi muere al verla. No podía creerlo. Mary brillaba y su belleza era imposible de ignorar. La agarró de la cintura, pero ella se apartó. Le dijo que si él no había podido ver su belleza interior cuando estaba deforme, que nunca la iba a amar como ella se merecía.

 

 
Así Mary abandonó a John y ambas familias, los McDonald y los McCloud, terminaron la tregua y continuaron peleando y matándose por años. La leyenda del Río Sligachan sigue viva, yo estuve allí hace poco tiempo. No pude evitarlo y sumergí mi cara en sus frías aguas, a ver que pasaba…¡¡A lo mejor tengo suerte!!

 

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Mercedes Ibáñez Huete

Mercedes Ibáñez Huete

Realizadora de TVE casi desde que nací. Capricornio nata, amo la poesía y el chocolate apasionadamente, adoro la Navidad, las charlas con amigos y la familia. Me encantan los días de otoño y las noches de invierno y aunque soy española de nacimiento y de corazón, viajaría en el tiempo hasta la Escocia de los siglos XVIII y XIX y me quedaría allí mucho tiempo. Definitivamente el Romanticismo es mi época. Esa soy yo.

Un comentario sobre “Leyendas escocesas. Allá lejos en el río Sligachan, los McCloud y los McDonald decididieron batallar

  • Maria Belèn.
    el 11 febrero 2017 a las 23:39
    Permalink

    Preciosa historia, maravillosamente escrita, y excelente edición.

    Respuesta

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