El panorama que tenemos sobre el pescante de la diligencia con mulos desbocados

La diligencia de John Ford
La diligencia de John Ford

 

“Sobre el pescante de este manoseado Sistema no sé quién tiene puestos sus sebáceos glúteos para gobernar a estos mulos desbocados”

 

Sobre el pescante de este manoseado Sistema no sé quién tiene puestos sus sebáceos glúteos para gobernar a estos mulos. Es más, no sé si existe cochero, o lo hubo alguna vez. Si… sí, un ganso aberrante. Si… no, una aberrante gansada. En ambos casos un castigo divino, no puede ser otra cosa. La cuestión es que las bestias que tiran de este cascajo político, de este carromato de podredumbre han terminado rompiendo los aparejos. Entre coces y rebuznos han desparramado de Norte a Sur, de Este a Oeste por todo el solar patrio de otros tiempos, toda la porquería que les queda de lo que fuera un cargamento de esperanzas. Y que, sin embargo estos canallas, han convertido en frustraciones y hedonismo. Todos mandan, todos desbocados, todos con el morral rebosando y el bocado lleno de espumarajos buscan despavoridos quién les llene los serones y les sirva de mamporrero.

 

“Estamos desbocados. Un pueblo de gestas históricas, de heroicidades por la libertad y por la patria, ahora  se deja conducir por Gobiernos que claudican vilmente ante unos pocos facinerosos”

 

 

 

Curioso. Estamos desbocados. Un pueblo de gestas históricas, de heroicidades por la libertad y por la patria… que lleva a gala sentirse Quijote y enarbolar su caballerosidad, su valor y su lucha de filántropo y hombre de genio y figura (por poner un ejemplo mítico) se deja conducir por Gobiernos que claudican vilmente ante unos pocos facinerosos y dejan a su pueblo, al pie de los caballos, sometido en una emboscada mortal; que se arrugan como mariconas ante unos pocos delincuentes que pretenden llevarse una parte del pastel de España, hasta empacharse con él, hasta decir basta y no tener que rendir cuentas a nadie.

 

 

Y yo aquí, leyendo, escribiendo, oyendo cosas que todos sabemos, sin levantarme, sin hacer nada. Curioso.

 

 

Podríamos decir que lo funesto se presagia, el tiempo se pronostica o, que los Idus de Marzo se auguran. Pero para concebir los tiempos que se avecinan en España, necesitaríamos recurrir a las revelaciones de un profeta bíblico, a las centurias de Nostradamus o, cuando menos a la magia de cualquier Aramis Fuster o similar. Imprevisible. Por cultura, por historia, por temperamento. “Todo es incierto…, menos tu vientre” como decía M. Hernández.

 

 

Tremebundo panorama el que tenemos por delante.

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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