Por el primer asesinado por ETA, lengua de hacha, y por todos los que cayeron por España, por nosotros

1968. 7 de Junio. El Guardia Civil de la Agrupación de Tráfico JOSÉ ÁNGEL PARDINES ARCAY, se convertía en el Primer GUARDIA CIVIL asesinado por ETA
1968. 7 de Junio. El Guardia Civil de la Agrupación de Tráfico JOSÉ ÁNGEL PARDINES ARCAY, se convertía en el Primer  asesinado por ETA

 

 

 
No vengáis con sibilinas banderas blancas que aún chorreáis sangre fresca por los codos. La de los nuestros. ¡Estamos tan acostumbrados!. Nosotros no hemos tenido descanso. Jamás. Nos habéis alimentado, desde el principio, a diario, con el espectro de rencores y resentimientos guerra-civilista; habéis grabados nuestros corazones a dolor y duelo con el estigma de un terrorismo despiadado, vengativo e invariablemente cobarde.

 

 

“Corría el año 1968. 7 de Junio. El Guardia Civil de la Agrupación de Tráfico JOSÉ ÁNGEL PARDINES ARCAY, se convertía en el Primer  asesinado por ETA. Por él y por todos los QUE CAYERON POR ESPAÑA, POR NOSOTROS…”

 

 


No me interesan para nada los comunicados de ETA. Lo que diga me la trae al pairo. Ni quiero sus concesiones. Ni sus ridículas promesas. Ni deseo oír sus grotescos eufemismos. Ni soporto su cinismo sangrante y despiadado. Ni su desvergüenza, ni su mentir aberrante. Ni me asustan sus pistolas, ni sus bombas, ni sus métodos indignos, viles, bajos, criminales. Nada de ellos me importa. A estas alturas, ya ves… Tienen cincuenta años de terrorífica existencia y yo sesenta de vivir con las manos en alto.

 

 


Lo que sí me preocupa es la actitud del Presidente, del ministro del Interior, del Gobierno, de la oposición; del aspirante que va recogiendo los huevos de la faisana, y del que se los pone por montera; de los políticos en general y de gran parte de periodistas y sucedáneos adscritos al poder in illo témpore.

 

 


De querer, queremos que purguéis vuestros crimines en la cárcel y fuera de ella; que entreguéis a cada una de las miles de víctimas, vuestras armas rotas, aplastadas, junto a un capullo rojo y una tarjeta en la que ponga bien grande: PERDÓN (Parecerá real). Y luego os esfuméis, os diluyáis sin dejar huella y sin hacer ruido. Nosotros nos encargaremos de mantener siempre frescas las flores en las tumbas de nuestros muertos.

 

 


No perdáis el tiempo. Ni los unos ni los otros. Ya sabemos que todo es inútil. Cómo inútil fue el terrorismo de Estado, inútil las negociaciones, veladas o descaradas, inútil las estrategias, inútil los catorce años de Felipe González en el poder haciendo y deshaciendo tratos. Nada, absolutamente nada. Lejos de atisbar alguna esperanza, siguieron sonando los disparos a quemarropa, en la nuca y por la espalda; y las bombas del mando a distancia siguieron matando niños y mujeres, y a buenas personas anónimas en una guerra en la que los nuestros siempre caen a traición; por la traición. Como moscas en este estercolero que no sabemos quién, ni quienes nos han habilitado y en el que vivimos para sólo ser víctimas, mártires, carne y sangre para el sacrificio humano en el altar de un luciferino poder oscuro, tenebroso, funesto; el de la sombra dicen algunos, el de las cloacas dicen otros; el de Belcebú digo yo. (Repugnante reencarnación del señor de las moscas)

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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