De Teresa de Cepeda a Miguel Hernández en estos malos tiempos de incertidubre, guerra y rabia

DE TERESA DE CEPEDA A MIGUEL HERNANDEZ
De Teresa De Cepeda a Miguel Hernández y los malos tiempos

Malos tiempos, tiempos revueltos llenos de incertidumbre, de rabia contenida, de miedos, de zozobra.., pero con el corazón decidido a darlo todo, a no desfallecer, a defender aquello en lo que creemos y que es la base de nuestra existencia. Lo que nos mantiene vivos y libres.
Cuando era pequeña soñaba con ser un soldado.., pelear en las guerras que aparecían en mis libros. Ya es tarde para eso, me conformo con luchar con la palabra, con mi actitud ,con mis valores, con mis anhelos y con mis sueños que siguen siendo los mismos. Ante la impotencia mucha fuerza y mayor lealtad a lo que creo.

 

“Malos tiempos, tiempos revueltos llenos de incertidumbre, de rabia contenida, de miedos, de zozobra.., pero con el corazón decidido a darlo todo, a no desfallecer, a defender aquello en lo que creemos y que es la base de nuestra existencia”

 

 

 

Teresa de Cepeda más conocida como santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila
Teresa de Cepeda más conocida como santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila

 

 

“Vivir la vida de tal suerte que viva quede en la muerte”. Eso decía TERESA DE CEPEDA Y AHUMADA más conocida como santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila, que nació un 28 de Marzo, tal día como hoy.

 

 

“¡Ay que larga es esta vida! / ¡qué duros estos destierros! / ¡esta cárcel, estos hierros / en que el alma está metida! / Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, / que muero porque no muero” .

 

 

 

Y en eso estamos en estos malos tiempos que nos ha tocado vivir, Teresa. En eso están nuestros soldados, nuestros compatriotas fuera de nuestras fronteras cuidando de todos nosotros… de nuestra libertad y de nuestra paz.
Un recuerdo emocionado para todos ellos en este 75 aniversario de la muerte de uno de nuestros grandes poetas: MIGUEL HERNANDEZ.

 

Miguel Hernández
Miguel Hernández

 

GUERRA…

Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.

La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.

Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?

Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.

Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Mercedes Ibáñez Huete

Mercedes Ibáñez Huete

Realizadora de TVE casi desde que nací. Capricornio nata, amo la poesía y el chocolate apasionadamente, adoro la Navidad, las charlas con amigos y la familia. Me encantan los días de otoño y las noches de invierno y aunque soy española de nacimiento y de corazón, viajaría en el tiempo hasta la Escocia de los siglos XVIII y XIX y me quedaría allí mucho tiempo. Definitivamente el Romanticismo es mi época. Esa soy yo.

Deja un comentario