La deriva obscena de las “peonás”. Apuntes de teoría social sobre el hundimiento ético español

Las peonás como el mal ético de la actual situación española

 

 

 

El clientelismo político y la corrupción se dan la mano para antropólogos y catedráticos de políticas y ciencias sociales. Y el subsidio conocido como el P.E.R. es uno de los ejemplos mas obvios y recurridos para demostrar la ecuación.  Un pequeño presupuesto del dinero público que sin embargo a los casi veinte años de su creación se ha convertido en el principal causante del hundimiento ético de dos generaciones de españoles, sobre todo de andaluces y extremeños, que ya consideran el dinero de sus peonás, los ocho euros a la hora, mas importante que la buena vecindad, la ayuda mutua y hasta que la solidaridad. Este pasado invierno lo constaté en la fiesta ancestral de “la matanza” que recordaba solidaria entre vecinos y los diferentes especialistas necesarios para convertir al cerdo en un ramillete de embutidos. En la actualidad en los pueblos hay que contratar al matarife o al especialista en morcones. Y es que en esas aldeas blancas,  los vecinos asumen que no se puede pedir un favor. Cualquier trabajo hay que pagarlo porque hasta la mas pequeña ayuda está considerada como una peoná. Esa es la deriva obscena.

 

 

 

Afirman  los sénecas andaluces que son los pensionistas y los parados de la construcción  los que nutren la olla grande. La olla pequeña la forman aquellos que cobran el subsidio agrario, el antiguo P.E.R que ahora oficialmente se denomina como AEPSA (Acuerdo para al Empleo y la Protección Social Agraria). Y así lo aseguran, con datos, como tiene que ser, en esos bares y tabernas que denunció con polémica de estruendo el catalán Durán i Lleida.  Olla pequeña porque las peonás del antíguo PER no representan ni  un 2%,  de las prestaciones que se perciben en este país. De los fondos destinados al PAC , 5.100 Millones de Euros (2008), solo 203 millones fueron destinados a AEPSA.

 

 

“La relación directa en las urnas que existe entre  aquel que cobra las peonás y su agradecimiento, en forma de voto, al alcalde o consejero que le ha ayudado a “gestionar los papeles” y certificar su trabajo”

 

 

 

Desde que nació a manos  de Felipe González en 1986, el las peonás del PER ha estado envuelto en una polémica de varias caras que sin embargo ocultan la verdadera y obscena deriva social .  Por un lado está la política, denominada como la  del voto cautivo. La esgrime una mayoría de líderes de opinión que sin complejos muestran la relación directa en las urnas que existe entre  aquel que cobra las peonás y su agradecimiento, en forma de voto, al alcalde o consejero que le ha ayudado a “gestionar los papeles” y certificar su trabajo. Esta visión política coloca los acentos en el uso perverso y electoral de una idea platónicamente buena, auspiciada bajo los conceptos de  justicia y distribución social  y con la saludable  vocación de  acabar con el hambre de los aparceros y desposeídos.

 

 

 

La otra gran polémica surge desde el prisma laboral, por la competencia desleal y la evasión de impuestos que ejercerían aquellos trabajadores que   declaran peonadas falsas para alcanzar el subsidio, o que continúan trabajando ilegalmente y cobrando “en negro” mientras lo reciben. Es muy interesante al respecto leer una de las entradas del blog del empresario catalán Carlos Blanco y las respuestas en la que algunos de sus lectores le piden que se retracte.  Pionero en el sector de internet donde hace negocios desde 1996, al Señor Blanco se le ocurrió colgar una metáfora en forma de biografía que ha circulado por la red en los dos últimos años. Se trata de la historia de un matrimonio que decide cambiar de vida y con la ayuda de un amigo alcalde cambia su domicilio en la ciudad por una casa en un pueblo. Termina así:

 

 

 

Al final del año el ingreso de la familia se multiplicó, y la crisis es para los demás.
¡Ah!, como oficialmente somos pobres, pobres, nos han dado becas para los niños y los tenemos en la ciudad con los abuelos estudiando. …
Cuando se nos acabe el PER nos haremos con las veinte jornadas que necesitamos y otra vez al PER. Y cuando llegue la jubilación, tanto mi esposa como yo la tenemos asegurada, ……¡¡¡Viva el PER!!!!
¡Ah! Y ahora en una cuentita ahorrando lo que podamos, por si se os ocurre votar mal y se nos acaba esto, tener un buen plan de pensiones.
Señores, sean espabilados y actúen, que si padecen crisis es porque quieren, no piensan o piensan poco.

Y cuando lleguen elecciones… ¿saben a quién votamos? …. Pues sí, a ese, ¿a quién si no?. Lo siento,pero miro por mi familia.

 

 

 

La deriva política de nuevo definida como clientelismo que no deja de ser una realidad menor ante el grave problema que plantea una nueva mentalidad del subvencionado, para el que cualquier esfuerzo comunitario que haga debe de ser pagado por unos ocho euros a la hora.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone

Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

11 comentarios sobre “La deriva obscena de las “peonás”. Apuntes de teoría social sobre el hundimiento ético español

    • el 6 junio 2012 a las 16:23
      Permalink

      Pero intuyo desgraciadamente y ahí mi comentario que hay una deriva malévola que está acabando con la vecindad detrás de esa compra de voluntades y votos para la urna.

      Respuesta
  • el 6 junio 2012 a las 16:16
    Permalink

    La taberna forma parte de la manera de vivir de los andaluces. De Córdoba se decía en tiempos de Primo de Rivera: Córdoba, ciudad de arte y ciencia, que tiene una sola librería y más de mil tabernas. Ahora ha variado algo, Hay alguna librería más, pero las mismas tabernas, y eso que la juventud se lo monta con el botellón, embriagando los jardines de primavera con una mezcla de olores que va desde la dama de noche, el jazmín y el azahar hasta el amoniaco y el ácido úrico descompuesto de los “meaos”.
    Lo del PER es otra cosa, Y la culpa la tienen por igual los “obreros” y los “señoritos”. Los primeros porque han tomado este subsidio, inventado para no despoblar los pueblos, como una fuente segura de vida. Se han convertido en parásitos sociales que viven de la venta de su voto. Los terratenientes les viene bien porque tienen una mano de obra temporera, corrupta y fija. Pero quien más lo agradece son las cunetas de las carreteras secundarias y los caminos de Andalucía y Extremadura, que son las más cuidadas del mundo. Perfectas, Da gloria ver una carretera llena de baches flanqueada por una cuneta impoluta en la que no hay una brizna de hierba. Ni los jardines de Medina Azahara, cuando más esplendor hubo, estuvieron tan atendidos.
    Hay días en que uno piensa en borrarse de ser andaluz.

    Respuesta
    • el 6 junio 2012 a las 16:21
      Permalink

      Qué filósofo eres Arturo. Al leer tus palabras he visto esos pueblos adoquinados con filigrana por las gentes del PER, que da no solo gusta pisar sino mirar embelesado. Yo apunto y quizás me equivoque a esa maldad que ahora se cuantifica a ocho euros la hora que ha acabado con la fiesta ancestral de la matanza, ya profesionalizada y por tanto no fiesta. Tu seguro que sabes.

      Respuesta
  • el 6 junio 2012 a las 16:46
    Permalink

    Hay muchas cosas que ofenden,pero esta no tiene igual.
    Parangón de la injusticia social,desprecio al trabajador que sin querer la financia,mayor desprestigio aún del clan por si ya parásito de políticos corruptos……….
    La gran desvergüenza personificada.

    Respuesta
  • el 6 junio 2012 a las 16:55
    Permalink

    Excelente artículo, en mi opinión. Si pudiera seguir su estudio en otros ámbitos: la construcción y los ayuntamientos, los puestos de trabajo en la Administración y Empresas Públicas, etc. conseguiría un “fresco” impresionante, creo. Gracias.

    Respuesta
  • el 6 junio 2012 a las 17:15
    Permalink

    Recuerdo hace apenas un año en una villa andaluza de unos 5.000 habitantes y nada fructífera, como un vecino, hombre mayor de unos 77 años buscaba quien pudiera limpiar de rastrojos y malas hierbas unos 5 celemines de tierra. Estaba dispuesto a pagar por el trabajo, pero cual fue su sorpresa que ninguna de las personas que se encontraban en paro (la mayoría agricultores) quería realizar el trabajo, y no era porque pagase poco, no, ninguno se interesó por cuánto estaba dispuesto a pagar. Al final, el hombre mayor que hacía 60 años que no cogía una azada (porque dejó de ser agricultor al irse a la ciudad), se arremango y como haciciera su padre mas de medio siglo atrás, este octogenario limpio sus 5 celemines en tres duros días, sin cobrar peonadas, sin obligar a nadie a ganarse esas peonadas, pero eso sí, continuando con el pago de las peonadas a sus vecinos, que desde la barra del bar siguen arreglando el mundo a 8 €/hora de peonada.

    Respuesta
    • el 6 junio 2012 a las 17:36
      Permalink

      Gracias por la expresión escrita de su experiencia. Refleja precisamente mi opinión en lo escrito. Yo lo he sufrido también y que conste en acta que he dicho lo de los ocho euros a la hora porque es la tarifa habitual en el centro de Madrid que cobran todos los asistentes ilegales que trabajan a la hora en la capital. Hace unos meses yo realicé una mudanzita a Estremadura y un jovenm habituado al PER me cobró diez euros la hora por ayudar a desestibar la furgoneta que había contratado. Pero lo importante no es el dinero, lo grave es el daño que se ha realizado al adn esencial del pueblo español acostumbrado, por solidaridad a ayudar a los vecinos. Ese es el mal.

      Respuesta
  • el 6 junio 2012 a las 17:29
    Permalink

    Impecable artículo. La forma más obscena de robar a los españoles y avergonzarles a la vez.

    Respuesta
  • el 6 junio 2012 a las 20:46
    Permalink

    magistral retrato social del cortijo andaluz y extremeño. Lo realmente problemàtico es que solamente hay una soluciòn : hacienda y sistema central de archivos : cruzar datos de todo tipo y directamente crujir a todo el que se pille: multa, sancion, interes de demora, y todo lo que se pueda, embargos y subastas pùblicas por el importe de la deuda;seguro que se pagaba toda la deuda Española y en menos de 1 año ¡¡¡

    Respuesta
  • Maria Belèn.
    el 31 marzo 2017 a las 0:53
    Permalink

    Excelente artìculo, lleno de realidad pura y dura.

    Respuesta

Deja un comentario