Gibraltar asedia a España con un reiterado ataque a nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

GIBRALTAR ASEDIA A ESPAÑA
Gibraltar asedia a España

 

 

 

Déjenme de Tratado de Utrecht en el que se ciscan los ingleses y milongas, Gibraltar es colonia porque los Llanitos quieren. Siempre se han sentido más cómodos como colonos ingleses que como españoles de derecho. Asunción, que al modo de ser y de pensar de los ingleses les ha venido de maravillas para hacer de su capa un sayo en estos tres siglos. A los andaluces de Gibraltar, durante estos trescientos años les ha bastado asomarse a la verja para ver la diferencia que existía entre la siempre convulsa España y la estabilidad de la Corona Británica. Puede que el primer siglo no fuese así, pero desde el dos de Mayo de 1808 a la dictadura de Franco, pasando por el felón Fernando VII, la Década Ominosa, las regencias, reinados, repúblicas, dictaduras, guerras y demás quítame allá esas pajas, les ha merecido mucho más ampararse en la Roca tras la alambrada, que suspirar por su españolidad.

 

 

“Sin remontarnos muy atrás, durante la dictadura franquista El Peñón era el economato de todo su entorno. Allí acudía todo el Campo de Gibraltar por precio y calidad, con las puertas abiertas y cerradas”

 

 

 

Sin remontarnos muy atrás, durante la dictadura franquista El Peñón era el economato de todo su entorno. Allí acudía todo el Campo de Gibraltar por precio y calidad, con las puertas abiertas y cerradas. En libre mercado o como contrabando. Cuando los españoles padecían una Seguridad Social deficiente, escasa y precaria, los Llanitos, igual que en la actualidad, se limitaban a coger un Hércules por la mañana, sacarse una muela en Londres y volver al medio día. Hoy los tiempos ha cambiado, pero siguen queriendo sus estatus social y laboral británico. No hay color. Dicen.

 

 

 

Si bien es cierto que, en el fondo de sus corazones permanece intacto el sentimiento español y el orgullo por el valor y el coraje de aquellos caídos en los asedios a Gibraltar y por quienes, negándose a admitir el dominio inglés, fundaron la “Muy Noble y Más Leal ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar”.

 

 

Hasta aquí el pequeño preámbulo que intenta describir sentimientos, derechos, puro pragmatismo, y reivindicaciones que subyacen por esos pagos. Más los españoles de dentro, los que viven en San Roque y los que pasamos por allí, hemos de atajar los hechos, del momento, de hoy.

 

 

“Allí anduve unos años haciendo labores propias de mi profesión. Y, créanselo, alguna vez silbaron las balas cerca muy cerca, de donde estábamos”

 

 

Crinavis está situado al noroeste del Peñón, pertenece al término municipal de San Roque. Digamos para abreviar que es un centro de trabajo a cielo abierto, parte mar y parte tierra, dique y dársena, y que por la Avda. de España, dando un paseo mientras flanquea el mar de un lado y del otro la Línea de la Concepción, queda a quince minutos de la Roca. Allí anduve unos años haciendo labores propias de mi profesión. Y, créanselo, alguna vez silbaron las balas cerca muy cerca, de donde estábamos. Otras muchas fuimos, evacuados por la Guardia Civil para quitarnos de la refriega y del peligro de su lucha contra el narcotráfico. Por supuesto, la vigilancia era y es constante, diaria, de día y de noche. Enorme, intenso el trabajo de la Benemérita por controlar la zona. Ímproba y peligrosísima, sí señor.

 

 

 

Con razón sitúa Arturo Pérez-Reverte, gran parte de su novela, La Reina del Sur, en ese escenario. Quien no viva, ni haya vivido en el entorno del Campo de Gibraltar, le sugiero la lectura de este thriller. Comprenderá enseguida, que ningún mindungui de tres al cuarto, con Bobbys, media armada inglesa o veinte submarinos nucleares a su cargo, puede impedir la heroica labor que Policía y Guardia Civil desarrollan por la sociedad, en ese rincón de España. El reiterado ataque por parte de Inglaterra, a nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, no se justifican por un palmo de las aguas en una piscina compartida, esa sí ha sido de siempre, sencillamente una afrenta, una humillación, me atrevería a decir que una clara declaración de guerra y no las bravuconadas de cuatro imbéciles.

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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