Gibraltar y los gibraltareños: Las ficciones y la realidad documental de nuestra historia

Vergonzosas y permitidas ampliaciones territoriales con tierra y rocas compradas en España
Vergonzosas y permitidas ampliaciones territoriales con tierra y rocas compradas en España

 

 

“Los errores cometidos con Gibraltar y los gibraltareños durante 300 años no se arreglan en cinco minutos”

 

 

Los errores cometidos durante 300 años no se arreglan en cinco minutos, no se puede pensar ni resolver desde perspectivas coyunturales, miras aldeanas, oportunismos, electoralismos, oposición permanente, actuaciones locales o fanfarronadas que luego haya que enmendar dando un vergonzoso paso atrás. En estos días corre la tinta electrónica hablando nuevamente sobre Gibraltar. En estas sencillas líneas pretendemos recordar a todos, especialmente a nuestros representares públicos sin visión exterior ni perspectiva de conjunto más preocupados de la protección de sus vergüenzas y del separatismo, y perdonen por la reiteración, en fin, les recuerdo que Cádiz es una provincia inacabada desde aquel Real Decreto de 1833 en el que se establecía definitivamente la división del territorio en la península e islas adyacentes en 49 provincias.

 

 

 

También y antes se seguir recordemos aquel 1 de agosto de 1704 en que tomaban posiciones en la bahía de Algeciras la flota angloholandesa, en cuyo buque insignia, el Rear Catherine, se arbolaba la bandera del almirante George Rooke y donde se celebró el consejo de guerra presidido por el príncipe de Darmstadt con los jefes de las divisiones navales. Los vigías españoles de Gibraltar pudieron contar setenta y cuatro barcos, en los que embarcaban 25.583 hombres y en los que iban montados 4.102 cañones, a los que se sumaban una retaguardia 68 transportes con 9.000 soldados preparados para el desembarco.

 

 

 

En tierra el sargento general de batalla don Diego Esteban Gómez de Salinas y Rodríguez de Villarroel gobernador político y militar de la plaza echó cuentas comprobando que contaba sólo con 570 hombres de los que cien eran miembros de la guarnición y el resto honrados vecinos a los que se podía armar con dificultad. Algunos meses antes, Salinas había expuesto a Felipe V, al capitán general de Andalucía [1] y al duque de Granmont[2] la imperiosa necesidad de convertir Gibraltar en un bastión dado el merodeo de fuerzas enemigas en el Estrecho, ante lo cual sólo hubo buenos propósitos, a pesar de que lamentablemente hubo tiempo sobrado de fortificar la zona.

 

 

“El príncipe de Darmastadt mandó tremolar el estandarte imperial del pretendiente a la corona española al grito de: “¡Gibraltar, por el rey Carlos III de España!”

 

 

 

Antes de la puesta del sol se llevó a cabo el primer desembarco de 3.000 soldados ingleses y holandeses con Darmstadt a la cabeza ocupando el istmo, pidiendo la rendición en nombre del archiduque Carlos de Austria, como pretendiente a la corona española. El príncipe envió un mensaje a Salinas que fue firmemente rechazado, mientras que el día 2 se intercambian mensajes y la aparición del viento de levante impone un compás de espera hasta la jornada siguiente. Llegado el domingo día 4 de agosto la plaza recibió el mazazo enemigo momento en el que los indefensos gibraltareños se refugiaron en el Santuario de la Virgen de Europa, mientras las fuerzas de Salinas intentaban frenar la arrolladora invasión llegando finalmente la capitulación honrosa en la que se les reconocía el derecho a conservar su religión y sus tribunales “supuesto que se haga juramento de fidelidad a la Majestad de Carlos III, como legítimo rey y señor”, y a continuación el príncipe de Darmastadt mandó tremolar el estandarte imperial del pretendiente a la corona española al grito de: “¡Gibraltar, por el rey Carlos III de España!”.

 

 

 

Pero el británico capitán Hicks, siguiendo órdenes de Rooke arrió la enseña anterior e izó la inglesa proclamando por tres veces que la ciudad pasaba a ser dominio de la reina Ana, comenzando el éxodo de los españoles, unos 4.000, fundando San Roque [3] donde quedó su Ayuntamiento. Es obvio recordar que desde aquel momento ha sido la afrenta permanente de la usurpación inglesa de Gibraltar convertida una herida abierta para toda la nación española por encima de opciones políticas habidas y durante trescientos años.

 

 

asedio a Gibraltar
Los vigías españoles de Gibraltar pudieron contar setenta y cuatro barcos, en los que embarcaban 25.583 hombres y en los que iban montados 4.102 cañones

 

 

 

Tras el breve repaso histórico, no olvidemos, y lo hago recordando unas frases del tan criticado Anson, el periodista español no el almirante inglés, en ciertas materias, pero de certera sentencia en esta: “Hemos conseguido tener un Ejército casi sin tropa… En el Occidente europeo democrático y libre sólo se sientan seriamente a la mesa de la negociación las naciones que disponen de unas Fuerzas Armadas de envergadura, los países que dedican un porcentaje decente de sus presupuestos a los gastos militares.” (En su Canela Fina “El Ejército, triturado”, La Razón 6 de enero de 2002).

 

 

 

Para reiterar un año después en la misma línea:
“Nuestro talón de Aquiles radica en la debilidad de las Fuerzas Armadas nacionales. Unos presupuestos miserables desde hace muchas décadas han situado nuestro poderío militar a la cola de Europa… Los ejércitos son los pordioseros de los presupuestos españoles… Y en la mesa internacional de la negociación sólo se sientan los que están respaldados por unas Fuerzas Armadas de envergadura”. (En su Canela Fina “Los Nuevo Aliados”, La Razón 22 de febrero de 2003).

 

 

 

Todos los gobiernos españoles han usado de la Defensa y Seguridad, en su total amplitud, como moneda de cambio político y nicho fácil en el que “ahorrar” justificando una mayor efectividad y profesionalización (¿?) reiterando en una, difícil de creer, propuesta de “Simplificar la organización de las Fuerzas Armadas sin que éstas pierdan su capacidad de despliegue y de respuesta frente a las crisis”. Ahorrar en beneficio de una elefantiásica administración de pies de barro con mil duplicidades e incluso manteniendo “embajadillas” territoriales sin sentido de estado, español claro. En este tema de Gibraltar sólo hay, y deben de haber, unos interlocutores válidos, y sólo un interés, y lo pongo intencionadamente en singular, y me explico, los únicos interlocutores son y deben de ser los gobiernos de España y del Reino Unido, aquí no pinta nada Gibraltar ni el Campo de Gibraltar, estamos ante una reclamación territorial.

 

 

“Los habitantes legítimos de Gibraltar abandonaron expulsados la plaza y se ubicaron al otro lado de la línea en espera de que, terminada la Guerra de Sucesión entre los pretendientes a la Corona”

 

 

 

Los habitantes legítimos de Gibraltar abandonaron expulsados la plaza y se ubicaron al otro lado de la línea en espera de que, terminada la Guerra de Sucesión entre los pretendientes a la Corona, se viera restituida la integridad territorial al vencedor, cosa que no fue así recreándose una nueva población en base a traficantes, comerciantes y piratas, algo que en una perspectiva actual se ha venido manteniendo. Y en cuanto al Interés, con mayúscula y en singular, frente a intereses de “interesados”, sólo puede estar el Interés Nacional de España que no puede ser otro que el de la restitución territorial al legítimo propietario en cumplimiento de las resoluciones de las N.U. acabando con ese anacronismo colonial dentro de una Europa común en la que España y R.U. parece que son aliados.

 

 

 

Éxodo a San Roque de Luis Ortega Bru
Éxodo a San Roque de los auténticos gibraltareños. Obra de Luis Ortega Bru

 

 

Cuando no se muestra firmeza, el bravucón se crece, y prueba de ello lo tenemos a diario en España donde, gracias al sistema electoral se gobierna en manos de minorías, y donde ser y actuar como antiespañol y contra los intereses legítimos de España sale gratis. Se hace necesaria, se echa de menos, una Política, con mayúscula, no ceñida a los cuatro años de rigor, una Política basada en el Interés Nacional de España, de recuperación del territorio sin cesiones, ni concesiones. Cuando oigo hablar de los “intereses” de gibraltareños o de “gaditanos” me echo a temblar, se habla así porque no hay una visión de conjunto ni de futuro, no la ha habido en 300 años de decadencia y degradación, con altibajos y momentos de honrosa gloria.

 

 

 

Pero ¿quién tiene la responsabilidad estratégica en esta materia?… no cabe duda que en primer lugar está la jefatura del estado, en segundo lugar el gobierno, y en tercero todo el arco parlamentario en pleno y sin fisuras. En un país serio, al menos, así debería ser, tomando medidas de fomento efectivas, sin concesiones al contrario, en una carrera de fondo, y que beneficien a los gaditanos evitando su dependencia de “la roca”. España ha vivido de espaldas a una visión de futuro perdida en fratricidas guerras civiles, mientras que otros movían lentamente la línea, mientras que esos otros en aras del control del comercio marítimo internacional y de su propia seguridad iban buscando puntos de apoyo estratégico en todos los mares y sus pasos clave, en el Mediterráneo, el Atlántico en su totalidad, el Índico y el Pacífico, y no me voy a detener en ir desgranando y dando coordenadas de esos puntos clave, refugio, puntos de repostaje, esos otros gibraltares, que ayudan a mantener su poderío marítimo del que España desistió desde la puntilla de 1898 y antes incluso.

 

 

“Aplicando simple y llanamente el Tratado de Utrech, se aliviaría este mal sueño”

 

 

Recordemos que, aplicando simple y llanamente el Tratado de Utrech, se aliviaría este mal sueño, para encarar un único propósito nacional como debe ser el de la recuperación de nuestra integridad territorial, y que nadie nos venga con monsergas comparativas con Ceuta y Melilla, que lo expliquen nuestros políticos en Europa, pues de la misma manera que en la Constitución Europea aparecen territorios ingleses, franceses, holandeses o daneses, situados fuera del continente, de la misma manera Ceuta y Melilla deben de aparecer pues son tan españolas como esos territorios que se ponen el apelativo de “históricos” a que no es más que una “ensoñación histórica” o mejor “histérica”, por lo que Ceuta y Melilla deben de estar reflejados dentro de los territorios considerados “ultraperiféricos”, y eso es labor de nuestra jefatura del estado, gobierno y parlamentarios.

 

 

“Gibraltar y lo que en la actualidad significa, que no es otra cosa que una colonia dentro de Europa, además de blanqueo de dinero, ludopatía, agujero fiscal, agresión al medio ambiente, gasolinera flotante y un agravio permanente a lo que la O.N.U.”

 

 

Pero dejemos esas dos bellas ciudades españolas pues es harina de otro costal. Sigamos con Gibraltar y lo que en la actualidad significa, que no es otra cosa que una colonia dentro de Europa, además de blanqueo de dinero, ludopatía, agujero fiscal, agresión al medio ambiente, gasolinera flotante y un agravio permanente a lo que la O.N.U. instó sobre su descolonización por Resoluciones 2231 y 2353 de 1960. En definitiva no se debe de entrar en un burdo juego de picardos, quiero decir pícaros, pues el único interlocutor frente a España, como decimos, deber ser el Reino Unido de la Gran Bretaña. Dada la respuesta británica permanente que es siempre la misma, silencio y dilación, recrecer el territorio, ocupación del istmo y las aguas jurisdiccionales, estos asuntos deben ser dirimidos de inmediato.

 

 

Armas de carlos II y de don Francisco del Castillo Fajardo II marqués de Villadarias
Armas de carlos II y de don Francisco del Castillo Fajardo II marqués de Villadarias

No olvidemos que la expansión de 1815 [4] fue con pretexto de instalación de un hospital de emergencia por una epidemia, argumento esgrimido de nuevo en 1854 [5], hasta que en 1909 [6] el Reino Unido refuerza su ocupación levantando una verja anexionándose de facto ese territorio a Gibraltar, hasta que el 1938 [7] decidieron establecer un aeródromo, hechos todos en los que hubo dejadez española y las protestas cuando las hubo fueron desoídas. Podemos concluir y hablar del istmo de Gibraltar como un territorio ocupado ilegalmente. Ante todo esto ¿es una locura plantear una vuelta al cierre de la verja [8], como desde 1969 [9] a 1982 [10], con un muro de hormigón, tipo israelí, sin puerta alguna?, previo paso, cierto y firme, de revisión de las adjudicaciones en comunicaciones y relaciones, líneas telefónicas, Instituto Cervantes, que me gustaría saber quién lo preside allí y su actividad en la roca, dejando muy claro que la ficción de un estado autónomo gibraltareño nuca será aceptada, nada que no se encamine a la devolución y finalizar de una vez con la inacabada definición de la provincia de Cádiz, desde aquel Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 que establecía en España la división del territorio en provincias, todas las cuales, menos una, nacían con una superficie concreta y completa… la excepción correspondía a Cádiz, de cuyo suelo faltaban cinco kilómetros cuadrados que por entonces llevaban ciento veintinueve años soportando la sombra de un pabellón extranjero.

 

 

“Gibraltar es actualmente un portaviones, una gasolinera flotante, un negocio-paraíso y un casino, por lo que es lógico pensar que sólo el Peñón volvería a manos españolas cuando a los gibraltareños les cueste dinero”

 

 

 

El lanzamiento de bloques de hormigón y los incordios a los pescadores no nos deben impedir ver el problema en su amplitud, es mucho más grave e importante. Cameron amenazaba con medias legales sin precedentes, desde luego España tiene razones sobradas para aplicar medidas legales con precedentes que citamos aquí. El Reino Unido, por su interés, se mantendrá en el Peñón aunque le cueste dinero. Gibraltar es actualmente un portaviones, una gasolinera flotante, un negocio-paraíso y un casino, por lo que es lógico pensar que sólo el Peñón volvería a manos españolas cuando a los gibraltareños les cueste dinero, y eso no es así pues llevan treinta años con todas las facilidades para ganar terreno al mar y crear un paraíso fiscal en el que participan muchos intereses, algunos de españoles interesados y mientras ellos viven y pueden tener propiedades y negocios en España, la ley gibraltareña impide que un español pueda tener propiedades o negocios en Gibraltar… ¿No se le cae la cara de vergüenza a nuestras autoridades?… ¿¡ a todas!?…

 

 

 

“Cada 4 de agosto se suma un año más en el que El Peñón soporta un pabellón extranjero, que es ya una eternidad para nuestras aspiraciones como españoles”

 

 

 

Es curioso que el Reino Unido ante una reclamación territorial ante la que la población no tiene nada que ver, se esmera en respetar aquel referéndum de autodeterminación, en el que se consultó a los gibraltareños, mientras que no fue aplicado en Hong Kong, entregado a una dictadura comunista… vamos que UK aplica lo que le parece en cada momento según sus intereses, quizá España le parezca una democracia insuficiente. Los setenta bloques de hormigón fueron la gota que colmaba un nuevo vaso y quizá debería de hacerse lo que no se debió hacer, es decir cerrar la verja de una vez en lugar de abrirla y darlo todo a cambio de nada. Al cerrarla aunque no se recupere el Peñón, por ahora, al menos mantendríamos nuestra dignidad que es mucho más importante. Cada 4 de agosto se suma un año más en el que El Peñón soporta un pabellón extranjero, que es ya una eternidad para nuestras aspiraciones como españoles. Trescientos trece años se cumplirán en 2017, y nuestros mandatarios sesteando, y eso señores es mucho tiempo, pero a pesar de todo nos resulta imposible aceptar con resignación que la situación sea irremisible y que ese territorio no sea recuperado para España.
Tierra que aspiramos sea reintegrada sin que sea necesaria ninguna muerte, sin ningún disparo, con firmeza pues tras cada ademán de debilidad hay un avance enemigo, pero también sin que se mantenga ni cueste ninguna humillación más.

 

 

 

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[1] Francisco Arias del Castillo Fajardo (1642-1716), II Marqués de Villadarias (1696-1716), VI de Cropani, II Conde del Peñón de la Vega y II Principe de Santo Mauro (1707-1716), Caballero de Santiago, Soldado de Infª en la Armada de Flandes (1668), Capitán de Infª. (1673), Capitán de Caballería (167?), Sargento mayor de Infª. (1680), Maestre de campo de Infª. (1682), Gobernador de Ostende (1686-90), General de Artª., (1690-93), Maestre de Campo General (1694-96), Capitán General de Guipúzcoa (1696-98), Capitán General de Ceuta (1698-1702), Capitán General de Andalucía (1702-1710), Capitán General de los RR.EE. (1710), Capitán General de Valencia (1713-16).
[2] Embajador de Francia, Antoine V Duque de Grammont (1688-1741), de origen navarro (Agramonte), Mariscal de Francia en 1724.
[3] Lógicamente en alusión a la roca.
[4] En ese año España está embebida en la defensa de sus intereses americanos, en Colombia, Argentina, Perú…
En 1815, una epidemia de fiebre amarilla afectó a Gibraltar. España accedió a una petición del Gobierno británico para construir barracones en la zona neutral, sin embargo, una vez pasó la epidemia, estas construcciones no fueron retiradas del istmo. La historia se repitió con otra plaga en 1854, y esta vez el Reino Unido no sólo se apoderó de una parte del territorio neutral, sino que además construyó una valla fronteriza sobre éste.
[5] El reinado de Isabel II de España comprendido entre la muerte del Fernando VII en 1833 y el triunfo de la Revolución de 1868, que obligó a la reina a marchar al exilio. La fecha no es casual coincide con la Revolución de 1854, también conocida con el nombre de Vicalvarada, por haberse iniciado con el enfrentamiento entre las tropas sublevadas al mando del general Leopoldo O’Donnell y las tropas gubernamentales en las cercanías del pueblo madrileño de Vicálvaro. Fue un pronunciamiento militar seguido de una insurrección popular, que se produjo entre el 28 de junio y el 28 de julio de 1854 durante el reinado de Isabel II. Se puso fin así a la década moderada (1844-1854) y se dio paso al bienio progresista (1854-1856).
[6] En el año 1908, el ejército británico levantó otra valla aún más lejos del Peñón, delimitando frente a Gibraltar un total de 106 hectáreas de las 156 del espacio neutral. Desde entonces, la valla es conocida en España como La Verja. El 9 de julio de 1909, España declara la guerra al RIF español en Marruecos otra nueva oportunidad británica, a la par que con motivo de la guerra se producen los acontecimientos conocidos como la Semana Trágica, hechos desarrollados en Barcelona y otras ciudades de Cataluña, entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909.
[7] España está inmersa en plena guerra civil 1936-39, momento en que fue construido el aeropuerto de Gibraltar en el istmo, con su pista de aterrizaje adentrándose en aguas territoriales españolas. España no reconoce como propiedad de Gibraltar el espacio aéreo sobre el que está situado este aeropuerto.
[8] Hoy en día la Verja está abierta al tráfico las 24 horas. Se ha habilitado una entrada alternativa para camiones unos metros al este del puesto policial principal, con el fin de aliviar el tráfico de la carretera de acceso a Gibraltar. Este paso fronterizo no está exento de controversia, puesto que por él pasan camiones cargados de escombros que Gibraltar utiliza para aumentar su superficie a costa del mar circundante, que como sabemos España no cedió al Reino Unido y sigue considerando como sus aguas territoriales.
[9] El Gobierno español ordenó el cierre permanente de la Verja en 1969 y el corte de todas las comunicaciones de la Península con el Peñón, cumpliendo escrupulosamente por vez primera lo firmado en Utrecht 266 años antes.
[10] La verja no fue reabierta para peatones hasta el 14 de diciembre de 1982, siete años después de la muerte de Franco, como gesto aperturista de España pedido por la CEE. Terminaban así 13 años de aislamiento al Peñón. La Verja fue abierta para vehículos el 5 de febrero de 1985, al ser esta una de las condiciones para la entrada de España en la Comunidad Económica Europea.

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

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