Viejas leyes y sempiterna corrupción: De las de Indias del XVI a la ciénaga actual

 el Libro de Leyes, que simboliza el compendio de Leyes de Indias, cuerpo legislativo de inspiración cristiana y marco jurídico
El Libro de Leyes, que simboliza el compendio de Leyes de Indias, cuerpo legislativo de inspiración cristiana y marco jurídico

“Me hace mucha gracia la gente a la que se le llena la boca de libertades, de democracia, haciendo bandera de su propiedad cuando en realidad el cieno les llega hasta las cencerretas y el hedor se extiende a kilómetros”

Me hace mucha gracia la gente a la que se le llena la boca de libertades, de democracia, haciendo bandera de su propiedad cuando en realidad el cieno les llega hasta las cencerretas y el hedor se extiende a kilómetros. Vivimos en un estado corrupto-autonómico donde se han creado leyes y jueces a medida para que la casta quede impune o se persiga según y a quién, y lo estamos viendo en estas fechas cuando sorpresivamente en el tema de la familia más corrupta de toda España, la de los pujoles, se lleva la causa a Cataluña para mayor comodidad de su gestión, o los corruptos de los eres que hablan sin pestañear y sin que le suban las pulsaciones de los corruptos del PP como si con ellos no fuera la música, y no digamos de los podemitas que montan un bus de la trama cuando ellos cobran directamente de dos regímenes criminales, como son Venezuela e Irán… eso sí como dice el jetas-coletas: ¡hay que cabalgar las contradicciones! Y conocer las viejas leyes.
VIEJAS LEYES, SEMPITERNA CORRUPCIÓN
VIEJAS LEYES, SEMPITERNA CORRUPCIÓN
Todos hablan maravillas de las autonomías, medio únicamente creado para romper España, y denigran de nuestro pasado, pasado muchas veces lleno de tremenda sabiduría. Para muestra un botón. Me voy a las Leyes de Indias, al Libro IV, Título IX dedicado a los Cabildos y Concejos, y en su Ley I, lanza una enorme evidencia y es que todos los asuntos de «los Consejos, Justicia, y Regimiento de ciudades, villas y lugares» debe tratarse y decidirse «en las casas de cabildo, que pare eso están dedicadas» es decir en las oficinas municipales, fijando una pena de 50.000 maravedíes con pérdida de su oficio, añadiendo que las reuniones deben ser fijadas con publicidad, comunicadas por el funcionario al efecto y dando fe «el escribano del cabildo».
Leyes de Indias, al Libro IV
Leyes de Indias, al Libro IV
¡Qué clarito!, ¿verdad?. Más adelante en la Ley XII, se dice que «los gobernadores no obliguen a que los votos de cabildo se escriban en papel suelto, ni firmen en blanco», es decir que todo debe de ir registrado en un libro legalizado, pues al contravenir estas cosas se actúa «en perjuicio de la República», es decir en detrimento del funcionamiento de la legalidad del estado en servicio a la sociedad. ¡Grande y hermoso!, ¿a que sí?.
Ley XXVI Felipe IV
Ley XXVI Felipe IV
En el Título X, se habla de un número concreto de regidores en función del número de habitantes para economizar… ¿Cuántos ayuntamientos y servicios anejos, nos podríamos ahorrar en España?. Hay otra más adelante que me encanta y va de las contrataciones. En este mismo título, Ley XI, se ordena «que los alcaldes ordinarios y regidores no traten en bastimentos», se explica que muchas veces son propietarios, con granjas, animales, tierras de labranza, bastimentos de pan, carne o fruta que se venden dentro de los términos de esas ciudades, por lo que para ser «fieles ejecutores» no pueden tratar ni contratar en nada, bajo pena de «privación de oficio» encareciendo la vigilancia a las autoridades superiores.
Vamos… que el objetivo era que aquello no se convirtiese en cortijo de nadie. Seguidamente en la Ley XIII se manda «que los regidores no contraten, ni sean regatones, ni tengan tiendas por sí, ni por otros», es decir que no podían contratar, ni comprar a granel del forastero que revende al por menor, «aunque sea de los frutos de sus cosechas, ni por interepósitas personas», es decir mediante terceros. Fija penas de cárcel «y cárcel decente, y proporcionada a la calidad de los delitos», recalcando que en funcionario fiel usa de su oficio legalmente mediante escribanos públicos, es decir todo por escrito y dejando rastro y constancia de lo dicho y ejecutado. Teniendo en cuenta que tras la finalización de mandatos y cargos venían los juicios de residencia en los que se valoraba todo lo hecho.
Historia de las Indias
Historia de las Indias
Todo esto se escribía en el siglo XVI tras una experiencia de siglos de gestión municipal durante la Reconquista, de una administración que tras el descubrimiento, 1492, fue capaz desde el testamento de Isabel la Católica, 1504, y las leyes de Burgos de 1512 y de Valladolid de 1513, elaborar un corpus legal completo, ¡¡¡en unos diez años!!!, para organizar, regir y gestionar territorios alejadísimos de la metrópoli de millones de kilómetros cuadrados de extensión… y mientras aquí, las causas abiertas duermen en cajones polvorientos con tribunales de justicia territoriales a mano de los políticos locales. Qué se buscaba y exigía con todo esto?…
La eficacia de la máquina estatal, mediante la decencia del funcionario público, y eso es lo único que pido: ¡¡DECENCIA!!

 

***

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

Deja un comentario