Esperanza Aguirre, cuídese y cuídenos de todos esos que hemos conocido en la política

ESPERANZA AGUIRRE, RESIGNADA, DIMITE
ESPERANZA AGUIRRE, RESIGNADA, DIMITE

 

 

 

Rebelado hállome, doña Esperanza Aguirre, pero desde hace treinta o cuarenta años. Desde que me percaté que no hay doctrina filosófica que valga para quienes manejan el mando y ordeno; desde que sé que no existen ideologías. Desde que tengo claro que es un oficio, un negocio, un modus vivendi, una inmensa olla podrida de sopón y marcha atrás, sin soltar jamás ni cuchara, ni tenedor.

 

 

Desde que vi, que, para integrarse en la vida política, es preciso confundir verbo y predicado; valor y precio; amor y sexo; mandarín y mandatario; público y privado; tuyo y mío; patria y patricios, etc. etc.,

 

 

“Cuídese Esperanza Aguirre, y cuídenos de todos esos que hemos tenido ocasión de conocer alguna vez en la política más cercana”

 

 

Enfrentado, desafiante y resuelto hállome doña Esperanza para luchar contra este reconvertir e invertir valores y principios; contra este batiburrillo del que hacen bandera esa casta política de extraño gen. Ésta, aquella y la otra con la que usted ha convivido tantísimos años.

 

 

Cuídese, y cuídenos la esperanza, que bien sabe usted que aquella persona decente, honrada y cabal que algún desdichado día decidió entrar en política, puso su vida en el pretil de una profunda y pestilente zahúrda. Y el que no resbaló está a punto.

 

 

Sus logros en el escalafón político les sirven de ostentación entre sus amistades. Ser más, mandar más que sus compadres. Trincar más es el objetivo. No se preocuparán de vivir junto a la clase trabajadora, junto al pueblo sencillo, junto a la gente amiga. Jamás bajarán para mezclarse con los que han de servir. ¡Qué va! Están empeñados, de siempre, en presumir ante los de chalet a pie de playa, Mercedes y empresa propia. Los demás, los del mono, costo y casco azul, no engordan su ego. Pero claro, ni sus urnas.

 

 

Cuídese, y cuídenos de todos esos que hemos tenido ocasión de conocer alguna vez en la política más cercana: si fue amigo antes que concejal, todavía conservará un poco de cortesía en el trato cuando la ocasión lo requiera. Pero a medida que pase el tiempo y se arraigue en el poder o promociones a cotas superiores, la displicencia llegará a convertirse en desdén e indiferencia. Por supuesto, que cuanto más alto, más vanidoso, más engreído y más insufrible. Más ladrón.

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

2 comentarios sobre “Esperanza Aguirre, cuídese y cuídenos de todos esos que hemos conocido en la política

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