La necesaria puesta al día y humanización de la Economía y la Educación

Señales evidentes que indican que eres un nini
Señales evidentes que indican que eres un nini y no te interesa la educción

 

“Lo que es una verdadera pena es que existan individuos que a la hora de formarse para el futuro, no tengan ningún interés en nada. Que nuestra sociedad haya acuñado el concepto de nini y olvide la educación”

 

 

 

Lo que es una verdadera pena es que existan individuos que a la hora de formarse para el futuro, no tengan ningún interés en nada. Que nuestra sociedad haya acuñado el concepto de nini y olvide la educación. Hay muchos chicos y chicas que al ser preguntados sobre lo que desean ser en el futuro dicen cosas como Rapero, actriz, famoso, etc…Me temo que no es que ellos como personas no quisieran ser otra cosa, pero en principio desconocen qué otra cosa ser. Se mueven en un mundo que gira entre los “colegas” del barrio, las clases que son un petardo insoportable, no tanto por carencia de interés; sino más bien porque no es así como se debe enseñar; o la aglutinadora y abductora televisión y todo tipo de pantallas en torno a las que gira la vida familiar de muchas casas y que no hacen apología de las virtudes de los grandes hombres que logran cosas en el mundo.

 

 

Está claro que en muchos hogares el máximo interés gira en torno al los deportes del fin de semana, con una mención especial al fútbol. En este deporte algunos llegan a ser eruditos de tomo y lomo aunque tengan que expresar sus conocimientos a base de palabrotas y frases casi ininteligibles.

 

 

Fui consciente de lo poco que se aprecia en España el conocimiento, y la educación, cuando siendo presidente de comunidad de vecinos me toco ir casa por casa hablando de un problema. Los salones, presididos siempre por una encendida por siglos televisión, eran lugares carentes de librerías. No del mueble para libros, como pudiera pensarse no. Carecían de libros, salvo los de texto de los hijos, de los que los tenían. Sólo una vez en una casa encontré un libro, uno envuelto en el plástico en el que fue comprado, un libro nacarado blanco, con cierre para las cubiertas y que no se había abierto desde el día en que se adquirió. Era la Biblia. No se si el comprador de aquel libro pensaba que dado que era un libro religioso, la ciencia de sus conocimientos vendría a él de manera infusa.

 

 

Pero yendo más atrás en el tiempo recordé que cuando de pequeño, entre los cinco y once años estudiaba en Francia en El Havre en El Penssionat Saint Roche, nunca, digo nunca fui menos que el primero, segundo o tercero de las clase a la hora de las notas. No es que yo fuera un alumno excepcional, simplemente es que la manera de enseñar era buena, muy buena. Eminentemente practica y de hacer trabajos y estudios conjuntos. Fue llegar con doce años a España, ingresar en primero de bachillerato y acabar siendo el último de clase. Clara consecuencia de que lo que cambió fue el método de enseñanza, porque el alumno era el mismo. El profesor dijo algo así como, La lección siguiente para mañana, se me cayó el alma a los pies y no la volví a recuperar hasta el COU.

 

 

Después de todas estas consideraciones, ¿por qué nos va a asombrar que gente sin oficio, ni beneficio, ni capacidad, ni saber estar, ni personalidad, acabe votando a toque de silbato en un partido político en el que el desconocimiento de los temas de legislación y demás cosas es general? ¿Por qué nos va a extrañar que muchos jóvenes dejen los estudios al terminar la ESO convirtiendo el país en eso un patio de adolescentes? ¿Por qué nos va a extrañar que la gente se agarre a cualquier puesto de dependiente o cajero de supermercado si no ha tenido la dirección hacia conocimientos que le hubieran encaminado en otra dirección? Y finalmente, ¿somos conscientes de que un país que ofrece a los titulados medios sueldos de 1200 Euros, a los superiores 1400 y al resto de 700 hasta 1000, no puede pedir nada a cambio si estos sueldos apenas llegan para vivir?.

 

 

Puede alguien explicarme como se puede pedir a esta gente a las que incluso con cariño denominamos como nini, que viva, que ahorre, que tenga hijos, que trabaje para la sociedad y que genere riqueza cuando en general nadie los va a contratar más que por temporadas. Pues eso, que no lo entiendo. Estamos tardando en imponer altos impuestos a la robotización y deslocalización del trabajo.

 

 

Me parece muy bien que las empresas sean libres y los empresarios también, pero esto no durará mucho si estas personas no son conscientes de que en principio si ellos venden es porque la gente les compra. Si no pueden comprar ellos no venden. Además por mucha globalización que se imponga, los beneficios de las inversiones de empresarios nacionales deberían revertir en su país. Luego cuando una gran mayoría de ciudadanos dan la victoria a gente como TRUMP o LE PEN, nos llevamos las manos a la cabeza. El sistema está corrupto desde su base. Si a la meta sólo llegan dos o tres corredores del maratón, algo falla. Por lo menos debiera llegar el ochenta por ciento aunque fuera con la lengua fuera y tarde. Falta imaginación y ganas y sobran envidias, mentiras y egoísmos. Hasta que no nos demos cuenta de esto seguiremos el camino hacia los totalitarismo. Está en las manos de los que manejan la situación económica afrontarlo y controlarlo. Si no finalmente cualquier otra etapa de la historia humana adolecerá de la sangre que al final correrá por las calles. Me da igual el por qué y desde dónde.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de la novela “El Bosque de Euxido” publicado en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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