Sin Ética no hay Política (2). Para vergüenza, si algo les queda, de la “progredumbre”.

Fuera de la vista símbolos fascistas
Fuera de la vista símbolos fascistas, reza el cartel. Y por otro lado nos meten a machamartillo símbolos marxistas-leninistas, y a pocos metros al pistolero Prieto y al incitador de la guerra civil Largo.

 

 

En noviembre de 1933 la derecha ganó las elecciones y las organizaciones de izquierda no admitieron la democrática derrota y en octubre de 1934 se alzaron en armas contra la República.

 
Por su parte el gobierno de derechas defendió la legalidad republicana y el general Franco comisionado por el gobierno sofocó la rebelión y defendió aquella legalidad republicana.

 

 

“En la primavera de 1934 se leía de Largo Caballero: «Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos»”

 

 
Los responsables de aquello fueron capturados y juzgados conforme a la ley vigente. Entre ellos se encontraba el entonces líder del PSOE, Largo Caballero, que sería condenado a una pena de 30 años aunque pronto sería liberado.

 

 

En la primavera de 1934 se leía de Largo Caballero: «Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos» (Durante el V Congreso de las Juventudes Socialistas. R. Calaf Masachs, Revolución del 34 en Asturias, Fundación José Barreiro, Oviedo, 1984, p. 57, El Socialista 21 de abril de 1934).

 

 

Largo Caballero lanzaría esta perla en el verano de 1934: «No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad» (Ginebra. M. Martínez Aguiar, ¿Adónde va el Estado español?, Madrid, p.135).

 

 

El 4 de julio de 1934, ocurrió lo inimaginable y no me cabe duda de que si el protagonista del suceso hubiera sido un político de derechas tendría un capítulo propio en los libros de Historia y se nos recordaría permanentemente. Pero el caso es que quien lo protagonizó fue uno de los más destacados dirigentes del PSOE de la II República. Aquel día se celebraba una sesión parlamentaria en el Congreso de los Diputados, la última del periodo de sesiones. El tema que se debatía era complejo, y ¿cómo no? Lo que se debatía era la actitud de rebeldía de la Generalidad de Cataluña frente al Gobierno de España… ¿qué les parece la similitud?, el Parlamento debía apoyar al Gobierno de Ricardo Samper en forma de proposición incidental de confianza para que resolviera el conflicto.

 

 

Página 2 de la edición de El Socialista
Página 2 de la edición de El Socialista, periódico oficial del PSOE, del 15 de noviembre de 1933. Este hombre que pretendía llevar a España a una dictadura soviética se le hizo un monumento en Madrid con el silencio cobarde de la derecha.

 

 
Samper había sido nombrado presidente del Gobierno el 28 de abril de 1934, tras la dimisión de Lerroux, motivada por la negativa inicial del presidente de la República, Alcalá Zamora a firmar el decreto por el que se amnistiaba a los militares implicados en el intento de golpe de estado de Sanjurjo. Permaneció sólo unos meses al frente del gobierno, dimitiendo el 4 de octubre del mismo año tras perder el apoyo de la CEDA con motivo de la, a juicio de su presidente Gil-Robles, debilidad de su gobierno frente a los problemas sociales.

 

 
En el debate se oyeron discursos de Calvo Sotelo entre otros. Cuando llegó el turno de José María Gil Robles, líder de la CEDA se produjo un hecho lamentable. En el transcurso de la explicación del voto a favor de la proposición de confianza por la CEDA, y dada la ingente cantidad de aplausos que recibía en sus filas, el diputado socialista por Huelva Juan Tirado Figueroa insultó al orador en estos términos: «Es un canalla y un farsante». Un diputado cedista, por la provincia de Sevilla, Jaime Oriol de la Puerta pidió que retirara esas palabras así: «No estoy dispuesto a tolerarle esa ofensa. O retira usted esa palabra o…» El representante del PSOE se negó a retractarse de esta forma: «Por las buenas le diré a usted que no quería molestarle; por las malas no rectifico una tilde…».

 

 

Jaime Oriol se echó sobre Juan Tirado y éste le dio un puñetazo. El escándalo fue mayúsculo y varios diputados socialistas, entre ellos Juan Negrín, se abalanzaron sobre el derechista Jaime Oriol, según recoge el ABC del 5 de julio de 1934 «el Sr. Prieto avanzó sobre el escaño, relativamente lejano, sacó una pistola, le amartilló e hizo ademán de disparar contra el Sr. Oriol, que estaba caído sobre un escaño. No llegó a disparar, pero se le vio que con el arma agredía al diputado de la CEDA».

 
El obeso Indalecio Prieto había saltado, con la pistola desenfundada, sobre los escaños.

 

 

El Presidente del Congreso, Santiago Alba, anciano y atemorizado, incapaz de controlar la situación provocada por los socialistas, abandonó el hemiciclo y se escondió en su despacho. Reanudada la sesión, los protagonistas dan sus se explicaciones. Prieto se justificó con el simple argumento de que «un diputado socialista fue agredido» y que «si es cierto que sacó la pistola, es lo cierto que fue por haber visto otra pistola enfrente». Jaime Oriol, el agredido por los socialistas y amenazado por la pistola de Indalecio Prieto, dijo: «El señor Prieto debe declarar quien es ese diputado que ha sacado la pistola. Lo indudable es que el señor Prieto esgrimió la suya. Y es intolerable que los socialistas cuando no tienen argumento apelen a las armas».

 

 

El ambiente se iba caldeando por momentos, el 9 de septiembre de 1934, se descubrió un alijo de armas en Asturias, en el que estaba implicado Indalecio Prieto, varios diputados socialistas, concejales y otras autoridades. Procedían las armas del Consorcio de Industrias Militares, y se habían adquirido tres años antes para entregárselas a los conspiradores portugueses que planeaban un golpe contra Oliveira Salazar. Pero en esos días de 1934, parte del uso de esas armas estaba previsto para las llamadas excursiones de prácticas militares dominicales de las milicias socialistas.

 

 

La finalidad del alijo capturado no era otra que la de armar a los socialistas preparados para la insurrección violenta. No en vano, el 25 de septiembre de 1934, El Socialista anunciaba: «Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía; bendita la guerra».

 

Dos días después, remachaba el mismo periódico:

 

«El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado».

 

 

 

Monumento a José Martí
Monumento a José Martí héroe nacional de Cuba, regalo de Fidel Castro en 1986 tras la visita a la dictadura comunista por parte de Felipe González. … Ni un solo monumento a soldados oficiales y suboficiales caídos en Cuba en defensa de “los intereses de España”… y lo mismo digo de Filipinas

 

 
Antes de concluir el mes de septiembre, el Comité Central del PCE anunciaba su apoyo a un frente único con finalidad revolucionaria.

 

 

El 25 de septiembre de 1934 en su número 8.000, El Socialista abría su portada con un llamamiento a los republicanos que dejaba muy clara su escasa confianza en la democracia y en los métodos pacíficos: «Abandonen sus esperanzas los hombres que aún fían la solución del gran problema político español a las normas de la convivencia, tal como las entienden los demócratas burgueses». De esta cristalina manera daba comienzo una incendiaria soflama en la que el periódico del PSOE llegaba a proclamar el siguiente alegato: «Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía. En período revolucionario no hay país que no esté en guerra. Bendita la guerra contra los causantes de la ruina de España».

 

 

Largo caballero en su democrática línea afirmaba el 1 de octubre de 1934: «Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario… cree que debe desaparecer este régimen» (Durante un mitin en el Cinema Europa de Madrid).

 

 

Es lamentable cuando plenos de cinismo los hipócritas herederos de aquel PSOE hablan de crispación. En muy curioso el contraste que se observa entre el desprecio que mostraba aquel PSOE por la República y la que actualmente manifiesta por ella en cuanto tiene oportunidad.

 

 
Recordemos como en abril de 2006 el indigente intelectual de Zapatero aseguró que “la España de hoy mira a la España de la Segunda República con reconocimiento y satisfacción”.

 

 
El número del 4 de octubre de 1934 de El Socialista proclamaba en portada que la República estaba “acogotada”, asustada, derrotada, en un artículo que nos decía lo siguiente: “la República ha perdido hasta la apariencia de decencia”, tras lo cual la daba por muerta: “Los republicanos pueden ya cantarle el funeral”.

 

 
Resulta muy curioso que la web de la Fundación Pablo Iglesias no dispone de números de El Socialista en los días siguientes a esas fechas, quizás a causa de que el partido fundado por Pablo Iglesias se sumó ardientemente en esa fecha a un sangriento golpe de Estado que muchos libros de historia recogen bajo el disimulado título de “Revolución de Asturias”.

 

 
El PSOE de entonces no parecía tan satisfecho con aquel régimen como lo grita a los cuatro vientos el actual.

 

 

El espectáculo terrible de las exhumaciones
El espectáculo terrible de las exhumaciones revolucionarias en Barcelona. y Ahora quieren sacar a Franco de la tumba.

 

 

 

Años después, Indalecio Prieto en una conferencia pronunciada en México y editada más tarde en un libro de su autoría afirmaba:

 

 
«Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario [de octubre de 1934]. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo. Por mandato de la minoría socialista, hube yo de anunciarlo sin rebozo desde mi escaño del Parlamento. Por indicaciones, hube de trazar en el Teatro Pardiñas, el 3 de febrero de 1934, en una conferencia que organizó la Juventud Socialista, lo que creí que debía ser el programa del movimiento. Y yo –algunos que me están escuchando desde muy cerca, saben a qué me refiero– acepté misiones que rehuyeron otros, porque tras ellas asomaba, no sólo el riesgo de perder la libertad, sino el más doloroso de perder la honra. Sin embargo las asumí».

 

 

Llegado finales de 1935, el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora, disuelve las Cortes provocando un anticipo electoral, sin contar con la CEDA de Gil-Robles, dispuesta a formar nuevo gobierno. La subsiguiente campaña electoral estuvo marcada por la incitación al odio y por la supuesta brutal represión del golpe de 1934, pero una vez alcanzado el poder, las fuerzas de izquierda no quisieron investigar los hechos de 1934, el cambio ahora, los crímenes de 1934 se extendieron como una plaga maligna por todo el territorio nacional, sucediéndose de nuevo incendios, destrucciones y saqueos de templos con profanaciones de tumbas incluidas, y una mofa y odio desatado, enfermizo u maligno hacia todo lo que fuera cristianismo, con una destrucción y robo del patrimonio artístico que algunos no dudaron en sacarlo del país, sin asco alguno, para tras la guerra convertirse en Inglaterra en adinerados anticuarios (Ver Mir, M., Diario de un pistolero anarquista, Destino, 2006).

 

 

Entraba 1936 y Largo Caballero afirmaba: «Declaro paladinamente que nuestro deber es traer el socialismo. Y cuando hablamos de socialismo, no nos hemos de limitar a hablar de socialismo a secas. Hay que hablar de socialismo marxista, de socialismo revolucionario. Hay que ser marxista con todas las consecuencias» (cine Europa, Madrid 12 de enero de 1936).

 

 

Barcelona. Estatua del general que libró a España
Barcelona. Estatua del general que libró a España de caer convertida en una república socialista soviética y ahora decapitado por la progredumbre.

 

 

 
«Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre (se refiere al golpe de estado contra la República dado por el PSOE)… y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro… que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo… Hablo de socialismo marxista… socialismo revolucionario… somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda…La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder… ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza» (El Socialista, 13 de enero de 1936, en el cine Europa).

 
«Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos» (19 de enero de 1936 en un acto electoral en Alicante, y recogido en El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

 
«La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución». (Mitin en Linares el 20 de enero de 1936).

 
«La burguesía cumplió su papel e hizo su revolución. La clase trabajadora tiene que cumplir el suyo y hacer también su revolución. Si no nos dejan, iremos a la guerra civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la calle, que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta no respetar cosas ni personas» (Teatro Cervantes, Valencia, 2 de febrero de 1936).

 
«La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia» … «Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos» (10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa). Ya en esos momentos, como ahora, para el PSOE todo grupo que no fuera el suyo era considerado inmediatamente “fascista” y “retrógrado”.

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

2 comentarios sobre “Sin Ética no hay Política (2). Para vergüenza, si algo les queda, de la “progredumbre”.

  • el 16 mayo 2017 a las 18:28
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    Cada vez se crecen los mediocres, cuanto mas les das, mas te exigen, art. 150 y se acabaron las chulerias

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  • el 17 mayo 2017 a las 19:45
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    Yo,para variar,no tenia ni idea de esto,pero seguro que.mas del 99 por ciento del resto de mortales españoles tampoco,pero seguiran con la tonteria de desmantelar el valle de los caidos

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