La reina Leticia y la perversión del lenguaje: Entre la Poesía y la Realidad de las líneas rojas de la neolengua

La Princesa Letizia en San Millán de la Cogolla
La reina Leticia en San Millán de la Cogolla

 

 

Me confieso mitómano y amante de la arquitectura que permite pergeñar el sentimiento de felicidad a los seres humanos que la habitan. De los decorados y de los buenos guiones que me hacen llorar. De las historias. Y por eso ayer a la noche, los informativos de todas las cadenas de televisión me volvieron a defraudar.

 

 

Resulta que tenemos a toda una reina, doña Leticia, en el Salón de la Lengua del monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, en La Rioja, durante la apertura del VIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo y, como si de un vulgar poso del café se tratara, todas las teles repiten el mismo total, o resumen de la intervención, en quince segundos. Como un uniforme mental,  consigna de estado.

 

 

La reina elige para su intervención el tema económico de la crisis y la perversión de lenguaje que utilizan tanto economistas como políticos para restregarnos por la cara, sin que ni tan siquiera nos moje,  el drama de paro, la carestía de la vida, las deudas, y en definitiva la desgracia de  no disponer de un chavo. En esencia un “deja vu” de la neolengüa.

 

 

Podía haber entrado la reina en el espinoso asunto de interior, el terrorismo y la filtraciones interesadas Lo tenía ayer a huevo porque  Bildu calificó de “luchadores por la libertad” a los etarras. Podía haber entrado la reina en los profundos y humanos terrenos de la novela y la poesía, y los eufemismos y el pervertido  afán de nominar las cosas para así transformarlas. Ese engaño sintáctico que Orwell catalogó como “nuevahabla” en su novela !1984″.

 

 

Podía haber recordado las insensateces contra el espíritu que el impresentable Zapatero decretó en el BOE, como cuando cuatro años después de cargarse el Plan Hidrológico Nacional,  y los famosos trasvases para los que la Comunidad Europea ya había destinado un importante monto de euros, el gobierno socialista para prever la sequía catalana del 2008,  aprobó un trasvase especial desde Tarragona a la ciudad de Barcelona y le dio mil vueltas al nombre, al título, porque de trasvase no lo podía calificar.

 

 

O sea que esta mañana que reflexiono sobre el suicidio con mi amiga Gracia, releo a la Pizarnik y me vuelven a sobrecoger, como una profunda soleá, la  profundidad de sus palabras. Dice así : “Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde.”  Deliro con su poesía tan solo un leve momento porque la realidad que me rodea reduce las ensoñaciones a esas líneas rojas que, unos y otros dicen, no se deben cruzar.

 

 

Es la misma lata y cantinela de siempre, esos chantajes y amenazas que los políticos se hacen entre ellos y que, en realidad, se dirigen a nuestras emociones y nuestros estómagos. El impresentable Artur Mas, apostando con su falsa ideología nacionalista. El Rajoy, plasma de la autocomplacencia. El señor Rubalcaba, al que echaremos de menos con su sucesor, o sucesora, que no se cansa de mencionar esas fronteras de las líneas rojas que el Partido Popular parece que traspasa con la promoción de sus propuestas en contra del POSE, y que en esencia forman parte del mismo saco de la alternacia. Pura y deleznable “Nuevahabla”.

 

 

Perversiones, en definitiva del lenguaje con el que los políticos  transforman la realidad, todos los días y que la reina Leticia ha obviado en San Millán de la Cogolla, para centrarse en la crisis, porque cada vez leemos menos a los poetas y sus auténticas visiones de esa realidad sin contaminar por los ejecutivos, las esencias del lenguaje en verdadero peligro de extinción. La gran Miseria de los que nada tienen salvo el poder y creen que se dirigen hacia una meta determinada.

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

0 comentarios sobre “La reina Leticia y la perversión del lenguaje: Entre la Poesía y la Realidad de las líneas rojas de la neolengua

  • el 18 mayo 2013 a las 21:00
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    Qué podemos esperar de esta enfangada clase política, de la que el propio Rey se dice “republicano”,… solo tenemos mentira tras mentira. Ah, y de “princesa” nada de nada… a lo más, consorte. Es como aquel que va de cantante consorte. Vamos, como tener un tío en La Habana, que ni es tío ni es nada.
    Así nos va.
    ¿No encontraremos en estos tiempos un Don Pelayo que nos haga soñar con una nueva reconquista?

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  • el 27 mayo 2013 a las 10:21
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    Se atribuyen a San Millán gran número de milagros, que San Braulio refiere por lo menudo y Berceo reproduce, apoyándose en la tradición oral que transmitió hasta los nombres de las personas favorecidas. En realidad parece que la virtud milagrosa del Santo ejercióse principalmente en las curaciones de ciegos, tullidos y paralíticos, que a él acudían de todas partes, y en la expulsión de los demonios. A título de curiosidad, y por ser, indudablemente, el más legendario de todos los milagros de San Millán, la mayoría de los cuales entran en el orden de los que Dios ha obrado muchas veces por el intermedio de los santos, referiremos que en cierta ocasión el demonio le salió al camino y le retó a medir sus fuerzas con él, para lo cual tomaría el espíritu del mal forma y cuerpo tangibles. Hízolo así, pero salió malparado de la lucha, porque San Millán imploró el socorro de los ángeles, que le ayudaron a vencer. La leyenda medieval concreta en esta forma su admiración por el poderío que el Santo tuvo sobre el demonio.

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