Papá.., ¡Yo también quiero ser un héroe!

YO TAMBIEN QUIERO SER UN HEROE
Papá.., ¡Yo también quiero ser un héroe!

 

¡Vaya…está ocupado!. Era el banco de siempre…donde me siento a descansar todos los días después de el paseo obligado.Hacía ya demasiado calor, pensé mientras me dirigía hacía él…”mañana tendremos que salir mas temprano”. Era sábado. Había un hombre joven hojeando la prensa, unas pequeñas gafas sobre su recta nariz…me acerqué…”¡”buen día”! Levanto la cabeza me sonrió y las lentes resbalaron un poco hacia la punta. Me hizo gracia. Y me senté un poco acalorada, con la respiración agitada…

 

 

“Prefiero imaginarme lo difícil y emocionante que es explicarle a un hijo, que ha nacido en un país cuna de grandes héroes, el qué significa ser un héroe”

 

 

“te sobran kilos Merceditas”, me dije. Miré la hora…había quedado en 10 minutos allí mismo. Cada uno hace su recorrido y luego nos reunimos siempre en ese banco. Como era festivo había un grupo de niños jugando a ser Pau Gasol en una canasta de baloncesto cercana.¡¡Que placer!!…se oían los aspersores muy cerca de nosotros. Entorné los ojos para apreciar el ruido del agua y de pronto…tenía 7 u 8 años calculé, aunque me cuesta mucho hacerlo al no tener la experiencia necesaria…

 

 

“¡¡Papa´, papá…!!”, se sentó de golpe entre los dos… “¡Papáaaa!”…tiraba de la manga de la camisa del padre…”Nacho estoy leyendo el periódico…¡no seas pesado…! ¿Quién ha ganado? ¿Cuántas veces has encestado?..” apenas levantó la mirada del periódico para hablarle…”¡Papáaaa…he pensado que yo también quiero ser un héroe!”.

 

 

Ahora sí…ahora levantó la cabeza y le miró…y luego me miró a mí…era un padre muy joven… de apenas 30 años…y sentí la emoción y el temor en sus ojos…fue muy rápido…apenas un instante. Cerró su periódico y levantándose le alborotó su pelo castaño y le dijo: “Anda, despídete de tus amigos y ahora me cuentas eso de que quieres ser un héroe, renacuajo”.

 

 

Volvíó la cabeza, se encajó las pequeñas gafas…”¡Que tenga un buen día!!”…”Igualmente” le dije. Y allá iban padre e hijo, charlando y tirándose la pelota entre risas y tropezones…¿De que hablarían? Me hubiera gustado asomarme por una rendija a su corazón, aunque prefiero imaginarme lo difícil y emocionante que es explicarle a un hijo, que ha nacido en un país cuna de grandes héroes… que en cada esquina puede surgir uno que nos sirva de ejemplo de vida.

 

 

Tal vez le hablaría de Don Pelayo, o del Cid Campeador o de Blas de Lezo o sencillamente de los hombres y mujeres que velan anónimamente por nosotros…policías…bomberos…médicos…soldados…todos los que a diario y desinteresadamente empeñan su vida para tener una España unida y en Libertad. Estoy segura de que lo entendería a pesar de su corta edad , porque la palabra de un padre siempre es lo que nos respalda y nos protege. La base para nuestro futuro y la semilla que crecerá en nosotros para siempre.

 

 

Al fin llegó…”Sientate un ratito” le dije…”¿que te pasa?” has llorado…¿te has caído o algo?”…”Nooo, ¡que va!” he tenido un momento feliz…”¡Vaya!”, me alegro…”, “Te lo cuento…y me vas a entender…¡seguro!”. Y hablamos…y nos emocionamos juntos…y volvimos a casa…¡y en esas estamos!.

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Mercedes Ibáñez Huete

Mercedes Ibáñez Huete

Realizadora de TVE casi desde que nací. Capricornio nata, amo la poesía y el chocolate apasionadamente, adoro la Navidad, las charlas con amigos y la familia. Me encantan los días de otoño y las noches de invierno y aunque soy española de nacimiento y de corazón, viajaría en el tiempo hasta la Escocia de los siglos XVIII y XIX y me quedaría allí mucho tiempo. Definitivamente el Romanticismo es mi época. Esa soy yo.

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