Loa del bruñido botijo que no necesita pilas. Su modo de empleo e instrucciones

LOA DEL BOTIJO
Loa del botijo que no necesita pilas

 

Acuciado por el calor que estos días padecemos, sin que podamos mitigarla con los modernos aparatos de aire acondicionado, pues el nuestro ha decidido por su cuenta tomarse un descanso en estos días; a modo de huelga de estibador, ya que trabaja, pero solamente para mudar el aire de sitio, he redescubierto el mejor invento del arte de la alfarería:

 

!EL BOTIJO ‘COLORAO’, BRUÑIDO, DE SALVATIERRA DE LOS BARROS”

 

Es este cacharro, elaborado artesanalmente, pues no hay otra forma de hacerlo, el mejor utensilio elaborado jamás. Veamos algunas de sus cualidades.

 

El material es una arcilla roja, arcillas ferruginosas con alto contenido en óxido de hierro, de la Tierra de Barros, en Badajoz, que viene surtiendo los alfares de los artesanos de Salvatierra desde tiempo inmemorial.

 

Las cualidades de este material son un milagro. Sirve la arcilla para rellenar y sellar juntas de dilatación, por ejemplo, en el canal principal y los secundarios de la Zona Regable de Orellana, que los han visto construir estos ojos míos que habrá de comerse la tierra, aunque sea en forma de ceniza de crematorio. Pero ciñámonos a sus cualidades una vez cocido, lo que los italianos llaman terracota.

 

Torneado en el alfar, este cacharro pasa al horno, donde es cocido a temperaturas inferiores a los 1000 ºC, a fin de que conserve la posorosidad y permita la transpiración, que es la base de su secreto para mantener el agua fresca.

 

El agua del interior transpira a través de la arcilla, hasta la superficie exterior del botijo, allí, para evaporarse, toma el calor necesario del agua del interior, con lo que rebaja su temperatura algunos grados, respecto al ambiente. Justo los grados necesarios para sentir el fresco del agua sin dañar la faringe a su paso, con las complicaciones de todo tipo que eso puede traer.

 

Manual de instrucciones del botijo de Salvatierra
Manual de instrucciones del botijo de Salvatierra

 

“Ése es el secreto del botijo, cacharro admirable donde los haya, pues es un refrigerador ecológico”

 

 

Ése es el secreto del botijo, cacharro admirable donde los haya, pues es un refrigerador “ecológico”, ahora que tan de moda está ese término, que enfría el agua sin necesidad de consumir energía externa al cacharro.

 

Los astronautas españoles de la película del gran Tony Leblanc lo incluían en su cabina de mando. 😉

 

Tienen el botijo de Salvatierra aún otro secreto, y es el “bruñido”, las filigranas labradas sobre su superficie con que aparecen decorados.

 

Se elaboran éstas por las mujeres de la casa y lo hacen con elementos naturales. Se trazan las filigranas con guijarros de río, untados en la saliva de las decoradoras, decorando así el botijo recién salido del torno, durante el proceso de secado, antes de su cocción. No hay más secretos.

 

Modo de empleo del botijo
Modo de empleo del botijo

 

Los artesanos de Salvatierra elaboraban generalmente estas piezas en los meses de invierno y llegada la primavera se echaban al camino con sus mulas cargadas con la preciada mercancía, en una especie de serones rígidos o jaulas, elaborados con maderas, posiblemente de castaño o mimbre, bien rellenos de paja de centeno donde se encajaban las piezas de botijos, jarras, vasos, platos, fuentes, cántaros, que vendían por toda España.

 

Hoy, esta práctica ya ha desaparecido, pero los podemos encontrar en algunos bazares. El jueves encontré éste de la foto en uno de Villanueva de la Serena y me hice con él. Observé que, como todo artilugio moderno contenía su “Manual de Instrucciones” y no pude por menos de acordarme de mi amigo bandarra valenciano, Javier Gotor Llovera, quien suele argumentar que es más simple que el mecanismo de un botijo. También del genial valenciano Luis Sánchez Polack, en su gag de llenar una jarra, con José Luis Coll, que sin duda recordaréis.

 

Pues bien, en las ilustraciones está el “Manual de Instrucciones”, sumamente útil para “guiris “ y “urbanitas”, para que comprendan mejor el mecanismo del botijo.

 

Vale.

 

A mi amigo Javier Gotor LLovera.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Diego López Ordóñez

Diego López Ordóñez

Un chico de provincias, nacido en parto arriesgado en la víspera de la Nochebuena de 1948,. De los últimos españoles que llegaríamos a disponer de "Cartilla de Racionamiento", fui educado en el respeto a los mayores en edad, sabiduría y gobierno. Profesor de Geografía e Historia y Abogado, con bufete propio intervengo ante los diferentes juzgados y tribunales, incluido el Supremo, Me defino como monárquico, católico, liberal, Peón Negro y Palmari. Y por encima de todo patriota español.

Deja un comentario