In memoriam. A mi amigo Valentín Godoy Cerezo, asesinado por ETA

VALENTÍN GODOY CEREZO
In memoriam. A mi amigo Valentín Godoy Cerezo, asesinado por ETA

 

 

El 26 de junio de 1977 es asesinado en La Puebla de Arganzón (Burgos) el policía VALENTÍN GODOY CEREZO. El agente llevaba seis meses destinado en Vitoria, donde compartía una vivienda con un compañero de trabajo. Anteriormente estuvo destinado en Miranda de Ebro, formando parte de una de las compañías de Reserva de la Policía que se enviaban al País Vasco para reforzar las plantillas ordinarias.

 

“Valentín fue asesinado de tres disparos en un crimen sin testigos. Su cuerpo se encontró en la localidad de La Puebla de Arganzón, en el límite entre Álava y Burgos”

 

 

Valentín fue asesinado de tres disparos en un crimen sin testigos. Su cuerpo se encontró en la localidad de La Puebla de Arganzón, en el límite entre Álava y Burgos. Su vehículo, un Renault 12, estaba con las luces encendidas cuando fue localizado a las 11:00 horas por una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico junto a la carretera Nacional-I. El cuerpo del agente aparecía reclinado sobre el asiento derecho, con varios impactos de bala en la cabeza realizados a corta distancia y desde la parte posterior.

Su asesinato fue reivindicado por un desconocido grupo autodenominado Doble G (Gazte Gudaroste-Ejército Joven) mediante una llamada al diario Deia. Durante los primeros días no se dio credibilidad a esta reivindicación. Finalmente se descartó el asesinato común y se atribuyó la muerte de Valentín a ETA.

 

La llanura de Palmaria
La llanura de Palmaria

 

“El 17 de marzo de 2000, el Consejo de Ministros le concedió la Gran Cruz de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo”

 

Valentín Godoy Cerezo era natural de Santa Amalia (Badajoz), donde fue enterrado. Allí su familia explotó un cine durante muchos años. Tenía 27 años y estaba soltero. Trabajaba como practicante en la enfermería del cuartel de la Policía Armada. El 17 de marzo de 2000, el Consejo de Ministros le concedió la Gran Cruz de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo.

Cuántas veces reímos juntos, Valentín. Cuántas veces te vi emocionarte con las escenas de las películas de acción, o del Oeste, que proyectabais en vuestro cine, en el que tú, nos acompañabas en el patio de butacas como amigo. Cuántas veces tomabas parte en la planta alta del Círculo “La Unión” de esas partidas de cuatrola o tute, con las que pasábamos las tardes.

O cómo te gustaba participar en las comedias y sainetes que preparábamos para recaudar fondos para el Centro “Juventud”, a cuyo fin contribuía tu familia cediendo gratuidamente el gran salón de cine que teníais, para la representación, que siempre constituyó un éxito.

Todo eso se acabó un día como hoy, en el que tanto tú como yo y otros amigos de nuestra generación apenas empezábamos a vivir. Unos como maestros, como era el caso de Rafa, Filoso, José Antonio o yo mismo; otros como practicantes, como fue tu caso o el de Juan Luis. Tú aún estabas soltero, con una familia por formar; otros, como Rafa o como yo, recién casados y con una hija.

Todo esto quedó brutalmente cortado un buen día como hoy, en el que unos desalmados decidieron truncar tu vida, que hasta entonces había sido plena de alegrías, de un muchacho joven, sano de cuerpo y espíritu.

Recuerdo aún la espera a la llegada de tus restos mortales a la iglesia parroquial, para celebrar el funeral y rendirte nuestro último adiós. Y no quisiera recordarlo, pero me es imposible, cómo algunos trataban de explicar tu vil asesinato por tu carácter a veces impulsivo, pero siempre impulsado por las ganas de broma, jamás por hacer mal o por venganza.

Lo sé, porque en una ocasión me gastaste una, jugando una partida en el Círculo. Me retiraste la silla y al sentarme lo hice en el suelo; me levanté como impulsado por un resorte y te arreé un guantazo de revés, que nos sorprendió a todos y a mí el primero; no reaccionaste con otro, sino que sencillamente te disculpaste y continuamos la partida ese día y echamos otras en los siguientes como si aquella broma no hubiese tenido lugar; seguro que Rafa, Merino, o Juan Luis, o el “Pirata”, que no recuerdo bien quiénes jugábamos aquella tarde, lo recuerdan.

Hoy, Valentín, a cuarenta años de tu vil asesinato, te seguimos echando de menos.

Desde esta morada temporal, a la eterna donde desde entonces moras, querido amigo, un abrazo fuerte.

Tu amigo,

Diego.

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Diego López Ordóñez

Diego López Ordóñez

Un chico de provincias, nacido en parto arriesgado en la víspera de la Nochebuena de 1948,. De los últimos españoles que llegaríamos a disponer de "Cartilla de Racionamiento", fui educado en el respeto a los mayores en edad, sabiduría y gobierno. Profesor de Geografía e Historia y Abogado, con bufete propio intervengo ante los diferentes juzgados y tribunales, incluido el Supremo, Me defino como monárquico, católico, liberal, Peón Negro y Palmari. Y por encima de todo patriota español.

Un comentario sobre “In memoriam. A mi amigo Valentín Godoy Cerezo, asesinado por ETA

  • Maria
    el 26 junio 2017 a las 23:26
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    Precioso homenaje Diego a un amigo que has debido querer mucho y un vil asesinato os arrebató a todos por esos caprichos de hombres que nunca cesan en hacer el mal y no respetan lo más sagrado que es la vida.

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