Quiero ser Canguro y vivir en Australia, pero con mis libros

 

QUIERO SER CANGURO Y VIVIR EN AUSTRALIA
Quiero ser Cangro y vivir en Australia pero con mis libros

 

 

Lo malo de tener ya sesenta y tres años, no es empezar a considerar la vida que te queda por delante, si no que pones en valor lo que dejaste atrás, los libros que leíste en tus mejores años. Si hago un repaso rápido del pasado, llegó a la conclusión de que si valía la pena para algo la vida era para poder disfrutar de los amigos, muchos de los cuales no se sabe donde están, las ex novias, probablemente deseadas más que logradas, pero sobre todo para ser feliz con la mujer que se quedó a mi lado en ella y me dio a nuestros hijos.

 

“Quiero saber y experimentar por mi mismo, o por lo menos eso trataba de hacer hasta que mi interés descubrió como dice la canción que todo está en los libros”

 

Todo lo demás podría sobrar realmente, salvo por la experiencia que te da. Mi padre y mi madre cuando yo era joven temían que mi formación resultara deficitaria, les había salido respondón y pasé por la enseñanza oficial, como por una nube. Nunca me interesó lo que me enseñaban desde que entré en bachillerato. No me gustaba que me impusieran, qué, quién, cómo, cuándo, dónde y porqué aprender. Sobre todo las fechas eran para mí infumables, totalmente prescindibles si no era en un contexto de época global, que más daba que hubiera ocurrido algo en mil cuatrocientos noventa y dos o en mil quinientos tres.

 

 

Sin embargo recuerdo que los temas que me interesaban los devoraba sin ningún estímulo procedente del exterior. Esto lógicamente tenía amargado de la vida a mi padre, que solo después de que cumpliera los veinte años, empezó a comprender que tenía un hijo que pensaba, leía y reflexionaba acerca de los interrogantes que le planteaban los libros. Quizás sin orden ni concierto, y deduciendo por sí mismo, lo que podría haber sabido fácilmente estudiando de manera ordenada. Pero lo siento, he de reconocer que he sido un poco autodidacto, porque soy bastante mío. Quiero saber y experimentar por mi mismo, o por lo menos eso trataba de hacer hasta que mi interés descubrió como dice la canción que “todo está en los libros”.

 

 

Por suerte para mí, los libros no me faltaron pues, mi padre que era un gran lector, tenía una biblioteca de mas de diez mil libros. La casa paterna parecía una estantería inacabable de libros. Curiosamente, cuando empecé a interesarme por la lectura, no lo hice por las narraciones fantásticas o de ficción, si no por la literatura de divulgación y más tarde el ensayo. Lo pasé realmente mal en el transcurso de mis veinte, porque la verdad no tenía a mucha gente con la que hablar de los temas que me interesaban, y tampoco el sexo femenino tan ansiado en esa época hizo mucho caso de mi saber, parecía preferir la risa por encima de otros postulados. Nunca supe bajar al ruedo de lo corriente, de lo fugaz y cotidiano, para mí todo tenía un trasfondo profundo que luego comprendí que sirve, pero a largo plazo y no como arma vital en el combate por la supervivencia y la reproducción. No te comes un rosco con la filosofía, pero sí con unos buenos pectorales, musculatura y simpatía.

 

 

La verdad es que en esto sigo siendo muy mío y muchas veces, ahora ya se donde buscar, encuentro gente que quiere hablar más allá de lo bonito que es su coche nuevo, lo bien que funciona su móvil o como su cuñada hace unos macarrones de mimo. En cuanto la conversación se va por otros derroteros más profundos se producen dimisiones, pero son esperables. Esto muchas veces en que no hallo esta respuesta hace que me aísle de tal forma que prefiero contar cuentos a los niños pequeños, porque ellos sí están ávidos de saber y de sorprenderse con lo que descubren. Les inventé a mis hijos numerosos cuentos acerca de Diego Patuk y Silvia Talid que en realidad eran ellos mismos, en los que se enfrentaban a BolloBollo el monstruo del cogollo, a Pí – ojos verdes y al primo de bollobollo, que eran unos malos de los que gustan, porque son malos intrínsecamente malos.

 

Estos fueron momentos bastante llenos en mi vida y también al principio, cuando para mi mujer mi personalidad era una novedad. Pero a lo largo de los años, te haces repetitivo y el encanto por conocer, salvo algún comentario esporádico no deja de ser para ella un petardo conocido. Por eso y mirando lo que hay alrededor, haciendo una selección exclusiva de una serie de personas con las que te une la amistad y los lazos incondicionales, si he pensado en si no sería más feliz siendo Australiano y Canguro.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de la novela “El Bosque de Euxido” publicado en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

2 comentarios sobre “Quiero ser Canguro y vivir en Australia, pero con mis libros

  • Maria Belén
    el 20 julio 2017 a las 13:06
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    Un sentido relato, que bien pudiera ser un comienzo para un nuevo libro. Se te da de perlas. Me gusta como escribes, y como lo sientes.

    Respuesta
  • el 20 julio 2017 a las 22:04
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    Gracias por tu comentario María belén, no me había dado cuenta de que efectivamente todo el texto es muy de novela, en realdad es un relato más que una exposición de un deseo absurdo.

    Respuesta

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