Del Rinoceronte de Ionesco y todos los que amenazan a nuestra zurrada España

El rinoceronte de Ionesco
El rinoceronte de Ionesco

 

Hubo una época, hace muchos años, casi desde mi adolescencia, en que servidor fue un asiduo lector de autores y obras teatrales. Especialmente, me deleitaba con los comediógrafos, tanto españoles como extranjeros. Recuerdo haber ido alguna vez a la famosa Librería La Avispa, una de las mejores en el Madrid de aquel entonces, si lo que uno buscaba era comprar libretos de teatro. Inolvidables aquellos libricos de la editorial Escelicer, que publicaron a tantos autores.

 

Leía con fruición a Muñoz Seca, a Jardiel Poncela, a Alfonso Paso, a “Tono”, a Miguel Mihura… Fascinado por las comedias de aquellos y de otros autores, incluso soñé -iluso de mí- en estudiar en la RESAD, para convertirme en autor teatral. Y, claro, de la lectura de Mihura, pasé a la de otros famosos dramaturgos y comediógrafos de lo que se viene llamando, en general, “Teatro del absurdo”. Mientras en los años de Facultad leía obras de Valle Inclán, de Arrabal, de Francisco Nieva, hubo un extraordinario descubrimiento en ciertos autores extranjeros. Citaré solamente a tres, para no cansaros demasiado: Bertolt Brecht, Samuel Beckett y Eugène Ionesco.

 

“Leyendo Rinoceronte, una de las mejores obras de Ionesco, hallé una explicación a tristes acontecimientos del pasado que, por desgracia, siguen repitiéndose, con variaciones, de otra forma, en nuestro más inmediato presente”

 

El rumano-francés Ionesco y el irlandés Beckett pasan por ser los dos grandes creadores del “Teatro del absurdo” en Europa. Claro que hay mucho de absurdo en las obras de Brecht y de Antonine Artaud. Pero “Esperando a Godot”, de Beckett, y “La cantante calva”, de Ionesco, son las dos obras maestras del teatro del absurdo de los años cincuenta, sin desmerecer a la obra que, en realidad, debería figurar como precursora de todas ellas: ni más ni menos que “Tres sombreros de copa”, de nuestro Miguel Mihura, que la escribió en 1932 pero solo pudo publicarla ¡veinte años después! Sus tres sombreros de copa eran demasiado modernos, absurdos y avanzados para los gustos del público de los años treinta.

 

El caso es que, leyendo a Mihura, Beckett y Ionesco, descubrí que los autores teatrales nos estaban dejando el mejor retrato del siglo XX, mucho más descriptivo, veraz y atinado que el que pudieran brindarnos los historiadores o los biógrafos de turno. Y precisamente leyendo una de las mejores obras de Ionesco cómo hallé una explicación a tristes acontecimientos del pasado que, por desgracia, siguen repitiéndose, con variaciones, de otra forma, en nuestro más inmediato presente.

 

 

En la obra de Ionesco titulada Rinoceronte
En la obra de Ionesco titulada Rinoceronte

 

En la obra de Ionesco titulada “Rinoceronte” está la sátira, el absurdo, la denuncia de los totalitarismos del siglo XX: el fascismo, el comunismo, etc. Es obra de posguerra (de 1959) y en ella el autor nos presenta la extraña, extraordinaria e inquietante aparición de un rinoceronte en una ciudad de provincias, para pasmo, susto y espanto de sus habitantes.

 

El conflicto dramático se produce cuando el personaje protagonista, Berenger, ve cómo su amigo Jean se transforma en rinoceronte; es más, Berenger asiste, entre sobrecogido y asustado, a la progresiva transformación de sus convecinos y conciudadanos de aquella localidad de provincias. LLega un punto en que todos los habitantes de su ciudad se han convertido en rinocerontes y al final, el pobre Berenger, resignado pero fortalecido por sus convicciones, proclama ser el último resistente, inmune a la epidemia de “rinocerontitis” -digámoslo así- pero, al mismo tiempo, le pesa de algún modo no poder integrarse con sus antaño amigos y vecinos. Es decir, resiste a la propagación del mal del totalitarismo “rinocerontino” pero nos confiesa, con tristeza, su deseo de poder ser uno más, un rinoceronte más, ahora que se ha convertido en el último resistente, en el último no-rinoceronte.

 

La metáfora y el simbolismo son claros. El rinoceronte representa ese totalitarismo (sea en forma de fascismo, de comunismo, de nacionalismo o lo que fuere) que tantas guerras, tanta sangre derramada y tantos estragos causó durante el siglo XX.

 

Hoy que vemos cómo nuestro mundo cambia cada día; hoy que vemos que en la propia España hay bastantes rinocerontes (en la “rinocerontizada” Cataluña, antaño la región más moderna, próspera, europea y cosmopolita de nuestra nación), hay muchísimos políticos, ciudadanos e instituciones “rinocerontizados” por la fiebre de un catalanismo de la peor especie (el pancatalanismo de los llamados “Països catalans”, tan inexistentes, históricamente hablando, como ridículos y ofensivos en su enunciación y expresión); hoy que asistimos al desafío de una parte de Cataluña contra España y contra parte de la propia Cataluña, tal vez convenga proclamarse, como Berenger, resistente a ser transformado en Rinoceronte, sin por ello tener envidia de los que ya son y se sienten rinocerontes.

 

Hoy más que nunca, conviene proclamar serenamente que la Historia de España, tan llena de tropiezos colosales como de deslumbrantes hallazgos, nos enseña que nuestro país solo fracasó como nación cuando se vio dividido internamente, tanto en las guerras carlistas y el cantonalismo del XIX, como en la Guerra “incivil” del XX. Que cuando a España (y a Cataluña) le han ido mejor las cosas ha sido cuando ha existido unidad en la diversidad. Unidad en la nación española, soberana y señora de su destino; unidad entre gallegos, astures, leoneses, vascos, navarros, catalanes, aragoneses, castellanos, etc. Todos españoles. Sin más.

 

los rinocerontes de los nacionalismos exacerbados, de la intolerancia, del totalitarismo, del marxismo socialista, del comunismo, del fascismo italiano y del nazismo alemán
los rinocerontes de los nacionalismos exacerbados, de la intolerancia, del totalitarismo, del marxismo socialista, del comunismo, del fascismo italiano y del nazismo alemán

 

“Ahí siguen, por desgracia, por los campos de nuestra bien zurrada España, ahí siguen muchos de aquellos viejos rinocerontes, esperando ganar adeptos de mente blanda”

 

En el siglo XVI incluso los portugueses, como se puede leer en las obras de los poetas y humanistas lusos de esa época (Camoens, Góis, Resende…), se sentían españoles. Al menos, españoles culturalmente hablando, pues el castellano era lengua de cultura y aprendizaje en el Portugal renacentista de entonces. No olvidemos, además, que el rey Carlos I de Austria casó con Isabel de Portugal y ambos reinos, Portugal y España, mantuvieron estrechas relaciones culturales desde siempre. Lástima que se fuera perdiendo esa buena conexión con el correr de los siglos…

 

Cuando, al caer de la arena en el reloj de la Historia, se sucedían las épocas, y en la lontananza de los siglos XIX y XX, se iban aproximando los rinocerontes de los nacionalismos exacerbados, de la intolerancia, del totalitarismo, del marxismo socialista, del comunismo, del fascismo italiano y del nazismo alemán.

 

Ahí siguen, por desgracia, por los campos de nuestra bien zurrada España, ahí siguen muchos de aquellos viejos rinocerontes, esperando ganar adeptos de mente blanda a los que no les importe asumir su nueva y dura piel de rinocerontes de pensamiento único, separador, totalitario e intolerante.

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Fran Capitan

Fran Capitan

Profesor de Lengua, escritor en sus ratos ociosos, dibujante aficionado. Madrileño, cosecha de vino cordobés del 1975. Liberal, cristiano. Curioso impertinente, autor de varias novelas policíacas de corte humorístico. Don Amando de Miguel le comentó en una de sus tertulias del Gijón: “¡Qué españolazo eres!” Escribió en los Blogs de don Federico Jiménez Losantos y de don César Vidal durante varios años. En Libertad digital, su blog se llamaba “Alma en Libertad” (2008-2014). Conoció a otros españoles de pro en esas páginas virtuales y se hizo amigo incondicional de ellos. Modestia aparte, tiene a gala ser quien hacia 2011 abrió en Facebook el excelente grupo público de “La Llanura de Palmaria”, a su vez fundado varios años antes por los Palmaris valencianos Curro de Utrilla Grollo y Javier Gotor Llovera, el gaditano Rafa Rey Viñas y el sabio granadino Uteco. Le apasionan la lectura, la escritura, la prensa, la cultura... y tantas cosas. Pero, sobre todo, ¡le apasiona España!

3 comentarios sobre “Del Rinoceronte de Ionesco y todos los que amenazan a nuestra zurrada España

  • María
    el 24 julio 2017 a las 0:13
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    Nunca dejarán de existir rinocerontes que maltrataran España y es verdad qu España nunca ha sido nada dividida . Excelente artículo Capitán con el repaso de esos importantes autores de teatro. ¡ Bravo por este magnífico artículo !

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  • el 24 julio 2017 a las 14:41
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    Lamentablemente hay en Cataluña muchos rinocerontes, y demasiados “Berenger” que lejos de reafirmarse en sus convicciones ceden renunciando a ellas para ser un rinoceronte mas y no verse apartado y señalado con el dedo.

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  • Maria Belèn.
    el 24 julio 2017 a las 18:33
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    Magnìfico artículo, que he disfrutado mucho, con tanto sabor a España.
    Eres, tambièn, un imprescindible aporte a La Paseata. Un placer grande leerte.

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