Mientras el cuerpo nos haga sombra, no nos cansaremos de gritar ¡ VIVA ESPAÑA !

…..MIENTRAS EL CUERPO ME HAGA SOMBRA
Mientras el cuerpo nos haga sombra, no nos cansaremos de gritar VIVA ESPAÑA

 

Max y yo hemos llegado a Missouri. Los dos ansiábamos este remanso de paz, después de unos días muy movidos en Chicago. Tengo debilidad por esta grandiosa ciudad que siempre me sabe diferente.

 

 

Por fin, nos encontramos aquí, balanceándonos, plácidamente, en el porche de esta preciosa casa. Tengo frente a mí un inabarcable horizonte que dibuja un cielo tan espectacular como amenazante, que a duras penas se sostiene sobre los maizales de mil verdes diferentes. Entorno los ojos y ronroneo de placer mientras me acomodo en el balancín. Imagino que así debió sentirse Escarlata O´Hara en su adorada Tara.

 

“Nosotros, los españoles, tendemos a creer que todo lo de fuera es mejor. Gran error. Ya quisieran ellos, y otros muchos, tener parte de nuestra gran Historia, de nuestra cultura, de nuestra solera”

 

La tormenta se anuncia, -¡vaya si se anuncia!-, con una refrescante brisa que viene mezclada con vaharadas de aroma a las fresas maduras que aún quedan en un bancal cercano a mí, propiedad de la casa. ¡Qué delicioso aroma!

 

 

Con esa dulce pereza que no quisiera abandonar, dirijo la mirada hacia lo que me pareció ser un suspiro, y en lugar de encontrarme a Red Butler, veo a mi lado a….. mi omnipresente diablillo, Max, cuyos cuernecillos enhiestos, en modo radar, delatan su temor por la inminente tormenta. ¡Nada es perfecto!, pienso un poco frustrada.

 

“España es grande, Max. ¡Muy grande! La mires desde donde la mires! Y mientras el cuerpo nos haga sombra, no nos cansaremos de gritar ¡VIVA ESPAÑA! Le respondo”

 

Max siempre adivina mi mirada y, sacándome de mi ensueño, me dice: -Solo que tú, querida, si vinieran mal dadas, podrías tirar de estas deliciosas fresas en lugar de aquella triste zanahoria, llena de tierra, que se tuvo que comer la pobre Escarlata. No me extraña que la chica bramase al cielo, con aquel arranque de mala lech………-

 

 

¡Maaaaxxx! -Vaaale, quería decir: con aquél desgarro, aquello de ¡Juro que jamás volveré a pasar hambre…..!

 

 

Max, intenta disimular el canguelo que le produce ver llover en horizontal, y se pone a jalear a Red Butler, dando su ridículos saltitos de satisfacción, por haber dejado plantada a la ríspida Escarlata, allá en su gran Tara.

 

 

Como nos hemos puesto peliculeros, Max, me sugiere: -Estaba yo pensando que, si sobrevivimos a este desagüe celestial, mañana podríamos acercarnos a Iowa y darnos una vueltecita por los puentes de Madison, y ver cuál de ellos era donde rodó la película tu admirado Clint Eastwood. ¡Anda y que no se iban a morir de envidia tus amigas si les mandaras una foto a lo Meryl Streep!-

 

 

No me líes, Max. Todos los puentes de Madison son iguales, y de aquí a Iowa hay una buena excursión. Que pareces no saber el tamaño de este país.

 

 

Max se pone como ausente y, abriendo sólo medio párpado de un ojo, me dice -Hay que ver lo pequeñita que se ve nuestra España, en comparación, ¿eh Escarlatilla?.
España es grande, Max. ¡Muy grande, la mires desde donde la mires!, le respondo.

 

 

-Bueeeno, Belencita, sé que me has entendido. Es que me duele que estos nacionalistas le arranquen tantos jirones y la quieran convertir en lo que nunca fue. ¡Que hasta se atreven a decir que Santa Teresa de Ávila nació en El Priorato…..! ¡Ay, Señor!, baja y dile a Rajoy cómo se da un puñetazo en la mesa, que este hombre siempre va a trascapasillo, y que, de seguir así, no va a haber un dios que arregle esto!-

 

 

¡Max!, tómatelo con calma, amigo, que tampoco vamos a arreglar el mundo tú y yo desde aquí. Te llevo diciendo que cualquier día te va a dar un zásquetevás. Anda, hombre, disfruta un poco de esta paz, que quien diría que hemos venido a descansar.

 

 

– ¿Tranquilizarmeeee…..? ¡Anda, hermosa, explícales a estos yanquis que, en Cataluña, hay rufianes en el gobierno que no ven con buenos ojos que los españoles hablemos español; ¡sí, sí, españoles y en España! ¡Que están borrando de los libros de texto nuestra rica Historia, secuestrando, así, el derecho de las criaturas a saber los orígenes de su patria, e inventando otra a su acomodo! ¿Cómo van a saber esos pobrecitos catalanes hacia dónde van, si no saben de dónde vienen?-

 

 

Parece que, a Max, el miedo a estos relámpagos le desata la lengua.

 

 

-Mira, Belenes, cómo los americanos no se avergüenzan de su pasado; muy al contrario. No tienes más que ver la cantidad de nombres indios que lucen en sus autovías, señalando importantes poblaciones: Kankakee, Towanga, Kissimmee, Chattanoga, Tallahassee, Okeechobee, etc. Y, oye, no les sale ningún tonto que los quiera borrar del mapa sólo porque no le gusta que no hayan sido los de su peña quienes hayan ganado la batalla de “Little Big Horn”, o la de Wounded Knee”-.

 

“¡Tiene bemoles que yo, aquí, en EEUU, pueda airear mi banderita española, tan ufano y sin ofender a nadie, pero si lo hago en Cataluña o Vascongadas, me estoy jugando los dientes en cualquier esquina!”

 

-Y no se quedan ahí, sino que hasta hacen un fantástico cine, ridiculizando, sin complejos, aquél afán de exterminio de unas culturas de las que había mucho que aprender. Ésto, mi querida niña, sí es autocrítica valiente y saludable; lo nuestro, es sólo pura autodestrucción.

 

 

-¿Y qué me dices de la martingala que tienen con la bandera española?-, continúa Max, sin tomar un respiro.
-¡Tiene bemoles que yo, aquí, en EEUU, pueda airear mi banderita española, tan ufano y sin ofender a nadie, pero si lo hago en Cataluña o Vascongadas, me estoy jugando los dientes en cualquier esquina! Sin embargo, ellos sí pueden campar a su antojo con la estelada, la de los gays, la de los Simpson, la republicana; en fin, todas menos la española, y… ¡no pasa nada!-

 

 

-¿Y los del orgullo gay …., (Max, al llegar aquí, se tira de los cuernecillos con furor) saltando como cabras locas con sus banderas de colores, por aquí y por allá y por donde les sale del taparrab…….??? – Maaaaaxxxx, ¡por favor!, un poco de respeto por…..esos renglones torcidos de Dios! <¡Lo que me faltaba por oir! ¡Te habrás quedado a gusto con semejante alarde de cursilería, Misssssss Versalles!- Dice Max, atónito.

 

 

Bajando el tono, me susurra con mucho retintín: -Bien sabes, Belenciiiita, que yo respeto mucho la conducta intachable de aquellos “renglones torcidos de Dios”, que sí saben ser respetuosos con los demás; esos que te hacen saber su…..distinta condición con la elegante sutileza de un: ♪ ♫ ♩ ♬…contigoooo aprendiiiií a ver la luz del “otro” laaaadoooo de la luuuunaaa…….♪ ♫ ♩ ♬, que no vayas a creer, querida, que no me costó a mí pillar esta fineza. Pero de ahí, a desfilar con esos culos peludos al aire, mientras se ciscan en nuestros símbolos religiosos más sagrados, NOOOO LO PUEDO SOPORTARRR!, te pongas como te pongas.

 

 

-Pero, a lo que iba-. Dice Max, imparable. -Aquí, en USA, sí que hay un par de coj….-. -¡Maaaaxxx, que te vas a poner malo!-. -Deeecíaaa que, aquí sí que hay lo que tiene que haber. Tonterías, con su bandera, ni una ni media que, para ellos, es como la madre, y madre no hay más que una. Fíjate hasta donde llevan la cosa que han advertido -muy seriamente- a los nostálgicos confederados que… ojitouuuu con izar otra bandera que no sea la de la Unión, -ni en la puerta de sus casas-, no vaya a ser que se les reaviven los calentamientos rancios del ánimo patriótico de antaño, y les dé por echarse la mano a la cartuchera, que éstos, ya sabes, en seguida tiran de chisque-.

 

 

-Me dan mucha envidia con esta firmeza, ¡qué quieres que te diga!-. Me dice un Max un tanto desinflado.

 

 

Es cierto, Max, que este gran país tiene cosas envidiables, pero también tienen lo suyo, no vayas a creer que es oro todo lo que reluce. Que la condición humana es contumaz y termina retratándonos a todos, por donde quiera que habitemos.

 

 

Nosotros, los españoles, tendemos a creer que todo lo de fuera es mejor. Gran error. Ya quisieran ellos, y otros muchos, tener parte de nuestra gran Historia, de nuestra cultura, de nuestra solera, como país que forma parte importante de la vetusta Europa, de nuestra Literatura, de nuestros grandes músicos, y de nuestra forma de entender la vida, que también cuenta.

 

 

Sé, mi envidioso diablillo, lo impresionado que te dejó aquel señor de Chicago que nos contaba, con cierto pudor, que Illinois es el tercer Estado más corrupto de la Unión Americana, debido, -decía él-, a que, quizás aún, arrastra vestigios de una atmósfera algo turbia desde la famosa Ley Seca, lo que ha propiciado algunos hechos con tufo a mafia, que llevaron a la cárcel a una alcaldesa y a dos gobernadores del Estado; uno de ellos, Blagojevich, está actualmente cumpliendo una condena de quince años en Colorado.

 

 

-Sin embargo-. Me recuerda Max. – Aquel señor también añadió, con evidente orgullo, que “en USA, nadie está por encima de la Ley, ni siquiera el presidente de la Unión”-. (En aquel momento, estábamos viendo a James Comey, director del FBI despedido por Trump, declarar en directo, ante los jueces y las cámaras de TV de todo el país, contra su presidente. Y, por lo que supimos, la opinión pública concedió bastante más credibilidad al Director del FBI que al presidente, Trump. Veremos en qué acaba esto.

 

 

Ciertamente, suelen ser implacables con los políticos que defraudan su confianza, pero sí que tienen claro que éstos son una cosa y, los pilares que sostienen el Estado, otra muy distinta. Su constitución, su bandera, sus orígenes, su lengua, y sus instituciones son intocables. Nosotros, en cambio, no hemos aprendido a diferenciar estos dos importantes conceptos. Y, lo que es peor aún, algunos de los que aspiran a gobernar España, tampoco. Nos creímos que porque ya podíamos votar, pasamos ipso facto a ser “demócratas de toda la vida”. ¡¡ Anda y no nos queda nada!!

 

 

Y…… cuando parecía que íbamos cogiendo el tranquillo a eso de respetar las diferencias ideológicas y de pensamiento, aparece un tal ZP, precursor del tándem, “Pedro & Pablo”, expertos en demoliciones, y, ahí están, haciendo lo posible por retrotraernos a las cavernas de la política, y de la convivencia.

 

 

A poquito que te quieras enterar, la trayectoria histórica del PSOE ha sido de lo más traicionera a España. ¡Ya es mala suerte, la nuestra!

 

 

¡Venga, Max, ánimo que aún hay mucho que hacer. Llena las maletas de esperanza, que ya volvemos a casa.

 

…..Y no te olvides de que, mientras el cuerpo nos haga sombra, no nos cansaremos de gritar ¡¡VIVA ESPAÑA!!
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Belén López Delgado

Belén López Delgado

Soy una apasionada de la aviación y de la escritura. Quise ser piloto pero me faltaron medios económicos, y me tuve que conformar con ser azafata. Poco después descubrí que es mucho mas divertido y gratificante estar en una cabina de pasajeros que aburridos frente a un montón de relojitos. Encontré ante mí un mundo deslumbrante para aprender de otras gentes y otros países, que me absorbieron toda la dedicación a ese libro en ciernes que me habría encantado escribir. Valoro y defiendo, hasta donde me es posible, la Coherencia. Tengo para mí que es una de las cosas más difíciles de mantener en nuestra esencia y existencia humana. Y Max, ese personaje, que suele acompañar casi todos mis escritos, lo visualizo como un diminuto demonillo, de color rojo; un ser travieso, descarado y adorable que forma parte de mi otro yo; ese yo que, libre de pudor y diplomacia, se atreve a decir abiertamente lo que estoy pensando.

Un comentario sobre “Mientras el cuerpo nos haga sombra, no nos cansaremos de gritar ¡ VIVA ESPAÑA !

  • Antonio De la Torre Luque
    el 14 agosto 2017 a las 18:55
    Permalink

    Fenomenal artículo, Dª Belén, y ¡Viva España!

    Respuesta

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