Rey Viñas (Toposteo) y sus SINOPSIS: Nosotros, los de a pie, y a este lado de las urnas, ya hemos pagado

el cobrador de impuestos
El cobrador de impuestos. A este lado de las urnas, ya hemos pagado

 

Ya es pasado el mordisco a las nóminas. Bocado confiscatorio que dirán algunos. Ya son viejas las nuevas formas de contratación y las del despido, incluso la bajada de los salarios y la subida de la sal. Ya parecen lejanos los recortes en todo lo que se menea menos en el de Las Cortes grandes y en las pequeñas. Ya es pretérito todo eso y más: los presupuestos para tiempos de pos guerra; el miedo de los andaluces a la cartilla de racionamiento electrónica; el cisco y el picón de los asturianos y los alaridos de catalanes y vascos. Ya suena todo a antiguo: la huelga de los liberados sindicales ganándose el jornal; los cien y un días; Bruselas, frau Merkel y mister euro. Hasta nuestra esperanza empieza ya ha mustiarse. No sea que después de tanta vuelta de tornillo a este garrote vil de nuestra economía, no nos sirva más que para goce y disfrute de los que vinieron a montar el espectáculo y el cadalso. Es decir, la casta política, las hordas sindicales, las abigarradas fortunas de siempre, la enquistada y rancia oligarquía y poco más.

 

 “La historia nos ha enseñado prudencia, resignación y mucho pragmatismo en la espera a los que estamos en este lado de las urnas”

 

Por bueno lo daríamos todo si llegara un poco de regeneración. Ya saben: dar nuevo ser a algo. Por ejemplo a la degenerada política sinónimo de corrupción; a la maltrecha moral, vapuleada por leyes amorales; a la errática educación que vaga entre Sálvame Deluxe y la BlackBerry; a la descuajeringada patria que nadie cuida, limpia y da esplendor; a la ilusión por un futuro algo más próspero y menos reprobable, algo más noble y menos hipócrita. Nos vendría muy bien empezar de nuevo. A todos. Desde cero. Nosotros, los de a pie, ya hemos puesto nuestra alícuota y esplendida parte. Por las buenas o por las malas. Ahora os toca a vosotros regar este campo yermo, esta tierra quemada que han dejado a su paso otras políticas, otros políticos que nunca jamás deberían volver a practicar este oficio de granujas y que algunos lo convierten en delincuencia.

No pedimos mucho. No es posible. La historia nos ha enseñado prudencia, resignación y mucho pragmatismo en la espera a los que estamos en este lado de las urnas. Más, no es menos cierto que necesitáis con urgencia, que además de nuevas formas, modos y usos, apremiéis abrir puños, zarandear bolsillos del que caiga un poco de plata y dar algo de aire a la cuerda para que esto siga funcionando de forma medianamente civilizada, o así.

Vamos, manos a la obra, antes que otros os la echen al cuello, que todavía nos queda algo de alegría, un poco de ilusión y un mínimo de fe, en Dios claro.

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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