Al final, siempre es la sociedad la que salva a España. Atravesaron la puerta de Tannhäuser y perderán

LA PUERTA DE TANNHÄUSER.
Al final, siempre es la sociedad la que salva a España. Atravesaron la puerta de Tannhäuser y perderán

 

 

La cagaron al fin los caganers. Han despertado al monstruo, la vieja España que bosteza y sestea durante siglos hasta que le tocan las narices, la que pide otra de gambas mientras todo se desmorona a su alrededor. Pero se las han palpado bastante y ha abandonado su letargo indolente que permite casi todo: las corrupciones, los desmanes de los políticos y hasta la existencia de la telebasura con que se la adormece a menudo.

 

“Manifestaciones masivas, profusión de banderas, boicot a productos separatistas, fuga de empresas del paraíso de pacotilla que un grupo de fanáticos entreverados con corruptos pretendían crear basándose en el odio a los hermanos”

 

 

Manifestaciones masivas, profusión de banderas, boicot a productos separatistas, fuga de empresas del paraíso de pacotilla que un grupo de fanáticos entreverados con corruptos pretendían crear basándose en el odio a los hermanos. Todo esto no es más que el comienzo del fin de esa farsa con la que algunos pretendían llenarse de gloria y que culminará en el epílogo más grotesco que cabe imaginarse. Como una mala función de teatro que termina a tomatazos y con los cómicos huyendo detrás del telón de esa charlotada que representaban.

 

 

 

He ido al estreno de la segunda parte de Blade Runner. Buena película, pero me quedo con la primera, un canto a la vida y a la libertad del ser humano. Y en aquella versión original hay un monólogo que ha pasado a la historia del cine: las palabras que el replicante Roy (un ser obtenido por ingeniería genética, pero seguramente más humano que muchos humanos) dice en sus últimos momentos:

 

“He visto cosas que vosotros no creeríais,
atacar naves en llamas más allá de Orion,
He visto rayos C brillando en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser…
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.
Es hora de morir”.

 

 

Por eso en estos momentos tristes para nuestra Nación, surge en la mente inevitable la comparación con aquellas palabras del replicante. Hemos llegado a ver cosas que jamás creeríamos. Y también ataques, en llamas o no, más allá del Ebro, donde brillan los rayos del odio, que no son C sino más bien O.

 

“Todas las algaradas, manifestaciones, grandilocuentes declaraciones de soberbia y supremacismo, muestras de rechazo e insultos a los que no son como ellos acabarán y se quedarán en un mal recuerdo. Lágrimas en la lluvia, llegó el fin”

Pero todas las algaradas, manifestaciones, grandilocuentes declaraciones de soberbia y supremacismo, muestras de rechazo e insultos a los que no son como ellos acabarán y se quedarán en un mal recuerdo. Lágrimas en la lluvia, llegó el fin.

 

 

Al final, siempre es la sociedad la que salva a España. Atravesaron la puerta de Tannhäuser y han perdido.

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Guillermo Emperador

Guillermo Emperador

Español, bajito, republicano y alopécico. Profesor de la escuela del maestro Ciruela, boticario y bloguero en Libertad Digital con el espantoso nick de “chinito”. Ahora autoascendido a Emperador de la tierra de las Mil Naciones (España, obviamente). Tengo un blog, una coneja y muchos amigos en la Llanura de Palmaria. Nunca pensé en escribir pero la vida es un camino que lleva por derroteros extraños.

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