En España la guerra en el sofá, y el cansancio de los políticos frente al hipnótico televisor, por Rey Viñas

El Balneario España. Ilustración de Nachete
El Balneario España una imagen que nunca aparecerá en el televisor. Ilustración de Nachete

 

 

“Una guerra solapada, enmascarada que ha disparado reproches, venganzas, e injusticias y ha causado millones de muertos, si no sobre las cunetas, sí sobre el sofás de sus casas, frente al hipnótico televisor”

 

 

¡Maldita sea la hora, que estos mindundis adquirieron poder para manejar el BOE e influencia sobre nosotros a través del televisor!. Al punto, para nuestra desgracia, de convertirse en el eje sobre el que rota vida y preocupaciones de toda alma cándida.

¡¡Qué jartura!! Que diríamos por estas tierras. Creo que todos estamos extenuados, empachados de tanta política adúltera y de tanto político rufián adjetivo y adverbio comparativo. En la calle, en el autobús, en el bar, por todo lugar y sitio se puede constatar que estamos hasta la coronilla de tanta usura y tantos usureros, de tantos millones de dineros repartidos por esos mundos de Dios entre tan pocos y de tan escasos resultados. De tanta deuda, de tanto déficit, de tanto rescate. De tantos miserables perversos y de tanta ingenua miseria. De tantísima corrupción económica… de la historia, de valores, de religiones, de civilizaciones, de educación y de educadores. De tanto relativismo y de un mundo materialista e inicuo, tan vulgar como putrefacto, superpuesto y anclado, por escarnio de los eternos depredadores al concebido por el Padre Eterno.

 

 

 

La rosa de gónzalez sobrevuela por todos nosotros. Ilustración de Nachete
La rosa de gónzalez sobrevuela por todos nosotros. Ilustración de Nachete

 

 

 

Sin embargo, existe un cierto aire de fiesta y optimismo en el ambiente. No me pregunten por qué, pero hay alegría, e impaciencia porque llegue el día que se olviden de ellos y piensen en nosotros. Inaudito, pero cierto. La gente no escarmentamos. Los desengaños, las mentiras, las desvergüenzas, el despotismo, los abusos, las mordidas, la constante y fraudulenta sangría al Erario; el baile sobre las tumbas de nuestras víctimas del terrorismo; la parcelación de España; los cinco millones de parados; los miles de cientos de desahucios; el hambre famélica… y un largo etcétera que no escribo, por no hacerme monótono, estamos dispuestos a echárnoslos a la espalda sin tan siquiera oír el propósito de enmienda.
Una vez más. Dispuestos a dar árnica a los que han hecho de la democracia el timo del tocomocho, con el voto como gancho, y de la acción participativa la víctima. Dispuestos a la amnistía de todos, y poner en la bola de cristal nuestra ilusión, nuestra buena voluntad, y demostrar una vez más que nosotros siempre cumplimos. Aunque estemos curtidos a traiciones, seguimos esperando.

 

 

 

España a la deriva.Ilusgrción de Nachete
España a la deriva.Ilusgrción de Nachete

 

 

 

Sí señor. A pesar de todo, casi todo el mundo parece estar a la espera del próximo futuro como si fuese a desprenderse de una inmensa pena, como si fuese a poner fin a una dolorosa frustración, como si el advenimiento de la paz tras una dolorosa y sangrienta guerra, estuviera a punto de llegar. O quizás precisamente por eso: porque quieren, queremos todos olvidarnos de los últimos 40 años de una guerra camuflada en la demagogia, donde físicamente se ha matado a niños en las entrañas de sus madres, donde psíquicamente se ha confundido a los críos en las escuelas, donde los jóvenes la única empresa que conocen es el INEM, donde los padres deambulan perdidos entre la hipoteca y los mil euros, siempre en precario, cabizbajos y callados.

De una guerra solapada, enmascarada que ha disparado reproches, venganzas, e injusticias y ha causado millones de muertos, si no sobre las cunetas, sí sobre el sofás de sus casas, frente al hipnótico televisor. Aún queda esperanza. La de volver a empezar, la de volver a confiar. Posiblemente sea la del cambio. ¡Ojalá!

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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