Agradecer el azar y la propiocepción es de bien nacidos. De la libertad, el equilibrio y los genes

El equilibrio y la propiocepción
El equilibrio y la propiocepción

“Estoy contento de ser lo que soy, sin haberlo elegido y de poder decir he vivido; aunque esto no dependa de mi libertad si no de mis genes”

 

 

 

Es curioso, cada uno planea su vida desde joven. Primero tus padres marcan un camino ideal que deberías seguir y que intentas seguir. Luego las hormonas, que todavía no se visten de seda, para ocultarse, rompen los planes trazados. Más tarde, cuando se cumplen las veinte primaveras, son tus planes los que invaden tu inconsciente mente juvenil, intrépida y todopoderosa.

Nos engañamos, todos nos engañamos. Nada depende realmente de ti mismo. Quizás solamente el bagaje adquirido en la casa de tus padres, lo aprendido en el colegio y alguna cosa que nos haya interesado personalmente, pero nada más. Ya puedes tener una capacidad intelectual sobresaliente, una capacidad artística única o cualquier otra capacidad, sin suerte, estás abocado a diluirte entre millones de personas grises igual que tú.

La suerte para la vida no la reparten por la calle a cada uno con sus preferencias. Si hacemos una encuesta y preguntamos ¿Es usted feliz…? La respuesta en general será que sí. Pero qué hay de verdad en esa respuesta. Probablemente un cincuenta o sesenta por ciento. Has logrado unas metas, sí, has tenido hijos, sí, has sobrevivido a las enfermedades, sí, tienes un trabajo, sí. Pero… ¿Y las metas que tenías en la juventud? ¿Las has conseguido?

Pudiste tener de pareja a aquella mujer que te roía el alma con dieciocho años, pudiste ser el ingeniero que realiza obras monumentales aquí y allí y además te gusta tu trabajo y te llena de orgullo. Pero quizás preferías dedicarte a la escultura. Tienes algunos bocetos en casa que haces para sobrellevar la íntima desgracia de no ser escultor. ¿Pero, son buenos? ¿Y eso importa? no. Da igual. Probablemente si hubieras tenido suerte, hubieras estado por casualidad en el lugar adecuado y en el momento adecuado, ahora tendrías lo que anhelabas. ¿De qué te quejas? ¿Cuántos lo han conseguido? Pocos muy pocos, y aunque oigas que las metas de las vidas de otros se cumplieron, no les creas, si es así, es que su mente es de una simplicidad apabullante.

Las mentes lúcidas e inteligentes no disfrutan merodeando el borde de las metas, intentan conseguirlas aunque mueran en el intento. Pero claro luego hay que vivir, pagar las facturas y mantener a la familia. Una buena, si tienes suerte. Pero eso no elimina de ti los deseos de ser un hombre libre, sin ataduras perseguidor de hembras apetecibles, ahora y siempre. Pero ahora las dejas pasar o porque no estás a la altura de su selección o porque eres fiel a tus compromisos. Te has ligado a tu familia, a tu trabajo rutinario y muchas veces mal pagado. A hacienda, a tus amigos, a tus convicciones morales o políticas y entre estas íntimas relaciones incluyo la religión.

Hay que romper ese estado de cosas, pero el tiempo lo ha marchitado todo, ya no recuerdas casi lo que ansiabas. El camino ahora va cuesta arriba, has perdido la brújula que antaño te guiaba con seguridad irreductible hacia ideales ahora vacuos, estás cansado y tal vez perdido. Sabes, porque lo has leído mil veces, si es que lees, que la vida es un camino que se hace en solitario, solo tienes alrededor otros seres solitarios que apetecen de tu compañía, por un instante, unos años o un suspiro. Al final vuelves la vista atrás y piensas cuantas cosas hice, pero que pocas de las que realmente quería conseguí. Entonces cierras los ojos y te sumerges en el nirvana de las endorfinas y balbuceas aquello de: estoy tranquilo y pesado, mi cuerpo está caliente, mis brazos me pesan, mis piernas están ancladas, calientes y relajadas, la paz invade mi alma. Todavía no sé que es el alma, quizás la propiocepción tamizada por el cuerpo, vaya usted a saber.

Al final todos te dirán que tuvieron una buena vida, la que merecían, no la que esperaban. Pero bueno, para qué mentirse, al cabo de los años somos lo que el azar hizo de nosotros, muy pocas veces tuvimos las riendas de nuestro destino y si en alguna ocasión lo tuvimos, probablemente fallamos en la elección, porque nos vemos de una manera diferente a como somos. Ese es el primer espejismo y engaño de vivir. No existe la libertad, ni el libre albedrio, somos entes atados a nuestros genes que moldean nuestro cuerpo y pensamiento y aunque algunos no lo admitan, nuestras acciones: Por eso cuando hablamos de libertad, hablamos en sentido figurado, esa sensación que nos da el cerebro de que podemos elegir libremente, pero… no es cierto, las neuronas ya han pensado esto milisegundos antes de que seas consciente de los pensamientos y acciones que adoptarás. Pero… estoy contento de ser lo que soy, sin haberlo elegido y de poder decir he vivido; aunque esto no dependa de mi libertad si no de mis genes.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

4 comentarios sobre “Agradecer el azar y la propiocepción es de bien nacidos. De la libertad, el equilibrio y los genes

  • el 10 diciembre 2017 a las 13:42
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    En nuestra condición humana, tenemos capacidad para vivir las experiencias que la vida nos brinda, que nos apasionan. Lo ideal, vivir desde el sentir, olvidando lo práctico, el subsistir al que nos aferramos, conquistar metas y comenzar de cero mil proyectos nuevos ……. pero, nos aferramos al subsistir, a lo práctico, escuchamos la voz del miedo y ….. nos queda el examen de conciencia ….. si, como tu, estoy en paz conmigo, a pesar de las metas que quedan por conquistar.

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    • el 10 diciembre 2017 a las 14:48
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      Estimada Rosmari gracias por tu comentario y mil perdones por mi metedura de para como humilde editor de La Paseata. Por un error y durante unas dos horas el artículo ha estado firmado por un servidor y la autoría es de mi amigo Rodolfo… ël me ha dicho que me perdonaba, espero que tu también. Una gran tarde domingo!!!!

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      • el 10 diciembre 2017 a las 17:19
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        Por supuesto, Manuel!
        Mi gratitud al autor y mi admiración.
        Igualmente, feliz tarde de Domingo

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