Per omnia saecula saeculorum, hasta la siguiente encuesta y el sueño de los androides con las ovejas eléctricas

Vuelven los androides que sueñan con las encuestas y  ovejas eléctricas
Vuelven los androides que sueñan con ovejas eléctricas

 

 

Si, tal como vaticinó Philip Kindred Dick en su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la humanidad puede trascender a los seres humanos con la Inteligencia Artificial, ¿Qué no podrá realizar la ciencia de las encuestas?”

 

 

 

 

Si, tal como vaticinó Philip Kindred Dick en su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la humanidad podrá trascender a los seres humanos con la Inteligencia Artificial, ¿Qué no podrá realizar la ciencia de la demoscopia con esa finalidad genética que nos hace atenderla todos los días pero, en esencia, también nos hace dudar sobre que, dentro del margen que tiene toda encuesta, sobre sí la información que nos llega es más lo que quieren que ocurra los que pagan el trabajo y lo que dice realmente la propia encuesta?

Así pues, ¿Por qué no vamos a poder utilizar la tecnología para que, los sueños de algunos se hagan realidad en el “Matrix” de todos? Hoy por hoy, cualquiera puede hacerse una encuesta a medida…solo hace falta una conexión a internet y el dinero suficiente para que el resultado sea que “el 90 % de la población, haya visto la cara oculta de la Luna”.

Y así bien financiado y publicado en cualquier medio de comunicación de cierto prestigio, ¿Cómo vamos a dudar que los resultados sean falsos (ironía)? Ese dato, pasaría como real y autentico para el Imaginario Colectivo. Per omnia saecula saeculorum, hasta la siguiente encuesta y en el horizonte ese paisaje en el que ya no viven los seres humanos.

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Jose Ignacio Diaz Tejedo

Jose Ignacio Diaz Tejedo

No viajé a las estrellas como soñaba de adolescente, pero he dado la vuelta a medio mundo alentado por una pasión inagotable por el conocimiento de mis semejantes. He leído unos 9.000 libros, pero cuanto más aprendo, más preguntas me planteo. He vivido mi propia tragedia y convivo con ella como una compañera leal: siempre me enseña algo. Creo que los únicos errores son aquellos de los cuales no se aprende. Soy curioso y renacentista por naturaleza, por tanto, aprendiz de todo y maestro de nada. Mi educación académica no me ha servido para dar soluciones a los problemas reales y solo me queda alzar mi voz publicando lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Pero jamás tendré oficio, porque hacen falta muchos años de trabajo para ser un contador de historias. Así que, no esperéis mucho de mi.

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