Entre polvos y polvorones, lo que ocurre es que al personal no se le fumiga, sencillamente no se le permite pensar

Entre polvos y polvorones
Entre polvos y polvorones, al ciudadano no se le permite pensar

 

“Lo que ocurre es que al personal no se le fumiga: sencillamente no se le permite pensar, no se le da tiempo para recapacitar”

 

 

 

 

Siempre me han dicho que, en la mili nos daban bromuro para bajarnos la libido y no pensar. Si eso era así, –que lo dudo– a mí nunca me dieron una dosis adecuada, porque jamás se me bajo nada. Cosa de la edad, supongo.

Actualmente, hay mucha gente convencida, que a los ciudadanos se les fumiga desde los cielos con polvos que van desde la coca a una especie de bromuro o droga para conseguir mantenerlos acarajotados, alelados, con tal grado de cretinez que no consigan percatarse de lo que pasa a su alrededor. Y eso es así, quiero decir el objetivo de aborregar a la gente. Lo que ocurre es que al personal no se le fumiga: sencillamente no se le permite pensar, no se le da tiempo para recapacitar. La TV estatal, las televisiones autonómicas, cualquier tele, las radios de emisora única, o la prensa de pensamiento prefabricado en los talleres del poder, son el bromuro y los polvos de fumigación, son los encargados de que nadie tenga tiempo de reflexionar, de asimilar, de juzgar nada. Todo sucede de forma concatenada, trepidante, angustiosa. Te dan el sudoko y la solución, pero antes que lo rellenes, ya te han puesto otro delante.

 

 

“Si no, díganme, ¿Cómo se pueden cometer tal cantidad de atrocidades políticas y que no le revienten las narices?”

 

 

 

Si no, díganme, ¿Cómo se pueden cometer tal cantidad de atrocidades políticas y que no le revienten las narices?; explíquenme, ¿Cómo se puede gobernar un país desde el sadismo y que no le exploten sus propias perversiones en la cara?; cuéntenme, ¿Cómo se puede hacer de la demagogia el pan nuestro de cada día y que no le extirpen de cuajo sus inmorales lenguas?; indíquenme, ¿Cómo se puede decir las más incomprensibles de las aberraciones, cómo se puede ser tan absurdo, tan tremendamente irracional, ganar una fortuna legal y otra ilegal, mandar y gobernar sobre un pueblo y que no te arranquen los ojos?. Atolondrando sus mentes; confundiendo sus sentimientos; involucrando sus bajas pasiones hasta lograr que sean asimiladas como virtud.

Grandes dosis de apología pura y dura para ensalzar vanidades, razas, etnias, morfologías, castas…hasta lograr que el incesto garantice la endogamia de un solo apellido, la hemofilia corra por sus venas y la atrofia mental sucumba con varias generaciones de auténticos dioses.

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Rey Viñas

Rey Viñas

De profesión, Topógrafo. Escribidor, desde mi bahía, en su tercera acepción y consciente de, entre otras cosas, que el escribir públicamente es un atrevimiento; hacerlo bien, una ciencia; que guste, un arte; que sea útil, un sueño; y que te entienda alguien, un milagro.

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