El Mainstream, El Secuestro de la Democracia y El Mínimo Común Denominador para la Cultura de Masas

El Mainstream,
El Mainstream,

“Mainstream o corriente/tendencia mayoritaria es un término que se utiliza para designar los pensamientos, gustos o preferencias predominantes en un momento determinado en una sociedad”

 

Mainstream o corriente/tendencia mayoritaria es un término que se utiliza para designar los pensamientos, gustos o preferencias predominantes en un momento determinado en una sociedad, pero, ¿Qué es el mainstreaming de género? ¿Qué es la transversalidad de la perspectiva de género? ¿Qué quiere decir “de forma transversal”? ¿Qué quiere decir la palabra transversal? Bueno, pues no lo voy a explicar, que doctores tiene la Iglesia, y la Wikipedia, también (¡Ay que me meo!).

Pero lo que si aúllo a la Luna es que a todo esto nos apuntamos como borregos en la niebla tras el coaching de turno o los gurús de “la perversión del lenguaje”. Sí, sí, hasta tú mismo que estás leyendo esto, lo haces para “integrarte”, y yo, el primero.

Bajo el Árbol de Paraíso y La Rebelión de las Masas
Bajo el Árbol de Paraíso y La Rebelión de las Masas

 

“Masa, es todo aquel que no se valora a sí mismo, -para bien o para mal-, por razones especiales, sino que se siente como todo el mundo

 

Nos cuenta Juan José Prat Ferrer en su libro “Bajo el árbol del paraíso” que…

“Ortega y Gasset dejó plasmados en su obra LA REBELIÓN DE LAS MASAS (1930) los pensamientos que sobre el fenómeno cultural de el «hombre masa», que fue fraguándose durante la segunda mitad de los años veinte. Para él, «Masa es el ‘hombre medio’ […] es el hombre en cuanto no se diferencia de los otros hombres, si no que repite en sí mismo un tipo típico y genérico». Y más adelante, añade: «Masa», es todo aquel que no se valora a sí mismo, -para bien o para mal-, por razones especiales, sino que se siente como ‘todo el mundo’, y, sin embargo, no se angustia y se siente a gusto al sentirse idéntico a los demás»”.

Cierto es, pues hasta yo mismo, iletrado reconocido, lo leí en tercero de BUP.

Por eso, aunque tire piedras contra mi propio tejado, afirmo que esta cultura, que sigue hoy en día en su máximo apogeo, se come la cultura popular, a la de la élite y a cualquier otro tipo de cultura o contracultura.

La ideología en la que se basa la difusión de la CULTURA DE MASAS es una democracia entendida como un mecanismo que iguala las producciones, las expresiones, las soluciones y los valores culturales usando como baremo EL MÍNIMO COMÚN DENOMINADOR.

En política, la absolutización de la democracia partitocrática como forma de gobierno, los valores se generan en esferas que escapan al control del pueblo; conlleva la pretensión de extensión a todos los estamentos sociales e instituciones el modelo, las reglas y la “praxis democrática”, siempre en su vertiente absolutamente partitocrática. Las instituciones no regidas por reglas puramente “democráticas”, son consideradas caducas, propias de tiempos ya clausurados, y deben amoldarse a la “democracia” como forma de gobierno institucional e universalmente institucionalizada, como institucionalizada está la corrupción. Esta uniformidad “democrática” de la sociedad civil e instituciones sociales, culturales y económicas, no es buena para la libertad ya que cuando todo es “democracia” nos encontramos más cerca de la dictadura que de otra cosa.

Instagram en el Iphone
Instagram en el Iphone

 

“Gracias a las redes sociales y los medios de comunicación la presencia de la cultura de masas  es omnipresente en todos los aspectos de la vida”

LA CULTURA DE MASAS se compone de frases, modas, hábitos de consumo y formas de comportamiento que no tienen otra razón de ser que satisfacer el deseo del individuo de pertenecer a la mayoría y la de no demostrar características peculiares locales, étnicas, sociales o culturales que los diferencien (ale, todos a por el nuevo Iphone, pa’ a salir a toda costa en las redes sociales como sea).

Esta ideología dominante, se aprovecha de los parámetros de la cultura urbana, del “cosmopolitismo” (¡Dios, que me meo!), de la globalización e incluso, y aunque pueda parecer contradictorio, de los NACIONALISMOS y regionalismos, presentándose como MANIFESTACIONES DE LA CULTURA POPULAR.

De este modo, LA CULTURA DE MASAS, convertida en CULTURA DEMOCRÁTICA y disfrazada de CULTURA POPULAR, ejerce sobre los individuos una TIRANÍA CULTURAL.

Gracias a las redes sociales y los medios de comunicación su presencia es omnipresente en todos los aspectos de la vida. El mecanismo que se impone es la implantación de un deseo de adaptarse, CONFORMÁNDOSE con la CULTURA que las FUERZAS COMERCIALES nos ofrecen.

Se ofrece al consumidor un conocimiento trivial que puede ser fácilmente compartido por todos, ya que no requiere gran esfuerzo intelectual, (lo fácil y lo rápido son dos cualidades apreciadas en el marketing de conocimientos).

De pronto, el concepto de notoriedad sustituye al de la fama, y con él, se premia a los que se acercan más al ARQUETIPO «NOTORIO» IMPUESTO, dejando de lado a los verdaderos «famosos» por sus logros artísticos o intelectuales.

bosón de Higgs,
bosón de Higgs,

“Nadie sabe quién es el que descubrió el bosón de Higgs, ya que desde hacía tiempo, se había descubierto que la masa de toda la materia era igual a cero”

Nadie sabe quién es el que descubrió el bosón de Higgs, ya que desde hacía tiempo, se había descubierto que la masa de toda la materia era igual a cero y nadie, en la comunidad científica, se explicaba por qué no se disolvía el Universo entero y tal, y tal y tal… ¡Vaya rollo!

Y entonces, un día, nos miramos al espejo y descubrimos que ya no queremos ser Sócrates, Aristóteles o Santo Tomás de Aquino, sino que queremos ser Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Belén Esteban o Jorge Javier Vázquez.

A partir de cierta edad, (cada vez más jóvenes), dejamos de ser «Individuos» para convertirnos en «Masa».

Y así, es como hemos dejado que EL MÍNIMO COMÚN DENOMINADOR sea el dominante en nuestra cultura.

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Jose Ignacio Diaz Tejedo

Jose Ignacio Diaz Tejedo

No viajé a las estrellas como soñaba de adolescente, pero he dado la vuelta a medio mundo alentado por una pasión inagotable por el conocimiento de mis semejantes. He leído unos 9.000 libros, pero cuanto más aprendo, más preguntas me planteo. He vivido mi propia tragedia y convivo con ella como una compañera leal: siempre me enseña algo. Creo que los únicos errores son aquellos de los cuales no se aprende. Soy curioso y renacentista por naturaleza, por tanto, aprendiz de todo y maestro de nada. Mi educación académica no me ha servido para dar soluciones a los problemas reales y solo me queda alzar mi voz publicando lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Pero jamás tendré oficio, porque hacen falta muchos años de trabajo para ser un contador de historias. Así que, no esperéis mucho de mi.

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