(Parte I) La verdadera Primera Guerra Mundial por la que España nunca volvió a ser un imperio

 

Felipe V
Felipe V

 

 

 

Antes que nada: para “sencillear” los conceptos, cuando me refiero a Cataluña o catalanes, España o los Españoles, Barcelona o Barceloneses, me estoy refiriendo a los integrados en las clases altas, las clases gobernantes o a las Instituciones. Nunca al pueblo llano.

QUÉ ERAN LAS CORTES CATALANAS EN GENERAL

Las Cortes Catalanas o Cortes Generales de Cataluña fueron el órgano normativo de Cataluña desde el siglo XIII hasta el siglo XVIII.

Estaban compuestas por los llamados tres brazos:

El eclesiástico
El militar o noble y,
El real o de las villas.

El rey convocaba y abría las Cortes con una proposición real mientras que los brazos eran los encargados de legislar, siempre con el concurso del soberano.
Si las leyes que se aprobaban eran las que rey proponía, recibían el nombre de “Constituciones”.

QUÉ ERAN LAS CORTES DE BARCELONA DE 1701 A 1072

Las Cortes de Barcelona de 1701 fueron las Cortes Catalanas de la época presididas por el rey legítimo Felipe V, (de la Casa Borbónica o Francesa).
Las sesiones las Cortes de Barcelona de 1701-1702 se abrieron el en octubre de 1701 y se clausuraron en enero de 1702, tal vez porque “algo olía a inminente traición”. Pero ¿Qué traición y por parte de quién?

Las Cortes de Barcelona se constituyeron de nuevo ilegalmente en 1705.

Instigaron y provocaron la Guerra de Secesión, (al traicionar al Rey legítimo e imponer un Rey autoproclamado y pro-catalanista), para toda España sin contar con la aprobación de resto de los territorios de España.

Bajo mi modesto punto de vista, aquello fue un GOLPE DE ESTADO al estilo de Carles Puigdemont.

 

 

Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona
La Guerra: Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona

 

 

 

Y OCURRIÓ ASÍ:

 

Como ya he dicho, Felipe V (Casa Borbónica o Francesa) firmó y ratificó, como “Constituciones Catalanas” en las primeras Cortes de Barcelona de 1701y 1702 siendo el legítimo Rey.

Carlos III, (Casa Augsburgo o Austríaca, autoproclamado Rey de España en Viena en septiembre de 1703), firmó y ratificó, como “Constituciones Catalanas” en las segundas Cortes de Barcelona de 1705 sin ser el legítimo Rey.

Cuando se formaron unas segundas Cortes de Barcelona de 1705, bajo la presidencia del ilegitimo archiduque Carlos, como rey de España, había entrado en Barcelona tras el triunfo traicionero a la legitimidad (gracias a las recién firmadas Cortes de Barcelona de 1705), traición que culminó con la insurrección contra el legítimo rey Felipe V (Casa Augsburgo o Austríaca), y que propiciaron la rendición de Barcelona ante las fuerzas aliadas (o “Segunda Gran Alianza de la Liga de Augsburgo”), en octubre de 1705, con intención de ayudar a las Cortes de Barcelona a instaurar al austriaco como nuevo Rey Nacional, incumpliendo el mandato del anterior Rey Carlos II.

 

 

 

Carlos II de España el Hechizado
Carlos II de España el Hechizado

 

 

 

CONTEXTO HISTÓRICO

En su testamento Carlos II de España, llamado también el “Hechizado”, nombró a Felipe de Borbón, duque de Anjou y nieto del rey Luis XIV de Francia, como su sucesor.

“Nombraron en Madrid el primer CARLOS III, rey que nunca gobernó”

Casi simultáneamente, en 1700, Carlos de Austria (o Carlos III de España a partir de 1705 en el bando austracista Catalán), se proclamaba a sí mismo Rey de España al ser miembro de la casa de Habsburgo, lo que originó tres años después, y con el apoyo de Cortes de Barcelona de 1705, la expansión cruenta e internacional de la Guerra de Sucesión Española.

En enero de 1701, un mes antes de llegar a Madrid para ocupar el trono, Felipe V (Casa Augsburgo o Austríaca) anunció la celebración de Cortes en Cataluña, que iría acompañada de la jura de las “Constituciones Catalanas” por la que Cataluña y el resto de territorios de la Corona de Aragón, preservaban sus fueros, instituciones propias, y autonomía política, como ya llevaban haciendo cientos de años atrás de una forma u otra (a pesar de la gravedad del conflicto de los Segadores 61 años antes, cuyos hechos más trascendentes, fueron, primero el asesinato del conde de Santa Coloma, noble catalán y virrey de Cataluña en 1640 y, después, la perdida de Portugal.
Siempre jodiendo.

PERO YA ANTES…

En honor a la verdad, el conflicto “dels Segadors”, fue en realidad una auténtica guerra que se inició en 1640 y terminó en 1652.
Los antecedentes al conflicto, condujeron a la revuelta de mayo de 1640 y fue propiciada entre el otoño e invierno de 1639, revuelta azuzada premeditadamente desde las instituciones catalanas y un importante sector del clero entre el que se destacaron Pau Claris.

Pau Claris, al frente de la Generalidad de Cataluña, proclamó la República Catalana. Pero la revuelta también escapó a este primer y efímero control de la oligarquía catalana. La sublevación derivó en una revuelta de empobrecidos campesinos (Segadores) contra la nobleza y ricos de las ciudades que también fueron atacadas.

La oligarquía catalana se encontró en medio de una auténtica revolución social entre la autoridad del rey y el radicalismo de sus súbditos más pobres. ¿Le suena a alguien esta situación esquizoide en Cataluña?

Conscientes de su incapacidad para reducir la revuelta y sus limitaciones para dirigir un estado independiente, los gobernantes catalanes traicionaron al resto de la Nación Española y se aliaron con el enemigo de Felipe IV de España: Luis XIII de Francia.

 

 

 

Cardenal Richelieu
Cardenal Richelieu

 

 

El Cardenal Richelieu no perdió una oportunidad tan buena para debilitar a la corona española, y mientras que el Conde-Duque de Olivares comenzó a preparar un ejército para recuperar Cataluña con grandes dificultades, ese mismo año de 1640, en septiembre, la Diputación Catalana pide a Francia apoyo armamentístico, que le fue concedido.

En octubre de 1640 se permitió a los navíos franceses usar los puertos catalanes y Cataluña accedió a pagar un ejército francés inicial de tres mil hombres que Francia enviaría al condado aragonés de Barcelona.

Resumiendo, la Sublevación de Cataluña, Revuelta de los catalanes, Guerra de Cataluña o Guerra de los Segadores, se saldó con resultado final que fue muy dañino para España, pero mucho más para Cataluña.

“La coalición internacional que apoyaba a las cortes catalanas, perdió la guerra y España, perdió a Portugal y a Gibraltar entre otros muchos territorios, recursos económicos, logísticos y de prestigio”

Por otra parte, Francia aprovechó la oportunidad para explotar una situación que le rindió grandes beneficios a un coste prácticamente nulo, tomando posesión definitiva del único territorio transpirenaico de España, especialmente, la provincia de Perpignan.

Pero fue peor la Perdida de Portugal.

Bajo el reinado de los reyes Felipe III de España (o Felipe II de Portugal) y Felipe IV de España (o Felipe III de Portugal), este último tuvo que hacer frente a la revuelta del duque Juan II de Braganza aprovechando la Revolución de “Els Segadors”, iniciada en Cataluña en 1640. Juan de Braganza, con la ayuda del Cardenal Richelieu, consiguió hacerse con el trono portugués bajo el nombre de Juan IV de Portugal.

Con el ascenso al trono portugués de Juan IV, los Braganza se hicieron con el poder y Portugal consiguió la independencia definitiva de la corona española, gracias a la imposibilidad del ejército español de plantar cara a todos los frentes abiertos, especialmente, a las dos confrontaciones más importantes: la de la Revolución del “Els Segadors” en Cataluña y las diversas revueltas en Portugal.

Bravo por la Generalitat de la burguesía catalana, que ya apuntaba maneras. De nuevo, lo dicho: Siempre jodiendo.

Continuando, a partir de 1700, como ha señalado el historiador Joaquim Albareda, “convocar las Cortes al cabo de más de cien años de que éstas no se hubieran reunido era una temeridad”, por parte del Rey Borbón Felipe V, pero fue el abuelo de este incauto Rey, Luis XIV de Francia, quien le aconsejó que lo hiciera para «hacer ver a aquellos pueblos de naturaleza inquieta y celosos de sus privilegios que no tenía intención de suprimirlos». “Asegurar la tranquilidad en España era de vital importancia para asentar a su nieto en el trono”, afirma acerca de la política interna de Felipe V este historiador.

“Nuestro país, nunca volvió a ser un imperio”

Mientras se celebraban las Cortes de Barcelona de 1701, comenzó la Guerra de Sucesión Española por lo que tras su clausura, Felipe V embarcó en Barcelona el 8 de abril de 1702 hacia el reino de Nápoles. Tras su marcha se produjeron, otra vez más, los primeros conflictos entre las instituciones catalanas y los oficiales reales encabezados por el virrey de entonces.

De nuevo: siempre jodiendo.

El que tuvo mayor resonancia fue la orden de expulsión del “comerciante y ciudadano honrado” Arnold de Jager, junto con su familia, por ser de origen holandés (las Provincias Unidas formaban parte de la Gran Alianza anti-borbónica) aunque residía en Barcelona desde 1661, lo que fue respondido por la Conferencia de los Tres Comunes (de las Cortes de Barcelona), con la petición de la reunión del recién creado Tribunal de Contra-facciones porque consideraba que la orden violaba las “Constituciones de Cataluña”.

¿Le suena de nuevo a alguien esta situación esquizoide en Cataluña?

Finalmente, el rey, desde Italia, revocó el destierro.

Este conflicto coincidió con el crecimiento de los apoyos al “partido austracista” y del sentimiento antifrancés -el cónsul protestó porque los franceses eran insultados con gritos como «oin, oin, gabacho puerco» y los antiguos aliados de la burguesía catalana desde 1640, fueron apedreados en las calles-.

Un general francés afirmó que la mayoría de la gente, especialmente en Barcelona, era contraria a Felipe V y que estos «realistas» eran señalados con el dedo y la gente rehuía de su compañía.

El propio Luis XIV, Rey de Francia, se quejó de que no había «orden ni gobierno en Cataluña» -«se ha llegado a tal extremo que en Barcelona se habla públicamente a favor del emperador (de Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico)»- y lo achacó a «las leyes obtenidas en las últimas Cortes de Barcelona», gracias a las cuales «la gente de dicha provincia es cada vez más insolente… y no reconocen la autoridad real (de Felipe V de España)».

 

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Jose Ignacio Diaz Tejedo

Jose Ignacio Diaz Tejedo

No viajé a las estrellas como soñaba de adolescente, pero he dado la vuelta a medio mundo alentado por una pasión inagotable por el conocimiento de mis semejantes. He leído unos 9.000 libros, pero cuanto más aprendo, más preguntas me planteo. He vivido mi propia tragedia y convivo con ella como una compañera leal: siempre me enseña algo. Creo que los únicos errores son aquellos de los cuales no se aprende. Soy curioso y renacentista por naturaleza, por tanto, aprendiz de todo y maestro de nada. Mi educación académica no me ha servido para dar soluciones a los problemas reales y solo me queda alzar mi voz publicando lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Pero jamás tendré oficio, porque hacen falta muchos años de trabajo para ser un contador de historias. Así que, no esperéis mucho de mi.

Deja un comentario