(1) Los olvidados de la Flota de Indias, protagonistas de la primera globalizacón comercial de la Historia

Grabado de la época donde la Reina Isabel I nombra caballero al corsario Francis Drake, ídolo británico en su lucha contra España. Los ingleses suelen contar muy bien la historia, sobre todo si salen ellos beneficiados en el relato, pero a la hora de exponer sus derrotas y fracasos no son tan precisos ni honestos. Francis Drake sin duda logró éxitos contra los españoles, pero también sonados fracasos, los éxitos han sido ampliamente tratados, no así los fracasos. La actividad de Drake se limitó al saqueo de las indefensas poblaciones del Caribe.
Grabado de la época donde la Reina Isabel I nombra caballero al corsario Francis Drake, ídolo británico en su lucha contra España. Los ingleses suelen contar muy bien la historia, sobre todo si salen ellos beneficiados en el relato, pero a la hora de exponer sus derrotas y fracasos no son tan precisos ni honestos. Francis Drake sin duda logró éxitos contra los españoles, pero también sonados fracasos, los éxitos han sido ampliamente tratados, no así los fracasos. La actividad de Drake se limitó al saqueo de las indefensas poblaciones del Caribe y las Flotas de Indias.

 

 

“Cuando hablamos de la Flota de Indias nos referimos a la conocida también como la “Flota del Tesoro Español” o “La Española”

 

 

 

Cuando hablamos de la Flota de Indias nos referimos a la conocida también como la “Flota del Tesoro Español” o “La Española” que podemos definir siguiendo la línea de Manuel Lucena como el mecanismo de funcionamiento del monopolio comercial español con América y constituyó la esencia de la denominada Carrera de Indias, que englobaba todo el comercio y la navegación de España con sus provincias ultramarinas.

Durante los siglos XVI a XVIII, las flotas de Indias transportaban las mercancías y riquezas desde los virreinatos españoles de América hasta España. Tales productos eran metales preciosos como plata, oro, esmeraldas y piedras preciosas, especias, cacao y otros como la estimada piedra bezoar, ya mencionada en otros trabajos. Sin olvidar el trasiego de semillas, plantas y flores que cambiaron y enriquecieron de forma definitiva las costumbres y formas de alimentación europeas.

Los galeones partían de regreso hacia la península ibérica desde la ciudad de Veracruz, en el golfo de México, en una ruta marcada por una ciertas y conocidas corrientes marinas en las que acechaban piratas y corsarios, para luego finalizar la durísima singladura en la ciudad de Sevilla a la que se accedía aguas arriba del Guadalquivir aunque más tarde ese punto final se trasladaría a Cádiz.

“Los galeones de las Flota de Indias partían de regreso hacia la península ibérica desde la ciudad de Veracruz, en el golfo de México, en una ruta marcada por una ciertas y conocidas corrientes marinas en las que acechaban piratas y corsarios”

Mapa elaboración propia ©José Antonio Crespo-Francés Los potenciales conflictos derivados de la competencia entre portugueses y castellanos se evitaron gracias al Tratado de Tordesillas entre ambos reinos. El tratado fue precedido por cuatro bulas emitidas por el Papa Alejandro VI, el español Rodrigo Borgia, en 1493. Eran las conocidas como Bulas Alejandrinas, en las que se reconocía a los reyes de Castilla y León el derecho de conquistar América y la obligación de evangelizarla. Estas bulas dividían el mundo en una zona de influencia portuguesa y en otra castellana, separadas ambas por un meridiano. El Tratado de Tordesillas se firmó en 1494 y fue una corrección en beneficio de Portugal de este reparto del mundo. El meridiano pasaba a estar a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde sin acordar qué isla del archipiélago se tomaba como referencia. A pesar del descubrimiento de América, el nuevo rey Carlos I de España no se olvidó del objetivo de alcanzar la Especiería. Por el Tratado de Tordesillas, los españoles tendrían que buscar el itinerario en dirección oeste, es decir cruzando o bordeando América.
Mapa elaboración propia ©José Antonio Crespo-Francés
Los potenciales conflictos derivados de la competencia entre portugueses y castellanos se evitaron gracias al Tratado de Tordesillas entre ambos reinos. El tratado fue precedido por cuatro bulas emitidas por el Papa Alejandro VI, el español Rodrigo Borgia, en 1493. Eran las conocidas como Bulas Alejandrinas, en las que se reconocía a los reyes de Castilla y León el derecho de conquistar América y la obligación de evangelizarla. Estas bulas dividían el mundo en una zona de influencia portuguesa y en otra castellana, separadas ambas por un meridiano. El Tratado de Tordesillas se firmó en 1494 y fue una corrección en beneficio de Portugal de este reparto del mundo. El meridiano pasaba a estar a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde sin acordar qué isla del archipiélago se tomaba como referencia. A pesar del descubrimiento de América, el nuevo rey Carlos I de España no se olvidó del objetivo de alcanzar la Especiería. Por el Tratado de Tordesillas, los españoles tendrían que buscar el itinerario en dirección oeste, es decir cruzando o bordeando América.

“La flota de Indias tenía una continuidad espacial, formando un conjunto comercial con la ruta comercial establecida entre Nueva España, actual México, y las islas Filipinas, descubierta por al padre Andrés de Urdaneta”

La flota de Indias tenía una continuidad espacial, formando un conjunto comercial con la ruta comercial establecida entre Nueva España, actual México, y las islas Filipinas, descubierta por al padre Andrés de Urdaneta, conocida como el Galeón de Manila o Nao de la China, y en la que se trasegaba con productos chinos, de ahí su segundo nombre, intercambiada con los pesos duros de plata españoles, la primera moneda que reinó en el comercio internacional, siendo Acapulco el punto de llegada y partida en Nueva España y desde donde mediante caballerías eran transportados los productos a Veracruz.

Desde el inicio del descubrimiento de América se inició el comercio, los barcos españoles llevaban productos exóticos y riquezas de vuelta a España. Sería a partir de la década de1520, cuando a causa del incremento de la piratería inglesa y francesa, se tomó la sensata decisión de prohibir los viajes de barcos aislados de forma independiente para organizar un sistema de convoyes para aumentar la seguridad de los transportes de personal y mercancías.

En 1521, piratas franceses a las órdenes de Juan Florín lograron capturar parte del conocido como «El Tesoro de Moctezuma», el grueso de las riquezas que Hernán Cortés envió a Carlos I de España y V de Alemania tras la conquista de Tenochtitlán, abriendo toda una nueva vía para asaltos y abordajes. Sin embargo, los españoles no tuvieron más remedio que aprender desde muy temprano a defenderse de los piratas franceses que ya venían abordando las naves españolas que viajaban a Flandes.

Moneda resellada. Real de a ocho, acuñada en Potosí, hoy Bolivia en 1808. El galeón de Manila ejecutó unos 250 viajes durante los 250 años que mantuvo su ruta entre Nueva España y Filipinas. El galeón a cambio de la plata con la que se pagaba en pesos duros llevaba de regreso hacia América ámbar, almizcle, incienso, maderas exóticas, muebles artesanos, perlas, telas finas, seda, sin olvidar las especias, y los reales de a ocho quedaban en manos de comerciantes chinos que para indicar la buena ley de las monedas, tanto autoridades como comerciantes y banqueros, las marcaban con signos llamados “chops”, mientras más “chops” contenían, eran más apreciadas.
Moneda resellada. Real de a ocho, acuñada en Potosí, hoy Bolivia en 1808. El galeón de Manila ejecutó unos 250 viajes durante los 250 años que mantuvo su ruta entre Nueva España y Filipinas. El galeón a cambio de la plata con la que se pagaba en pesos duros llevaba de regreso hacia América ámbar, almizcle, incienso, maderas exóticas, muebles artesanos, perlas, telas finas, seda, sin olvidar las especias, y los reales de a ocho quedaban en manos de comerciantes chinos que para indicar la buena ley de las monedas, tanto autoridades como comerciantes y banqueros, las marcaban con signos llamados “chops”, mientras más “chops” contenían, eran más apreciadas.

“Durante el período comprendido entre 1540 y 1650, en el que hubo un trasiego enorme de oro y plata, de las once mil naves que en total efectuaron el recorrido provincias americanas-península ibérica se perdieron únicamente 519 barcos”

A los franceses, más tarde, se unieron los ingleses y los holandeses, en la época de los enormes galeones, mucho mejor y más armados que los navíos piratas, y un preciso sistema de convoyes que, siglos después, es estudiado como modelo de organización.

Durante el período comprendido entre 1540 y 1650, en el que hubo un trasiego enorme de oro y plata, de las once mil naves que en total efectuaron el recorrido provincias americanas-península ibérica se perdieron únicamente 519 barcos, la mayoría a causa de impresionantes tormentas y otras causas de carácter natural. De ellas únicamente 107 cayeron en manos piratas. Si hacemos la cuenta concluimos que fueron menos del uno por ciento las naves que cayeron, según los cálculos de Fernando Martínez Laínez en su libro «Tercios de España: Una infantería legendaria». Ello nos lleva a afirmar que el daño fue mínimo y nos explica la gran efectividad del sistema de convoyes organizado por Felipe II.

El Rey estableció mediante Real Cédula nada más llegar al trono las condiciones para asegurar un sistema de defensa naval inmune a los ataques piratas. El viaje de la Flota de Indias se efectuaría dos veces al año. La idea de defensa consistía en organizar dos flotas distintas, ambas compuestas por galeones que irían fuertemente armados con cañones que acompañarían a barcos mercantes, carracas, encargados del transporte de la carga.

Las dos flotas tenían como punto de partida cada año la ciudad de Sevilla, siendo trasladado este punto inicial, como ya hemos mencionado, a Cádiz a partir de 1679. En Sanlúcar de Barrameda, la flota realizaba las últimas inspecciones, y desde allí partía hacia La Gomera, en las islas Canarias. Tras la aguada la escuadra conformada por unas treinta naves navegaba entre veinte y treinta días, en función de las condiciones climáticas, hasta las islas Dominica o Martinica en las Antillas donde se reponían los suministros.

Durante todo el trayecto el convoy era encabezado por la nave capitana y los galeones mejor artillados se situaban a barlovento, por donde sopla el viento, para proporcionar una escolta efectiva al grupo. El objetivo de la maniobra era que ningún barco se perdiera de vista o se quedara aislado o navegara en solitario al desviarse del rumbo. Como ayuda a la navegación, cada noche, los bajeles encendían un enorme farol a popa para servir de referencia a los que navegaban a su popa. Luego se repartía la fuerza, una parte arrumbaba a Veracruz y otra a Tierra Firme, Cartagena de Indias, actual Colombia, y Nombre de Dios y Portobelo, actual Panamá. Allí, una vez cumplimentada la descarga de productos, las flotas se reunían en La Habana, en la isla de Cuba, para desde allí iniciar el viaje de retorno.

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

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