(2) Los olvidados de las Flotas de Indias y galeones españoles, protagonistas de la Primera globalización comercial de la historia

Ruta de los galeones. Mapa elaboración propia ©José Antonio Crespo-Francés
Ruta de los galeones. Mapa elaboración propia ©José Antonio Crespo-Francés

 

“De forma permanente e incansable, tanto en momentos de paz como de guerra, ingleses, holandeses y franceses trataron de romper ese monopolio comercial que permaneció durante más de dos siglos”

 

 

 

El comercio con los territorios españoles ultramarinos estaba monopolizado pues mediante ley, las provincias españolas americanas sólo podían comerciar con un puerto en España que era Sevilla, base del citado monopolio hasta 1717, momento en el que la Casa de la Contratación se trasladó a Cádiz. De forma permanente e incansable, tanto en momentos de paz como de guerra, ingleses, holandeses y franceses trataron de romper ese monopolio comercial que permaneció durante más de dos siglos.

Gracias a ese monopolio, España se convirtió en el país más rico de Europa, y esa riqueza le permitió sufragar sus fuerzas militares para defender sus derechos en Europa frente a los protestantes del centro y norte de Europa, sin olvidar la enorme inflación que se generó en el siglo XVI, que casi acabó con la economía española. Se desencadenó un proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda, que trajo consigo una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos.

Hablamos por tanto de lo que se conoce como la revolución de los precios, es decir el proceso inflacionario sucedido en Europa occidental durante la segunda mitad del siglo XV y primera mitad del siglo XVI, durante un largo período de 150 años en el que los precios se sextuplicaron.

Línea del Tratado de Tordesillas. «El sol luce para mí como para otros. Querría ver la cláusula del testamento de Adán que me excluye del reparto del mundo», aseguró el Rey francés Francisco I tras el tratado de Tordesillas, donde españoles y portugueses se repartieron el Nuevo Mundo con el papa Papa Alejandro VI actuando en labor diplomática como árbitro internacional. Los dos imperios ibéricos, más tarde unidos por Felipe II de España y I de Portugal, no estaban dispuestos a compartir su herencia. Es por ello que la Monarquía francesa y otros enemigos del imperio comenzaron a financiar la expediciones piratas contra los barcos que usaban los españoles para transportar las mercancías.
Línea del Tratado de Tordesillas. «El sol luce para mí como para otros. Querría ver la cláusula del testamento de Adán que me excluye del reparto del mundo», aseguró el Rey francés Francisco I tras el tratado de Tordesillas, donde españoles y portugueses se repartieron el Nuevo Mundo con el papa Papa Alejandro VI actuando en labor diplomática como árbitro internacional. Los dos imperios ibéricos, más tarde unidos por Felipe II de España y I de Portugal, no estaban dispuestos a compartir su herencia. Es por ello que la Monarquía francesa y otros enemigos del imperio comenzaron a financiar la expediciones piratas contra los barcos que usaban los españoles para transportar las mercancías.

“El oro como moneda y material era también una mercancía y estaba sujeta a la ley de la oferta y la demanda. Cuando los galeones transportaban grandes cantidades de oro de América el valor del oro descendió”

El oro como moneda y material era también una mercancía y estaba sujeta a la ley de la oferta y la demanda. Cuando los galeones tansportaban grandes cantidades de oro de América el valor del oro descendió, pues había mucha cantidad de ese metal precioso. Los precios subieron durante el siglo XVI. Europa conoció un importante aumento de la población pasando de 80 y 100 millones de habitantes entre comienzos y mediados del siglo XVI. Se vio un crecimiento notable de la producción agraria, un proceso de expansión colonial… que acabó desembocando en la revolución de los precios.

Esta subida tuvo una duración de unos 150 años (1500-1650), nunca se había dado una situación así en Europa. El aumento de precios no fue similar en toda Europa ni para todos los productos. Su incidencia tampoco fuera misma. Algunos teóricos de la época como Martín de Azpilcueta (1493-1598) se preguntaron las razones que llevaron a este hecho observando la relación entre la inflación y la entrada fundamentalmente de plata de América y su posterior acuñación, algo que sirvió para hundir el mercado castellano de la lana que podía ser producida más barata en otros lugares de Europa. Además del aumento de masa monetaria pueden haberse sumado efectos demográficos, que acabamos de citar, en el aumento de la demanda y su repercusión en los precios.

Durante el tercer cuarto del siglo XV hubo un crecimiento importante de la población europea, después de un siglo de despoblación siguiendo a la peste negra. El precio de los alimentos crece abruptamente durante una epidemia, relajándose posteriormente a medida que la población disminuye y cae la demanda. Simultáneamente los bienes manufacturados tienden a incrementar su precio debido a la reducción de la oferta, al faltar mano de obra. Desde 1460 la minería creció mucho además los portugueses lograron acceder a las zonas productoras del Golfo de Guinea.

Junto a los envíos de particulares, la flota transportaba el «quinto real», un impuesto del 20 por ciento en los metales preciosos y los envíos de particulares. Se estima en base a los descubrimientos arqueológicos que la cantidad de metales realmente transportados era mayor que la declarada en el Archivo de Indias, pues los mercaderes recurrían al contrabando y a la corrupción para evitar pagar dicho quinto.

En el siglo XVII, el sistema económico empezó a declinar por diversos motivos. En primer lugar por las tormentas sufridas como la de 1622, incluyendo la pérdida del Nuestra Señora de Atocha, y las de 1715 y 1733 que destruyeron los convoyes por los fuertes huracanes que sacudieron el Caribe. En segundo lugar, a causa de los piratas, ya fueran establecidos como tal, los corsarios, o las naves de guerra de potencias enemigas. Finalmente por la caída en la producción de metales preciosos en América, por lo que las flotas pasaron de diecisiete barcos en 1550, a cien, y de mayor tamaño, a finales del siglo XVI. A mediados del XVII constaban de unos veinticinco barcos, y continuaron disminuyendo en tamaño.

Zonas de actuación de Francis Drake entre 1567 y 1573
Zonas de actuación de Francis Drake entre 1567 y 1573

“A medida que otras potencias rivales se establecieron en el Caribe el peligro fue en aumento. Inglaterra ocupó San Cristóbal y Nieves en 1624, y Holanda la isla de Curazao en 1634”

A medida que otras potencias rivales se establecieron en el Caribe el peligro fue en aumento. Inglaterra ocupó San Cristóbal y Nieves en 1624, y Holanda la isla de Curazao en 1634. Y entre esas dos ocupaciones la flota de 1628 fue capturada por el holandés Piet Hein en la batalla de la Bahía de Matanzas, durante la guerra de Flandes, y las de 1656 y 1657 fueron capturadas por los ingleses Richard Stayner y Robert Blake durante la guerra anglo-española. La de 1702 fue destruida durante la Batalla de Rande.

Cabe preguntarse si quedó herido el Imperio por los ataques de la piratería. Hay división de opiniones, lo cierto es que, por ejemplo, el ya mencionado Drake, sin capacidad para atacar a la Flota de Indias o a los galeones de gran tamaño, su actividad se limitó en la mayoría de las ocasiones a ataques de rapiña sobre indefensas poblaciones del Caribe, que contaban, muchas de ellas, con deficitarias defensas por lo que era relativamente fácil sacar provecho de la incompetencia o corrupción de algunos gobernadores locales. Tenemos el ejemplo de los hechos acaecidos el 1 de enero de 1586 en los que el mencionado Drake tomó y se enseñoreó de la ciudad de Santo Domingo durante un mes y luego la incendio impunemente.

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

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