“1984” y “La conjura contra América”. Imágenes distópicas de nuestra sociedad de la posverdad

1984
“1.984” de George Orwell

 

 

“Ambos escritores (George Orwell y Philip Roth), vivieron las guerras de sus épocas, y mediante sus novelas, mostraron la conjura de los embustes del totalitarismo demagógico”

 

 

 

Una fecha que el mundo recordará: 9 de noviembre de 2.016. Aquel día, la negación por parte de los “creadores de opinión”, la posverdad, el neolenguaje y el mainstream, pronto se tornó en irá y rechazo.

La gente en EEUU (y en otros países en menor grado), fue furibundamente abducida a salir a las calles, porque la protesta y el desorden, fueron el camino que muchos de estos “creadores de opinión” encontraron para asumir su “duelo”.

Pero otros muchos, en un intento de explicar el asombro y dialogar con la realidad que a estos les sobrepasaba, nos dimos a la tarea de entenderla a través de la literatura.

Como pocos esperaban, un hombre con un discurso radical en el país del sueño americano, ganó las elecciones de Estados Unidos: Donald Trump y su “América primero”. Recuerdo los comentarios, aparte del anuncio del triunfo de Donald Trump, así como en los titulares de prensa de varios países, que fueron ‘trending topic’ día sí y día también en las redes sociales, dos libros: “1.984” de George Orwell y “La conjura contra América” de Philip Roth”.

Ambos escritores (George Orwell y Philip Roth), vivieron las guerras de sus épocas, y mediante sus novelas, mostraron “los embustes del totalitarismo demagógico, la manipulación política, el desprecio infundado y sus consecuencias en la sociedad”. Por eso, hoy, las obras de Orwell y Roth, deberían convertirse en obligadas lecturas “contra-adoctrinantes” en las escuelas, a pesar de la coetánea distancia entre ambos autores, ya que sus obras siguen teniendo una muy meridiana correlación con lo que pasa en nuestra decadente sociedad actual, que a falta de cultura, es obligatoriamente perroflautica y pesebrera.

 

 

Presidente electo Donald Trump
Presidente electo Donald Trump

 

 

“En la novela, este “Ministerio de la Verdad”, es la institución fundamental del Gran Hermano (líder verdadero o no, da igual, del único partido existente), que tiene la autoridad para modificar la Historia”

 

 

 

“Un mundo feliz”, “1.984” y “La Conjura Contra América” son los tres distopicos pilares literarios de “ficción alternativa a la historia” del siglo XX. En menor grado también lo es “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury publicada en 1.953, -autor más famoso aun por otra de sus obras, “Crónicas marcianas”-, pero no tanto como las tres anteriores.

Yendo al grano, la 2ª obra, la novela “1.984”, publicada en 1.948, por todo el mundo consensuada como una novela distópica, antítesis de la utopía, constituye uno de esos tres pilares de la trilogía fundamental de la distopía del siglo XX.
La obra de George Orwell, relata la vida de Winston Smith, trabajador del “Ministerio de la Verdad”, cuyo objeto es “revisar” todos los textos que se publiquen, -en especial los periódicos-, para hacer “ajustes” usando la posverdad.
En la novela, este “Ministerio de la Verdad”, es la institución fundamental del Gran Hermano (líder verdadero o no, da igual, del único partido existente), que tiene la autoridad para modificar la Historia y hacerla coincidir con la versión oficialista, y así, manipular la memoria y el pensamiento de sus ciudadanos a través de “hechos alternativos”. ¿Les suena de algo lo que Orwell escribió en “1.984”?

Pues para muestra en España, tenemos la inminente nueva ley de “La Memoria histórica” (apoyada por el PSOE y Podemos), donde incluso será “delito punible” no hablar, escribir o publicar algo que no esté contemplado en los parámetros de esta futura Ley.

Siguiendo de nuevo con “1.984”, además de falsear los acontecimientos en el “Ministerio de la Verdad”, el partido oficial (al igual que en la actual dictadura en España tendente al “Pensamiento único” marcado por el mainstream de nuestra “Partitocracia”), procura que la lengua que hablen sus ciudadanos sea la neolengua, pues la vieja lengua da lugar a múltiples interpretaciones y significados no deseados.

En la novela “1.984”, la palabra “libertad” en neolengua, está vaciada de todo contenido que haga referencia a la libertad de pensamiento o libertad política, de tal forma, que si la palabra nunca se refiere a su auténtica semántica, los ciudadanos jamás pensarán en lo que de verdad significa “libertad”. ¿Les suena de nuevo algo lo que Orwell escribió en “1.984”?

Continuando otra vez con “1.984”, (alerta a los que no la han leído, lo que viene es un “spoiler”), en el libro utilizan conceptos contradictorios de “dirección única”, como los eslóganes del partido. Constantemente reiteran « “la guerra es la paz”; “la libertad es la esclavitud”; “la ignorancia es la fuerza” ». El protagonista, trágicamente se va percatando de las mentiras con las que funciona su mundo, intentando desgraciadamente rebelarse. Finalmente, el difuso pero real Gran Hermano, usando las dependencias del “Ministerio del Amor” (donde se efectúan las torturas físicas y psicológicas), hace traicionar a Julia, su amor, y a sí mismo, convirtiendo a Winston en uno más de los fervoroso seguidores del régimen. El mal, vuelve a triunfar.

Umberto Eco, en un magistral prólogo de “1.984”, afirma que lo que hace Orwell es « realizar una labor de ‘collage’ sobre un pasado creíble porque ya ha sido posible […] e insinuar la sospecha de que el monstruo de nuestro siglo es la dictadura totalitaria y que, con respecto al mecanismo fatal del totalitarismo, las diferencias ideológicas en el fondo cuentan muy poco ». (¡Importantísima esta última reflexión!), pues, ¿Les suena otra vez de algo lo que escribió Umberto Eco en este prólogo?

 

 

La Conjura
La Conjura contra América

 

 

 

Como hizo Orwell, Philip Roth se podría haber referido a la URSS de Lenin y Stalin, o más actualmente, a la Corea del Norte de Kim Jong”

 

 

Y la 3ª obra, “LA CONJURA CONTRA AMÉRICA” (¡América Primero!), decir que en 2.004, Philip Roth publicó “La conjura contra América”, una novela de historia alternativa, que recibió en 2.005 el premio de la Sociedad de Historiadores Americanos.

La novela nos explica las vicisitudes, -mediante la técnica del “auto-cameo”-, de la familia Roth durante una hipotética y ficticia presidencia de Charles Augustus Lindbergh (que en la realidad “no ficticia”, fue el aviador que en 1.927 alcanzó la condición de primer piloto en cruzar el océano Atlántico y también mundialmente famoso por el secuestro y asesinato de su hijo Charles Augustus Lindbergh de 20 meses), a través de la narración de un niño judío, (curiosamente llamado Philip Roth, como el autor), va relatando los sucesos verdaderos y/o ficticios que hicieron que el héroe de aviación, Charles Lindbergh, (que también fue en la “no ficción” miembro del “Comité América Primero”, de fanatismo aislacionista y cercano al pensamiento NAZI), ganaría por un margen muy elevado las elecciones de 1.940 en EEUU en el universo de la hipotética ficción de la novela.

Consecuencias en el libro: la instauración por Lindbergh de un gobierno anticomunista, autoritario, ultraderechista y que pacta con Hitler la no intervención en la Alemania NAZI y proclama leyes antisemitas en EEUU que llevan a la “re-norteamericanización”, tal como se hizo en los « campos de reeducación de la Alemania NAZI » (que no eran otra cosa que campos de exterminio) de los niños judíos nacidos en América mediante el “adoctrinamiento” también a los gentiles.

De cualquier manera igualmente -como hizo Orwell-, se podría haber referido a la URSS de Lenin y Stalin, o más actualmente, a la Corea del Norte de Kim Jong-un o a la Venezuela de Maduro.

Conforme transcurre la novela se revelan las mentiras que Lindberg contó a algunos rabinos judíos para que votaran por él, pero las “verdades alternativas” calaron hondo en los votantes. Este tipo de manipulación de la realidad no es ajeno a nuestra realidad de hoy, ¿No creen ustedes?

Tal como apunta mi colega y tocayo Ignacio Rodríguez Márquez en su artículo de La Paseata « “Posverdad” la palabra de moda y la falta de respeto por la verdad” », parece que va adquiriendo más verosimilitud que son cada vez más los que lidiamos contra el odioso concepto de la posverdad y su masiva implantación por el mainstream de nuestra “partitocracia”.

 

 

Entrevista con Félix Ortega Performed by Nacho Díaz

 

 

“Considero oportuno explicar que el mainstream, es un anglicismo que significa “tendencia o moda dominante”

 

 

Por cierto, considero oportuno explicar que el mainstream, es un anglicismo que significa “tendencia o moda dominante”. La traducción literaria del término mainstream es “corriente principal”, que en el caso de nuestra sociedad actual está sin lugar a dudas en manos del famoso “Nuevo Orden Mundial” declarado sin tapujos por el propio Henry Kissinger, “sublime” miembro permanente del Grupo de Bilderberg. Necesario se hace también explicar la posverdad, (o “mentira emotiva”). Es un « neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales y morales, desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas -los hechos-, son ignorados. La posverdad se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad” ». (De nuevo, ¡Importantísima esta última reflexión!).

 

 

 

Kissinger, Rockefeller, Ford y Nuevo Orden Mundial
Kissinger, Rockefeller, Ford y Nuevo Orden Mundial

 

 

“La posverdad se resume como la idea en “el que algo aparente de ser verdad es más importante que la propia verdad”

Y para terminar, en otro orden de niveles sobre el mismo tema de la posverdad, el neolenguaje y el mainstream, tenemos al sociólogo Félix Ortega, quien etiqueta sin clichés a la posverdad como « la manipulación de la información que hace que el público no pueda conocer qué es verdad y qué es falsedad. Esto se debería, en parte, a la puesta en escena de los políticos (sobre todo, los de izquierda) hacia el espectáculo, hacia la fragmentación de la ciudadanía y hacia la pérdida de principios éticos del periodismo ». (Otra vez y de nuevo, ¡Importantísima esta otra última reflexión!).

En fin, sin ánimo de ser más exhaustivo, considero oportunísimo destacar que las ficciones de Orwell y Roth, envían a sus lectores las preguntas más transcendentales para comprender en que momento de la evolución del pensamiento humano nos encontramos:

¿Hasta dónde llegan los acontecimientos históricos del siglo pasado, que creíamos superados, y parecemos repetir como un estremecedor eco mega decibelico? ¿Cuánto de la ficción distópica de estas dos novelas vivimos en nuestra realidad actual? Y, especialmente, ¿Cómo comprender esta propensión de nuestra especie a la radicalización, la discriminación y la manipulación por activa o por pasiva?

Y estos, estimado tocayo Ignacio Rodríguez Márquez, son los retratos literarios distópicos de nuestra perroflautica sociedad de la posverdad, donde podremos encontrar los rastros de las profecías donde se explican la imposibilidad de la aplicación de la utópica “Republica” de Platón. Como siempre, Nihil sub Sole novum, querido compañero.

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Jose Ignacio Diaz Tejedo

Jose Ignacio Diaz Tejedo

No viajé a las estrellas como soñaba de adolescente, pero he dado la vuelta a medio mundo alentado por una pasión inagotable por el conocimiento de mis semejantes. He leído unos 9.000 libros, pero cuanto más aprendo, más preguntas me planteo. He vivido mi propia tragedia y convivo con ella como una compañera leal: siempre me enseña algo. Creo que los únicos errores son aquellos de los cuales no se aprende. Soy curioso y renacentista por naturaleza, por tanto, aprendiz de todo y maestro de nada. Mi educación académica no me ha servido para dar soluciones a los problemas reales y solo me queda alzar mi voz publicando lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Pero jamás tendré oficio, porque hacen falta muchos años de trabajo para ser un contador de historias. Así que, no esperéis mucho de mi.

Un comentario sobre ““1984” y “La conjura contra América”. Imágenes distópicas de nuestra sociedad de la posverdad

  • el 12 abril 2018 a las 2:52
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    Ahora va a resultar que Kissinger, el Club Bilderberg y el NOM son de izquierdas, en fin.

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