¿Debemos exigir al Rey Felipe VI que no sancione el nombramiento de Quim Torra?

Felipe VI-Qué quereis que haga
Felipe VI-Qué queréis que haga

 

“Las redes sociales, articulistas y editoriales, han empezado a alzar la voz al grito de No firme Su Majestad Felipe VI en referencia al sancionamiento del recién elegido President de la Generalidat”

De pronto, las redes sociales, articulistas y editoriales, han empezado a alzar la voz al grito de “NO FIRME, SU MAJESTAD” en referencia al sancionamiento del recién elegido President de la Generalidat, el psicópata de las redes Quim Torra.

Lo cierto es que, desde la época del derecho romano y a través del Código Napoleónico, hemos conservado en nuestra legislación muchos conceptos en los que se asienta nuestro sistema jurídico.

Así, por ejemplo, la “AUCTORITAS” (autoridad) es una forma de legitimación social que procedía del saber, de la valía, UNA CAPACIDAD MORAL para emitir opiniones cualificadas que son valoradas en muy alta estima por la comunidad. Aunque carece de valor legal vinculante, SU FUERZA MORAL ES INNEGABLE.

La “POTESTAS” (potestad) por el contrario, hace referencia a la CAPACIDAD LEGAL para tomar decisiones inherentes al cargo, por ejemplo, “La potestad que tiene un juez para emitir el fallo en una sentencia”.

Dicho esto y estando totalmente de acuerdo con el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense, Alfonso Fernández-Miranda, quien en una conferencia afirmó:

«La Jefatura del Estado se configura como una Magistratura diferenciada e independiente del Gobierno. Carece de “POTESTAS” y sólo desde la “AUCTORITAS”, se le atribuye una función de integración política y de moderación en el funcionamiento de los poderes públicos. Se trata de una magistratura concebida como apartidista, carente de poder político efectivo o con poderes muy limitados, con la que se pretende simbolizar la unidad y continuidad del Estado. El rey carece de poderes y se encuentra situado por encima de la lucha política. La legitimidad de la Corona no descansa ni en el principio monárquico ni en la historia, sino en la propia Constitución».

Esto, que parece complicado estimados lectores, no lo es. La figura del Rey, se queda ÚNICAMENTE CON TRES FUNCIONES:

⦁ LAS FUNCIONES REPRESENTATIVAS Y SIMBÓLICAS.
⦁ LAS FUNCIONES ARBITRALES Y MODERADORAS.
⦁ LAS FUNCIONES MEDIADORAS.

Para el tema del que hablamos, hemos de centrarnos en LAS FUNCIONES ARBITRALES Y MODERADORAS, las cuales nuestro Monarca Felipe VI debe realizar con el refrendo correspondiente del Presidente del Gobierno, de un ministro o del Presidente del Congreso de los Diputados.

Consiste en sancionar de forma solemne con su firma las leyes o en estar presente en los actos de Estado generalmente decididos por otros, tal como establece el artículo 62 de la Constitución : «Corresponde al Rey: a) Sancionar y promulgar las leyes.[…]».

¿Firmo?
¿Firmo?

“El legislador no explicó si nuestro Rey debe sancionar sí o sí todo lo que le pongan por delante o si podría negarse a hacerlo”

Pero el caso es que este artículo -por “olvido” o por mala intención-, el legislador no explicó si nuestro Rey debe sancionar sí o sí todo lo que le pongan por delante o si podría negarse a hacerlo. Tal como está redactado el artículo 62, más bien parece que el Rey “DEBE” firmar todo lo que legítima y legalmente le presenten.

Hubo una vez (y solo una) en que el Rey actuó de motu propio.

Fue durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cuando en circunstancias excepcionales y por iniciativa personal, acudiendo a su propio criterio de la interpretación de la Carta Magna, y según manifestó posteriormente, «En defensa de la Nación y la Constitución».

Pero eran otros tiempos, otro Rey y otro golpe de Estado muy chapucero -aunque espectacular-. El que tenemos ahora, es mucho más longevo, mortal para la nación, lento, seguro y eficaz. De ahí que muchos gobernantes (y ciudadanos) no se hayan enterado, de igual forma como tampoco se dieron cuenta los alemanes de que el golpe de estado que dio Hitler comenzó lento pero seguro en 1920. Nadie le tomó en serio hasta que de pronto, en 1933, el Reichstag se había incendiado, el Fürer les había echado la culpa a los comunistas y él se había autonombrado “presidente vitalicio”. Igualito que Nicolás Maduro. Y es que llevan la democracia en el ADN.

Hipócritas disculpas de Quim Torra por 6 tuits

En su biografía, Quim Torra especifica que es “abogado, editor y escritor” Mal abogado sería (falta confirmación de que efectivamente se licenciara), pues de hecho fue un “simple” vendedor de seguros, que aprovechó una oportunidad para pasar dos años en la central de Suiza.

Venido a más en la política, retornó a Cataluña en 2008 para crear una editorial y embarcarse luego en una lucha sin cuartel contra España. Llegó a liderar la plataforma “Sobirania i Justícia”, que había fundado el ya fallecido Agustí Bassols, exconsejero de Justicia de Jordi Pujol y respecto a El Born (Centro Cultural Born), Quim Torra convirtió el Centro en un refugio de chanchullos, hasta tal punto, de que FUE IMPUTADO POR DEFRAUDAR A HACIENDA, ya que su productora, “Minoría Absoluta”, no sólo se lucró con los contratos millonarios de TV3, sino que durante los últimos tres años, ha recibido más de 650.000 euros en subvenciones de la Generalitat y otros 363.000 euros del Ministerio de Cultura. ¡Bravo Montoro!

Siguiendo con el tema que nos ocupa, hoy por hoy, estimados lectores, pedirle al Rey que “NO FIRME, SU MAJESTAD”, que no sancione a Qim Torra, es pedirle “Peras al Olmo” o arriesgarse a que se levantase todo el imperio mediático de Jaume Roures para poner en pie de guerra a una España republicana “durmiente” contra la Monarquía.

Esto sería una pescadilla que se mordería la cola, un bucle sin salida, en el cual Felipe VI estaría completamente atrapado y de paso, posiblemente ciscándose en Mariano Rajoy por el “marrón” que le ha dejado. Excelente petición la de “NO FIRME, SU MAJESTAD”, pero seamos conscientes del atolladero en el que meteríamos al Rey.

Veremos como acaba esto, pero ante esta situación, o se reforma la Constitución para que se le confieran más “POTESTAS” a nuestro monarca o corremos el riesgo de comenzar un nuevo, devastador y agrio debate sobre la institución de la Monarquía en España. A menos que…

Como ha apuntado mi progenitora, Felipe VI puede oponerse legalmente a sancionar a Quim Torra con el argumento:
“NO PUEDO SANCIONAR COMO PARTE DE ESTE ESTADO A QUIEN NO ME RECONOCE COMO JEFE DE ESTE ESTADO”. Gracias mamá.

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Jose Ignacio Diaz Tejedo

Jose Ignacio Diaz Tejedo

No viajé a las estrellas como soñaba de adolescente, pero he dado la vuelta a medio mundo alentado por una pasión inagotable por el conocimiento de mis semejantes. He leído unos 9.000 libros, pero cuanto más aprendo, más preguntas me planteo. He vivido mi propia tragedia y convivo con ella como una compañera leal: siempre me enseña algo. Creo que los únicos errores son aquellos de los cuales no se aprende. Soy curioso y renacentista por naturaleza, por tanto, aprendiz de todo y maestro de nada. Mi educación académica no me ha servido para dar soluciones a los problemas reales y solo me queda alzar mi voz publicando lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Pero jamás tendré oficio, porque hacen falta muchos años de trabajo para ser un contador de historias. Así que, no esperéis mucho de mi.

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