El monstruo del Gobierno Frankenstein y un hombre de estado

El gobierno Frankenstein
El gobierno Frankenstein

 

 

¿No se plantea que si usted quiere pasar a la historia debe inmolarse y debe dimitir antes de que España corra el más mínimo riesgo de convertirse en el Gobierno Frankenstein?”

 

Se lo ruego, don Mariano, millones de españoles, ya tan castigados por su política , esperan que por una vez sea usted valiente y que sea un verdadero HOMBRE DE ESTADO. Dimita “in extremis” y sea grande por una vez.

Evocando a Charles de Gaulle, René Rémond explica así las cualidades más nobles de un estadista: «Charles de Gaulle también osciló entre la aspiración a la unanimidad nacional y la obligación de ser el Jefe de una fracción enfrentada a otra. Solos, sin duda, los políticos que tienen talla de HOMBRE DE ESTADO, conocen por cierto esta ambivalencia. Pero para el político común todo es simple, pues él no se plantea tantos interrogantes».

¿No se plantea usted, señor Rajoy ningún interrogante? ¿No se plantea que si usted quiere pasar a la historia debe inmolarse y debe dimitir antes de que España corra el más mínimo riesgo de convertirse en el Gobierno del atormentado “moderno Prometeo” personaje creado a partir de partes diversas de cadáveres diseccionados, al cual le es otorgada la vida por Víctor, personaje de la novela de Mary Shelley “El Monstruo de Frankenstein”?

Aún puede hacerlo, don Mariano. Sea por una vez en su vida un “jodido héroe” y dimita, que la ley se lo permite. El gobierno se disolvería a favor de unas elecciones, quitándole el poder a las zarpas de unos acreditados creadores de monstruosidades.

Partidos actual legislatura
Partidos actual legislatura

“Necesitamos GRANDES ESTADISTAS, don Mariano. Y usted no lo es ni de lejos y lo sabe. Y Pedro Tonto y su aquelarre, si no dimite, nos van a llevar a la ruina”

Según artículo 101 de la Constitución, esté en marcha o no cualquier moción, de censura o de confianza, « 1. El Gobierno cesa […] o por dimisión o fallecimiento de su Presidente».

Necesitamos GRANDES ESTADISTAS, don Mariano. Y usted no lo es ni de lejos y lo sabe. Y Pedro Tonto y su aquelarre, si no dimite, nos van a llevar a la ruina. Permita que el pueblo decida y dimita durante la moción, ¡Por Dios!, y si es antes de que comience, ¡Mejor!, porque ya es tristísimo ver como nuestros Congresistas y Senadores han convertido la política en un sencillo videojuego para ellos. Nuestro futuro no les importa en absoluto y todo consiste en ver cuantas prebendas y “puntos” consiguen. Al final siempre ganan los partidos y pierden los ciudadanos. Sea un “Héroe” y no participe en esta charada. Haga algo útil por una vez.

 

Mocion del Monstuo de Frankenstein. Dimita in estremix, don Mariano. No nos deje ante el abismo

 

 

 

Y para los que vengan en adelante, tengan la amabilidad de dejar los jueguecitos y empiecen a leerse las biografías de alguno de estos EMINENTES ESTADISTAS (por fecha de nacimiento). Algo aprenderán, digo yo.

 
⦁ Solón, -638, Grecia Clásica.
⦁ Clístenes de Atenas, -570, Grecia Clásica.
⦁ Leonidas I de Esparta, -540, Grecia Clásica.
⦁ Pericles, -495, Grecia Clásica.
⦁ Alcibíades Escamondas, -450, Grecia Clásica.
⦁ Publio Cornelio Escipión Africano, -236, Roma Clásica.
⦁ Cayo Mario, -157, Roma Clásica.
⦁ Marco Tulio Cicerón, -106, Roma Clásica.
⦁ Cayo Julio César, -100, Roma Clásica.
⦁ Marco Ulpio Trajano, 53, Roma imperial, Hispania, tercero de los cinco emperadores buenos, oficialmente declarado por el Senado optimus princeps (en español, el mejor gobernante).
⦁ Publio Elio Adriano, 76, Roma imperial, Hispania, segundo de los cinco emperadores buenos.
⦁ Marco Aurelio, 161, Roma imperial, Hispania, quinto de los cinco emperadores buenos.
⦁ Teodosio I el Grande, 357, Roma imperial Hispania.
⦁ William Gladstone, 1.089, Inglaterra.
⦁ Salah ad Din (Saladino), 1193, Egipto y Siria.
⦁ Dante Alighieri, 1.265, Italia.
⦁ Isabel I de Castilla, 1.451, España.
⦁ Fernando II de Aragón, 1.452, España.
⦁ Felipe II de España, 1.527, España.
⦁ Francis Bacon, 1.561, Inglaterra.
⦁ Armand Jean du Plessis, cardenal-duque de Richelieu, 1.585, Francia.
⦁ Felipe V de España, 1.683, España.
⦁ Carlos III de España, 1.716, España.
⦁ Thomas Jefferson, 1.743, EE.UU.
⦁ José Bonifácio, 1.763, Brasil.
⦁ Benjamin Disraeli, 1.804, U.K.
⦁ Abraham Lincoln, 1.809, EE.UU.
⦁ Domingo Faustino Sarmiento, 1.811, Argentina.
⦁ Otto von Bismarck, 1.815, Alemania.
⦁ Frederick Douglass, 1.818, EE.UU. -Raza negra.
⦁ Práxedes Mateo Sagasta, 1.825, España.
⦁ Antonio Cánovas del Castillo, 1.828, España.
⦁ Leo von Caprivi, 1.839, Alemania.
⦁ Joaquim Nabuco, 1.849, Brasil.
⦁ Marco Fidel Suárez, 1.855, Colombia.
⦁ Theodore Roosevelt, 1.858, EE.UU.
⦁ Guillermo II de Alemania, 1.859, Alemaní, último Kaiser.
⦁ Miguel Abadía Méndez, 1.867, Colombia.
⦁ Winston Churchill, 1.874, U.K.
⦁ Niceto Alcalá-Zamora, 1.877, España.
⦁ Enrique Olaya Herrera, 1.880, Colombia.
⦁ Mustafa Kemal Atatürk, 1.881, Turquía, primer presidente tras el imperio Otomano.
⦁ Harry S. Truman, 1.884, EE.UU.
⦁ David Ben-Gurión, 1886, Israel.
⦁ Charles André de Gaulle, 1.890, Francia.
⦁ Shimon Peres, 1923, Israel.
⦁ Jimmy Carter, 1.924, EE.UU.
⦁ Margaret Thatcher, 1.925, U.K.
⦁ Benjamín Netanyahu, 1949, Israel.
⦁ José María Aznar, 1.953, España.
⦁ Tony Blair, 1.953, U.K.
⦁ Andrés Pastrana, 1.954, Colombia.

 
Repito mí suplica, don Mariano: sea usted valiente, un verdadero HOMBRE DE ESTADO y dimita “in extremis”. Sea grande por una vez.
Se lo ruega este humilde juntaletras, otro aterrorizado más ante la que se nos avecina.

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Jose Ignacio Diaz Tejedo

Jose Ignacio Diaz Tejedo

No viajé a las estrellas como soñaba de adolescente, pero he dado la vuelta a medio mundo alentado por una pasión inagotable por el conocimiento de mis semejantes. He leído unos 9.000 libros, pero cuanto más aprendo, más preguntas me planteo. He vivido mi propia tragedia y convivo con ella como una compañera leal: siempre me enseña algo. Creo que los únicos errores son aquellos de los cuales no se aprende. Soy curioso y renacentista por naturaleza, por tanto, aprendiz de todo y maestro de nada. Mi educación académica no me ha servido para dar soluciones a los problemas reales y solo me queda alzar mi voz publicando lo que mi cabeza y mi corazón me dictan. Pero jamás tendré oficio, porque hacen falta muchos años de trabajo para ser un contador de historias. Así que, no esperéis mucho de mi.

2 comentarios sobre “El monstruo del Gobierno Frankenstein y un hombre de estado

  • el 31 mayo 2018 a las 8:52
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    Es obligatorio discrepar.
    Jamás de los jamases se debe aceptar el consejo del enemigo, mucho menos si no se ha pedido.
    Que yo sepa, hasta el momento presente, el representante democrático del ejecutivo español es el sr Rajoy, que debe asumir sus responsabilidades, no esquivarlas dimitiendo.
    Un saludo

    Respuesta
    • el 31 mayo 2018 a las 15:32
      Permalink

      Tiene usted toda la razón, don Justo. Jamas se debe aceptar el consejo del enemigo. El caso que el peor enemigo de Rajoy es Rajoy, así que no debería seguir sus propios consejos por muy “buena situación democrática” en la que se encuentre”. También Hitler llegó a la presidencia de la República de Weimar de un modo absolutamente democrático. Y es que resulta, don Justo, que o bien no está usted en forma, o que no atina con sus otrora tan atinadas replicas. Un saludo, que se mejore y que no se le pegue nada de Marhuenda.

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