Homenaje al maestro Flores Chaviano y el infinito Oblivion de la educación y la enseñanza de la belleza

 

El Maestro Flores y sus jovenes músicos.
El Maestro Flores Chaviano y sus jóvenes músicos.

“Ahora, gracias al gran guitarrista y compositor, el maestro Flores Chaviano mi memoria tiene un Oblivion más”

Hacía unos meses que no lo oía: Resonaba todavía en mi memoria la versión cantada, en la calle, por Mamadou, el joven emigrante que se jugó la vida en el desierto y en la patera para atrapar sus sueños y ganó. Y por eso me dijo cantaba el Oblivion de Astor Piazzolla, que le enseño un viejo acordeonista en la Puerta del Sol: Esa especie de tango cicatrizado en mi  memoria llena de nostalgias. Una de esas canciones que entra en el cerebro, y allá se queda para siempre, para recordarnos que no hay nada peor que despertar, y haber olvidado  las claves de la felicidad con que hemos soñado, tan claritas, nítidas, reales, pero que, con luz del día, se disuelven en meras cenizas, sin color y sin forma, con tan solo una especie del aroma impregnando la almohada. Un rescoldo apenas de sentimientos que sugiere lo imposible y la belleza. Ese amor que la calle  niega al joven Mamadou que canta el Oblivion  y, así define la utopía.

 

Ahora, gracias al gran guitarrista y compositor, el maestro Flores Chaviano mi memoria tiene un Oblivion más. El profesor dirige a varios grupos de cámara que aglutina con los estudiantes de un conservatorio madrileño. Recrea y transcribe para ellos partituras de tríos, cuartetos, quintetos que moldea para la interpretación de sus jóvenes alumnos y así, les  enseña el arte de la compenetración y el conocimiento de los clásicos, a oírse, afinar y oír al grupo, transmitir en definitiva y vibrar.

En su repertorio Telemann, Vivaldi, Beettoven, Bocherini, Haydn y Piazzolla. En sus conciertos nunca falta un Oblivion que las jóvenes promesas se rifan por tocar, revivir, soñar.

Y es ahí, precisamente ahí, en la entrega que los jóvenes demuestran en sus interpretaciones donde el maestro Flores encuentra la clave y los significados olvidados de la auténtica enseñanza, esa necesaria educación y transmisión de los valores, la cultura, la belleza, que a veces no se produce en las aulas y muy raramente en la calle.

 

Oblivion-Astor piazzolla-RNE

 

 

 

“Me lo dijo el joven Mamadou, que había tenido suerte, tanta suerte al menos como en la patera de neumáticos en las aguas del estrecho, cuando encontró al viejito que le enseñó a cantar una estrofa del Oblivión”

 

Me lo dijo el joven Mamadou, que había tenido suerte, tanta suerte al menos como en la patera de neumáticos en las aguas del estrecho, cuando encontró al viejito que le enseñó a cantar una estrofa del Oblivión. Y me lo recordaron ayer esos jóvenes músicos interpretando el tema de Piazzolla tal y como lo he vuelto a oír esta noche mientras dormía. Ahora ya no lo recuerdo, pero creo que en mi sueño se presagiaba la salida de un futuro incierto.

Gracias Maestro.

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

0 comentarios sobre “Homenaje al maestro Flores Chaviano y el infinito Oblivion de la educación y la enseñanza de la belleza

  • el 28 mayo 2013 a las 2:39
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    Mientras dormis, tenes que estar muy tranquilo de todo.Este es un momento sagrado.
    Los sueños son sabiduria, no lo digo yo.
    Y reitero no estoy segura, pero probablemente, que la belleza es el único puerto cierto.
    Y vos sos el capitán.
    A puente!!!

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