A Propósito de inmigrantes: Es mucho más fácil verles desde lejos que tenerles cerca. Por Paula Janer

nos los metieron sí o sí, a 40 inmigrantes en la
Nos los metieron sí o sí, a 40 inmigrantes en la “Casa de colònies” (albergue)

“De repente, porque fue de repente, la gente empieza a ver grupos “extranjeros” (si pongo inmigrantes musulmanes tendré que aguantar a algún imbécil) paseando por el pueblo”

No hace falta ser ningún lumbreras tras leer el título, para saber qué les voy a contar. Y no necesito ser ninguna lumbreras para saber que, tras leer título, algunos ya me están tachando de racista.

Pero yo lo voy a contar y para que se pongan en situación, les explicaré que vivo en un pueblecito de montaña de la provincia de Barcelona. En realidad somos tres núcleos pequeños que dependemos de un mismo ayuntamiento. Alcalde de ERC y de los “problemáticos” para más señas. Es decir: un lugar en el que todos nos conocemos y las noticias corren como la pólvora. Todas menos la de que, sin previo aviso y con el total desconocimiento de los que aquí moramos, deciden meternos, tal cual, porque nos los metieron sí o sí, a 40 inmigrantes en la “Casa de colònies” (albergue) ubicada, también para que se sitúen, a 5 km. del pueblo, montaña arriba y a apenas un par si se hace el camino monte a través.

¡Prosigo! De repente, porque fue de repente, la gente empieza a ver grupos “extranjeros” (si pongo musulmanes tendré que aguantar a algún imbécil) paseando por el pueblo y se extrañan a la vez que se impactan. Eran muchos. Deambulaban en grupos por las cuatro calles contadas que tiene el municipio. Mientras los monitores/as tomaban algo en los bares locales. Mucha gente vive en las urbanizaciones por lo que el núcleo en sí es chiquitito. La gente, la mayoría “tractorianos”, empezó a preguntar e intentar averiguar qué estaba pasando hasta que se enteraron del qué. Ahí vino la polémica: unos tenían sus reservas, otros no querían tenerlos aquí y un tercer grupo era muy pro inmigrantes (ellos, pobres ilusos, los llamaban refugiados) que acusaban a los dos anteriores de racistas, inhumanos e insolidarios. Polémica y división.

“Al final el ayuntamiento dio las explicaciones oportunas (o las que les convenía) y aclaró que se trataba de “refugiados” alojados temporalmente”

Al final el ayuntamiento dio las explicaciones oportunas (o las que les convenía) y aclaró que se trataba de “refugiados” alojados temporalmente. Que pasado un tiempo se marcharían y vendría otro grupo diferente; que podíamos estar tranquilos porque al tratarse de menores, siempre estarían acompañados/supervisados por un monitor y que por ese motivo tenían prohibido salir solos del albergue. ¿Menores? No todos. Ya les digo yo que algunos llevaban con las pelotas bien pobladas más de 20 años, así que de menores nada. Lo que ocurre es que, por su rasgos, algunos consiguen hacerse pasar como tales. Y serán refugiados desamparados o inmigrantes ilegales pero todos iban con buenos teléfonos e incluso ropa nueva y deportivas de marca. La buena actitud que presentaban en un inicio les duró poco. A los cuatro días, el tiempo de conocer el terreno y adquirir confianza, ya desobedecían a los monitores. Les levantaban la voz, contestaban mal y seguían paseando por el pueblo pero ya con actitud desafiante y miradas retadoras. Parecían bandas de matones. Eso cuando no bajaban sin monitores.

No ha tenido que contármelo nadie porque soy testigo de ello. Lo he visto yo. Olvidaba contarles que algunos estuvieron escolarizados el tiempo que duró su estancia aquí. Algunas mamás comentaban que sus hijos les habían cogido miedo. Han estado poco, dos o tres meses, pero desde luego han dejado “huella”. En ese poco espacio de tiempo han tenido tiempo de escaparse del albergue, bajar solos por la montaña, robar, entrar en propiedades privadas, meterse con mujeres, abrir coches, maltratar animales y cómo no, disfrutar de todo tipo de privilegios a cambio de nada, ni de un mínimo de civismo y respeto.

Sufres del Estrés de los Emigrantes
A los inmigrantes ss mucho más fácil verles de lejos que tenerles cerca

“Del primer robo que se tuvo conocimiento, fue del de una bicicleta. La sustrajeron de un domicilio particular y el/los que fuera/ran la dejaron abandonada a unos metros del albergue”

Del primer robo que se tuvo conocimiento, fue del de una bicicleta. La sustrajeron de un domicilio particular y el/los que fuera/ran la dejaron abandonada a unos metros del albergue. Que, y siento si alguien se molesta, hay que ser muy gilipuertas para robar una bici y utilizarla para subir en lugar de para bajar. Debió llegar derrotado. El segundo fue un robo de herramientas en una de las casas de la urbanización. Entre ellas una motosierra, ya me dirán para qué. Para nada bueno. Sin más comentarios. Con ese par de ejemplos dejo la mangancia y paso a los allanamientos. Sin contar con los que ya he mencionado en los robos, pongo otro par de ejemplos: – El primero en dos casas que están vacías, no vive nadie desde hace mucho, por lo que no encontraron nada de lo que apropiarse. Solo pudieron destrozar. – El segundo en un restaurante (que también lleva unos años cerrado) y que tiene viviendas encima. Uno de los inquilinos los sorprendió en el interior a golpes de extintor contra una persiana metálica, intentando pasar desde la zona de bar a la que ya habían accedido saltando la tapia que da a la piscina y forzando unas cristaleras, a la zona de restaurante. Salieron corriendo y el señor llamó a la policía pero ni los pillaron, ni creo que los buscaran.

Entre los robos y los allanamientos abrieron un coche. Se trataba de un Fiat Uno antiguo que intentaron poner en marcha. Los pillaron, los retuvieron hasta que llegó la policía y poco les debió de pasar porque, pocos días después, volvían a rondar !el mismo coche¡ En cuanto al tema de agredir verbalmente a mujeres, les cuento el caso que conozco de primera mano porque me lo relató directamente la afectada. No se trata de ninguna cría, no vayan a pensar, es una mujer de unos cuarenta y algo. Solíamos coincidir por un camino de tierra, yo paseando al perro y ella que iba a ver a su caballo.

“Los ignoró, bajo la cabeza porque no le quedó otra y cuando llegaron a su altura, mientras se cruzaban, empezaron a proferirle lindezas tipo zorra e hija de puta”

Un buen día dejamos de coincidir. Según me contó, se vio obligada a cambiar de itinerario e ir en coche, tras un par de encuentros desagradables con los inocentes mozalbetes. En el último, dos “refugiados” al verla acercarse por el camino empezaron a emitir sonidos y jadeos como si estuvieran practicando sexo. Los ignoró, bajo la cabeza porque no le quedó otra y cuando llegaron a su altura, mientras se cruzaban, empezaron a proferirle lindezas tipo “zorra” e “hija de puta”. El idioma puede que no lo dominen pero lo que son insultos, tacos y amenazas, a la perfección. A la fuerza tuvo que optar por dejar de ir caminando e ir en coche. No le sirvió para sentirse más tranquila. Fueron varias las ocasiones en las que encontró a los “angelitos”, en las cuadras, tirando piedras a los caballos y a los perros que, por suerte para ellos, estaban atados. Acudió a la policía local donde le indicaron que presentara queja en el ayuntamiento. Todavía espera respuesta.

“Todos los que han puesto algún tipo de denuncia siguen esperando respuesta”

Todos los que han puesto algún tipo de denuncia siguen esperando respuesta. Se han ido porque el albergue, no sé si he dicho que pertenece a la diputación, en estas fechas lo utilizan los colegios. Cuando quede libre de nuevo, volverán a traernos otra hornada de inmigrantes ilegales e imagino que vuelta a empezar: los niños dejarán de salir a jugar solos, los que salen a caminar o a pasear a sus mascotas se verán obligados a cambiar los horarios de salida y otras/os, tendrán que cambiar su itinerario otra vez. Entre ellos Ana (nombre ficticio) porque ahora tiene miedo.

Me hubiera gustado incluir fotos, es un lugar bonito, no lo he hecho porque como he explicado, se trata de un pueblo en el que todos nos conocemos y podría comprometer a los que han denunciado los hechos que les cuento, en el ayuntamiento y/o policía. Llegaron en dos etapas hasta completar el número de 40 y a posteriori, nos enteramos de que en la segunda no eran todo menores.

¿Tomarán los responsables algún tipo de medidas para la próxima vez?¿Contratarán más policía, de la que andamos escasos, para mayor seguridad? Ya les comentaré… Por último y como curiosidad, les cuento que los que tenían sus reservas ya no las tienen, simplemente no los quieren de nuevo aquí. Los que no los querían, ahora todavía menos y los defensores…Ayyyy los defensores. Ni imaginan cuánto ha cambiado su discurso. Ahora o tienen reservas o tampoco los quieren. Se les ha evaporado la solidaridad. Y es que como reza el título: “Es mucho más fácil verles de lejos que tenerles cerca”. Por esto: VALENCIANOS, QUE LA “CHEPERUDETA” OS AMPARE.

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Paula Janer

Paula Janer

Española pese a quien pese. Nacida en Cataluña, a la que volví con 20 años, y criada en Valencia. Luchadora y peleona, irónica, sin miedo y sin pelos en la lengua, diestra y siniestra. Aprendiz de mucho, maestra de nada porque todo me despierta curiosidad. Siempre de paso coleccionando momentos, sensaciones y recuerdos porque ellos son la esencia de la vida y lo único que nadie nos puede arrebatar. Yo tampoco sé como vivir, estoy aprendiendo.

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