La Izquierda y la pobreza. Por Jorge Rodríguez Rueda

La Izquierda y la pobreza
La Izquierda y la pobreza

“No digo que no existan la derecha y la izquierda, pero ¿de verdad los que dicen representarlas son consecuentes con los principios que definen a cada uno de los bandos?”

Hace unos días, una amiga me decía que no podía entender que hubiera gente pobre que votara a la derecha. Que si eres pobre, lo normal es votar a la izquierda. Me di cuenta de que no era la primera vez que alguien me planteaba un razonamiento similar. Frases como “no hay mayor tonto que el pobre que vota a la derecha”. Entonces me vino una duda a la mente; Si ser pobre y de derechas equivale a ser tonto, ¿ser rico y de izquierdas también significa ser tonto? Porque por la misma línea de razonamiento, si lo primero es incompatible, lo segundo también.

Entonces empecé a pensar en personas ilustres de la izquierda española: Felipe González, Pablo Iglesias, Manuela Carmena, Lluis Llach, la familia Bardem… algunos son notoriamente ricos y otros, si bien no aparecen en la revista Forbes, viven como mínimo muy por encima del nivel medio de los españoles de a pie, (véase el casoplón de Iglesias o la luna de miel de Garzón). Y son de izquierdas. O al menos así se autodenominan. Por lo tanto, razoné, si no hace falta ser pobre para ser de izquierdas tampoco hace falta ser rico para ser de derechas. Entonces me asaltaron otras dudas; ¿La pobreza produce personas de izquierdas, o más bien es la izquierda la que produce personas pobres? ¿Qué es exactamente ser pobre? Porque últimamente se le llama pobres a personas que en otros países serían considerados ricos.

Si soy pobre y en consecuencia voto a la izquierda, y de repente me tocan cien millones en la primitiva ¿debo seguir siendo de izquierdas, o lo razonable sería hacerme de derechas? ¿existe realmente una opción centrista que no deba ser considerada ni de izquierdas ni de derechas, o todo lo que no sea izquierda es derecha? Si determinadas políticas (de izquierdas o de derechas) son buenas para un país y sus ciudadanos, ¿No deberían ser igual de buenas para todos, independientemente de los que tienen más dinero y de los que tienen menos? ¿Dónde está la frontera que separa a los que por su condición económica deberían ser de izquierdas y los que deberían ser de derechas? ¿No será que las palabras “derecha” e “izquierda” son en realidad dos armas de manipulación masiva que utilizan los políticos para tratar de decirnos a quién debemos votar?

No digo que no existan la derecha y la izquierda, pero ¿de verdad los que dicen representarlas son consecuentes con los principios que definen a cada uno de los bandos? Como yo no soy pobre ni tampoco rico, siempre tengo dudas sobre a quién debo votar, (aunque desde que naciera Podemos lo único que sí tengo claro es a quién no voy a votar). Así que independientemente del programa, que luego nunca lo cumplen, trato de fijarme en la persona, en qué me inspira cuando habla, en su recorrido personal, en su capacidad de comunicar, en las personas con las que se relaciona y las clases de negociaciones que lleva con ellos, etc. Quizás sea la única opción sensata. Votar a las personas, en lugar de a las siglas.

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Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cuatro libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida y Gente corriente y ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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