De las envolturas: Sospechemos de todo aquel que quiera uniformar a las masas. Ese, no lleva buenas intenciones. Por Vicky Bautista Vidal

 

No se rían
No se rían de las envolturas: Sospechemos de todo aquel que quiera uniformar a las masas

“Por suerte, no tenemos la obligación de vestirnos con un mono plateado, porque a muchos, les sentaría el atuendo como un castigo”

 He leído en alguna parte el comentario de algún inocente que hablaba de que hace muchos años, los niños, pensaban que en el siglo XXI todos iríamos vestidos con monos plateados, comeríamos pastillas, y los coches volarían.
Inmediatamente me he visto reflejada entre esas personas que esperaban todo eso y aún más del siglo XXI, de acuerdo con peliculitas de TV y cuentos mágicos en nuestra infancia.
Por suerte, no tenemos la obligación de vestirnos con un mono plateado, porque a muchos, les sentaría el atuendo como un castigo, aunque, quizá, fuera mejor que esos pololos bajo la rodilla, camisetones desbocados y deportivas escandalosamente grandes con luces y banderolas que lucen muchos con el pretexto de estar cómodos.
Os pongo ejemplos de moda feminazi para que podáis adaptaros.
Os pongo ejemplos de moda feminazi para que podáis adaptaros.

“Hay conflicto entre los sexos en el siglo XXI, como siempre, sí, y un feminismo resabiado que odia al hombre blanco con furia de virgen feorra”

Hay conflicto entre los sexos en el siglo XXI, como siempre, sí, y un feminismo resabiado que odia al hombre blanco con furia de virgen feorra despreciada.
No sé yo, si a lo mejor estos especímenes masculinos se vistieran con algo más de finura, los odios no estarían tan a la vista y la moda de pasarse a la otra acera, a ver qué pasa, tampoco estaría tan extendida.
Que hasta yo, flor pacato liberal, producto de una educación entre la represión de genero y la explosión de libertad de la revolución Hippy, pienso a veces en mis meditaciones callejeras sentada en cualquier terraza, si es o sería posible, enamorarse de un “príncipe azul” que se acercase a mi despendolado dentro de un atuendo tan poco atrayente. O por el contrario, sería posible considerar la opción de dar un saltito y mirar qué pasa por el mundo de mi mismo género.
A veces, ni me contesto, pero suelo encender un cigarrillo, que es el chupete del adulto, con el fin inconsciente de calmar el desasosiego visual que provocan algunos. A la vez, me siento aliviada cuando me parece que yo no tengo ya ese problema, pues alcanzo un momento feliz donde la hormona empieza a pasar de su obligación, y las cosas estas del ritual de apareamiento entre las especies no me concierne directamente, por lo que puedo divertirme siendo testigo de los bailes y florituras de la especie.
No se rían, es lo próximo en esta esquizofrenia feminista
No se rían, es lo próximo en esta esquizofrenia feminista

“Lamento además la uniformidad en las envolturas y confío en que la rueda siga dando vueltas y la humanidad decida que está cansada de minimalismo”

 Lamento que el museo del vestido tenga que dar un salto y disimular un periodo de tiempo en el que la vestimenta masculina carezca de encanto alguno.
Lamento además la uniformidad en las envolturas y confío en que la rueda siga dando vueltas y la humanidad decida que está cansada de minimalismo, y vuelva a la belleza y a la diversidad, olvidando o dejando descansar al sufrido “vaquero” uniforme unisex de varias generaciones.
Sé que pueden caerme algunas piedras, pero oso. Lo mismo que otros, osan, envilecer los paisajes preciosos de la tierra disfrazados de payasos o, como sucede en algunas culturas que nos invaden, tapando a las mujeres y convirtiéndolas en tenebrosos bultos negros que vuelven al mundo un lugar más feo y más siniestro, cuando Dios, lo que quiere en realidad, es belleza, plumaje, color y diversidad, y nos lo demuestra en la Naturaleza a cada momento: Desde las diferencias del mundo vegetal, al universo marino, o al incontable numero de especies animales, todo muestra una pluralidad -palabra bella pero degenerada por el uso oportunista de políticos sin imaginación – llena de adornos naturales que encanta a la vista.
Sospechemos de todo aquel que quiera uniformar a las masas. Ese, no lleva buenas intenciones.
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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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