El día de hoy en esta gran comunidad de vecinos que es España: Aunque nos cueste la piel. Por Vicky Baustista Vidal

El día de hoy en esta gran comunidad de vecinos que es España
El día de hoy en esta gran comunidad de vecinos que es España

 

“Como en las comunidades de vecinos, manda siempre la minoría. Esa que no se pierde una reunión de la comunidad, siempre va a votar y que, aunque sean uno o dos, ganan en mayoría”

La obrita de guiñol del presente político empieza a cansar. Pero mucho más que los políticos, agota la masa votante.
Como en las comunidades de vecinos, manda siempre la minoría. Esa que no se pierde una reunión de la comunidad, siempre va a votar y que, aunque sean uno o dos, ganan en mayoría por que, el resto, ni aparece por las reuniones ni se le espera.

Después, viene lo de pagar derramas que no son necesarias, recortar calefacciones a horas inútiles, o admirar un portal bizantino con lo estupendo que estaba el anterior con su macetón de plantas de interior y su alfombra floreada de siempre.

Pues la comunidad de España está ahora dominada por la vieja del tercero, su amiga, la cotilla del primero y el fantoche del quinto, que es un cantamañanas con ínfulas que es elegido presidente por que no hay otro que quiera serlo, más que él. Queda el plasta del segundo, que se opone a todo por sistema y por que “para eso, paga el recibo mensual de la comunidad” …

Los demás vecinos se duelen cuando se encuentran en el ascensor, de todas las patochadas que están haciendo la junta vecinal y el presidente, pero aguantan, pagan y callan a cambio de tranquilidad. ¡A veces se puede!, como canta, incansable, alguno de los partidillos de marca blanca. Entonces añadamos: ¡Pero no se quiere! 

Los estudiosos de Psicología afirman que la mayoría de los psicópatas tienden a buscar el poder. A dominar a su entorno y a manipular a todo el que se pone a su alcance. Son mala gente en el sentido de que solo se importan a sí mismos y ven a los demás como herramientas para sobrevivir. En este grupo se dan, como en todo, niveles. Niveles que van desde la maldad absoluta hasta la maldad domesticada en función de un interés personal.

Estas criaturas cuentan con un nutrido grupo de servidores, marionetas para todo que son los tontos bien intencionados. Y el resto, los del punto medio; la mayoría que pagará el precio. Los que son explotados, las victimas de todo. Esa multitud que tan solo desea sobrevivir tranquila, tener un trabajo, dar de comer a su familia y seguir adelante sin meterse demasiado en la vida de nadie. Estos, suelen pasar de todo, y muchos, afirman ingenuamente ante algunos acontecimientos que: “mientras a ellos no les alcance” …

Si votan es por inercia. Según el rumor del momento o la costumbre que tienen en su casa. Y por lo que dicen en la tele, que si lo dice la tele es que alguna razón tendrá. Estos últimos, que antiguamente cuando tenían algún hijo al que le faltaba un hervor, o una hija fea incasable, los metían en un convento para solucionar futuros inciertos, ahora, los meten en política para rellenar el ejército del próximo psicópata mandatario.

Porque existen las personas excepcionales, verdaderos líderes políticos y gente con ideales maravillosos, pero, no hay que preocuparse, ya se encargara el psicópata y su ejército de solícitos tontos de baba de cercarlos y hundirlos en el anonimato, como muy bien saben miles de “barcos hundidos” que andan por ahí lamiéndose las heridas. La masa tiene la fuerza. Pero el individuo aislado carece de la generosidad suficiente como para ponerse en primera fila, eso no, porque en cualquier manifestación, ataque, invasión, los primeros defensores son exterminados. Aunque sabemos que, si siguiésemos adelante, costaría algunas vidas, a lo mejor la nuestra era una de ellas, pero, para bien o para mal aplastaríamos ejércitos.

Pero no somos como las langostas, por ejemplo. Nosotros, tenemos eso que se llama instinto de conservación, que hace que miles de prisioneros se mantengan controlados por un grupo reducido de carceleros y no pase nada. Y si algún loco o desesperado se lanza en solitario, no será cubierto por los demás. Caerá sin pena y sin gloria mientras se siente un gran suspiro común de alivio por que se sigue con vida, aunque sea de momento.

Y así seguimos y seguiremos, confiando en el Azar a ver si la suerte nos es favorable y todo cambia en el ambiente que rige nuestra vida, y conseguimos que algún pastor valioso, al que hundiremos en el futuro, tome las riendas a la fuerza mientras miramos lo que pasa con grandes ojos de vaca. Aunque nos cueste la piel.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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