La actitud caudillista de Pedro Sánchez dilapida la tramposa superioridad moral de la izquierda. Por Eugenio Narbaiza

Delgado asegura que los audios de su comida con Villarejo están manipulados. Por Santi Orue
Delgado asegura que los audios de su comida con Villarejo están manipulados. Por Santi Orue

“Esta superioridad moral, falsa y tramposa, ha acomplejado durante décadas al centro derecha español, que, desde el inicio de la democracia ha consentido todo tipo de agravios e insultos políticos”

A lo largo de los 40 años de democracia, la izquierda española se ha autocalificado como la garante de una superioridad moral y de ejercicio de la libertad, así como la generadora de una honradez intachable e incuestionable, basados en unos principios democráticos incuestionables con respecto a la derecha, por ser esta en sus principios ideológicos, supuestamente heredera del franquismo. Esta superioridad moral, falsa y tramposa, ha acomplejado durante décadas al centro derecha español, que, desde el inicio de la democracia, con un talante de reconciliación y buscando un ejercicio de la política pacífico y consolidar la democracia, ha consentido todo tipo de agravios e insultos políticos desde la izquierda, por el mero hecho de ser, la derecha, no necesariamente franquista y que ha demostrado su capacidad democrática en estos 40 años de la democracia.

Desde los inicios de la transición, el socialismo democrático representado en el PSOE, nos ha vendido inicialmente un cambio de estado democrático, un socialismo en libertad, ser los hegemónicos representantes de cien años de honradez, un socialismo recuperador de la memoria histórica y finalmente con Pedro Sánchez, un socialismo regenerador, garante de la limpieza democrática y de la pulcritud en el ejercicio de la política.

Estos parámetros que se han podido comprobar a lo largo de sus 22 años de ejercicio del gobierno, no se han cumplido en ninguna de las etapas de este socialismo, con hegemonía moral respecto de la derecha, puesto que, a lo largo de todo este tiempo, ha demostrado que ha ejercido el poder en beneficio propio, sin mirar hacia la sociedad. Así, con el PSOE, hemos conocido el GAL, el inicio de la corrupción en el ejercicio de la política, la ruptura de un consenso democrático de reconciliación para sacar una memoria histórica ya olvidada, y, por último, el socialismo democrático, personalizado en Pedro Sánchez, nos ha vendido un concepto de regeneración democrática, ética y política, que una vez más, no se cumple, porque solo son meras palabras ante los hechos que ellos mismos vienen protagonizando. Ha utilizado todas las argucias posibles, dejando de lado la moral democrática para alcanzar el poder, sin importarle ir de la mano con independentistas catalanes, nacionalistas vascos, bildutarras y los podemitas de extrema izquierda, a fin de cargarse a Rajoy, símbolo de una derecha dormida pero eficaz, resolutiva en materia económica pero cobarde a la hora de aplicar los parámetros políticos de su ideología.

Su comportamiento en todo este tiempo, ha sido ejemplar respecto a lo que no debe hacer un gobernante que pretende “regenerar” la política y la sociedad, sin importarle utilizar medios públicos para actividades privadas, sin ejemplarizar respecto a la igualdad de todos los españoles y sin una clara defensa de los principios democráticos establecidos en la Constitución, siendo consentidor de las tropelías y caprichos que le marcan “socios” independentistas, con tal de que le sigan manteniendo en el poder.

Su actitud es y ha sido desde un principio más caudillista que presidencialista, por su talante respecto a la sociedad, dado que desde que ha alcanzado el gobierno, no ha tenido la capacidad de hablar con la sociedad”

Su actitud es y ha sido desde un principio más “caudillista” que “presidencialista”, por su talante respecto a la sociedad, dado que desde que ha alcanzado el gobierno, no ha tenido la capacidad de hablar con la sociedad, teniendo motivos de sobra, por las crisis que han generado sus ministros, inexpertos e ideologizados, cuando han cometido meteduras de pata tras meteduras de pata, despreciando el hecho de que las irregularidades observadas en sus ministros, son en realidad, solo culpa suya, por no haber tenido en cuenta la capacidad de los mismos, sino su imagen pública. Desde esta perspectiva, no le ha importado despreciar a Marruecos como primer país que todo presidente del gobierno ha visitado en democracia, no le ha preocupado las dificultades que genera el efecto llamada de la inmigración en zonas tan afectadas por este fenómeno como Andalucía, en donde las instituciones locales y autonómicas, están saturadas y sin recursos, para afrontar este grave problema social. Tampoco le ha importado el daño que podía causar a una zona tan deprimida como Cádiz, una decisión frívola e ideológica de una de sus ministras que le han servido de soporte desde que fuera designado secretario general del PSOE.

Por si fuera poco, ha demostrado tibieza en la defensa de un juez que, cumpliendo con su obligación, ha iniciado un proceso contra quienes han atentado contra la Constitución y el estado de derecho y, por otro lado, ha menospreciado a una presidenta de una comunidad autónoma como la andaluza, por ser su “intima enemiga”, al darle una limosna en el capítulo de financiación, cuando esta acudió a Moncloa, con mandato del parlamento andaluz, solicitando una cantidad de 4000 m de e para cubrir las necesidades de los andaluces en los próximos 4 años. (Por cierto, en mentideros políticos andaluces se comenta que, en la visita realizada por Susana Díaz a la Moncloa, y dada la actitud de Pedro Sánchez, la presidenta andaluza se encerró en un baño a llorar durante un buen rato. ¿Será verdad? En Andalucía, este rumor es vox populi.

“Para remate de todas sus desgracias, el capítulo de la ministra de justicia, que ha faltado a la verdad en varias ocasiones y ha tenido una actitud desorientada respecto a ciertas actuaciones junto con lo sucedido con el Ministro de Ciencia y Tecnología”

Para remate de todas sus desgracias, el capítulo de la ministra de justicia, que ha faltado a la verdad en varias ocasiones y ha tenido una actitud desorientada respecto a ciertas actuaciones junto con lo sucedido con el Ministro de Ciencia y Tecnología, un personaje admirable, pero que lleva desaparecido desde su nombramiento, sin que nadie sepa que ha hecho y para qué está, evidencia un caos absoluto en el gobierno de una nación de 47 millones de españoles, que no se pueden permitir más espectáculos ni más capítulos de degradación de la política ni del ejercicio del gobierno, porque la sociedad española, se merece unos políticos respetables, sensatos y capaces de sacar a esta nación adelante para colocarla en el lugar que realmente merece.

Es hora ya de reclamar elecciones generales, en las que la sociedad juzgue a los políticos por sus actos y por sus palabras. No hay superioridad moral que valga, sino hechos que juzgar y visto lo visto,

en estos momentos, España necesita reflexionar, juzgar y votar a unos dirigentes que no le hagan caer en ridículo constante, sino que realmente se preocupen de proporcionarle prosperidad.

Votemos pues en favor de la seriedad en política, de unos políticos que realmente hagan lo que dicen y digan lo que hacen, sabiendo que sus palabras y actos, nos afectan a todos tanto en el bienestar como en el capítulo de la convivencia social. Estamos en un momento delicado, peligroso, triste y preocupante, pero estoy seguro que España y sus ciudadanos, son capaces de afrontar estos lamentables espectáculos, para que, ejerciendo su capacidad democrática del voto y de la conciencia democrática, la política sea una solución y no un problema. ¡Ah! ¡Que nadie me hable de superioridad moral, que le mando a esparragar¡

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Eugenio Narbaiza

Eugenio Narbaiza

Soy Azcoitiano de nacimiento pero laredano, pejinuco y retrechero de corazón. Llevo en el alma ese espíritu marinero de quienes liberaron a Sevilla de sus cadenas, recibieron al Emperador Carlos V en su camino a Yuste y de quienes hicieron de Laredo, la Niza española. Amo la Libertad, al individuo y la verdad porque nos hace libres y mis armas son la pluma, la palabra y mis principios para defender a mi amada España.

Un comentario sobre “La actitud caudillista de Pedro Sánchez dilapida la tramposa superioridad moral de la izquierda. Por Eugenio Narbaiza

  • el 29 septiembre 2018 a las 10:30
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    La izquierda como garante de una superioridad moral y de ejercicio de la libertad, así como la generadora de una honradez intachable e incuestionable, ha logrado, a su forma; convencer al pueblo llano durante décadas, González, Zapatero, Sánchez y una vez que se comprueban por los votantes todas éstas “virtudes” y transparencias de su gestión, recurren otra vez a los conservadores para arreglar la situación caótica que dejan a su paso. De todas formas, los complejos e ineptitud de la derecha han sido los causantes de que se crezcan y envalentonen cada vez más por esa política de “maricomplejines” que practican una vez en el poder. En ésta última ocasión, aparte de ésos complejos e ineptitudes, han sido los verdaderos responsables de que haya triunfado la moción de censura de la que “gozamos” actualmente.

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