(Y 3) Valenciano, Mallorquín y Lemosín: Más de 100 años construyendo una ensoñación Separatista. Por José Crespo

EL SEÑAL real del rey de Aragón, de Mallorca, de Valencia
EL SEÑAL real del rey de Aragón, de Mallorca, de Valencia

 

 

No vamos a negar la relación lingüística existente entre valenciano, tortosino e ilerdense y su parentesco con el lemosín, así como con el barceloní y el gerundense más próximos al provenzal, pero ciertamente el proceso de la Reconquista y la acción del imperio franco marcó diferentes improntas en cada uno de ellos y en eso los lingüistas tienen toda la palabra. En estas sencillas líneas lo que pretendemos aclarar es la antigúedad del valenciano y mallorquín frente a un catalán de laboratorio surgido en el siglo XIX.

Como en el valenciano, en Baleares, mucho antes de existir el catalán como creación imperialista del siglo XIX,  en 1496 ya encontramos una gramática mallorquina-lemosina escrita por Juan Dameto”

Como en el valenciano, en Baleares, mucho antes de existir el catalán como creación imperialista del siglo XIX, durante los años 1533, 1595, 1812 y 1840, Juan de Pastrana, Joan Binimelis García, sacerdote, médico, geógrafo, astrónomo y primer cronista del reino de Mallorca, Antonio Mª. Cervera y Pere Antoni Figueras, respectivamente, publicaron las primeras gramáticas mallorquinas, aunque en 1496 ya encontramos una gramática mallorquina-lemosina escrita por Juan Dameto.

En 1780 los Hermanos Antonio y Juan Ramis i Ramis y en 1786 Antoni Febrer i Cardona, también publicaron gramáticas menorquinas. Sería en 1835 cuando la gramática mallorquina de José Amengual fue divulgada y estudiada en los colegios de la isla, y luego sería revisada y reeditada por el mismo en 1872 siendo denominada “mallorquina” porque las Baleares eran denominadas hasta el advenimiento de la república como Reino de Mallorca. Por supuesto que los diccionarios mallorquines fueron anteriores a los catalanes.

“Tal como se deduce de lo dicho sobre el tratado de Corbeil, Jaime I no llevó el catalán a Baleares”

Al igual que las otras lenguas romances el mallorquín comienza su andadura desde que los romanos crean la provincia baleárica, donde la lengua se enriqueció con vándalos, bizantinos, godos y árabes que la enriquecieron y respetaron formándose el “romanç”. Tal como se deduce de lo dicho sobre el tratado de Corbeil, Jaime I no llevó el catalán a Baleares.

En la actualidad el imperialismo separatista lo que ha hecho con dinero de todos los españoles es aplicar y dar oficialidad a la compilación o unificación que se realizó a finales del siglo XIX, haciendo que el barceloní, forma del lemosín para unos y del provenzal para otros, viniera a llamarse catalán. Hasta 1870 sólo se conocen dos ediciones gramaticales de la lengua catalana, una de Ignaci Ferreres, en 1827, y otra de Antonio de Bofarull, en 1874 y habría que esperar hasta 1918 para conocer la publicación de la primera gramática catalana de Pompeu Fabra aceptada por el Institut d’ Estudis Catalans.

“El barceloní es como decimos una de las múltiples variedades que se impuso por deseo de Pompeu Fabra y que a través de la educación pública se pretende extender a Valencia, Baleares y Aragón”

El barceloní es como decimos una de las múltiples variedades que se impuso por deseo de Pompeu Fabra y que a través de la educación pública se pretende extender a Valencia, Baleares y Aragón dentro del absurdo y al amparo de la ignorancia del gobierno de España dispuesto a tragar con todo con tal de aprobar unos presupuestos y pasar cuatro años pasándole la patata caliente al siguiente.

Sin pretender alargarme, y en cuanto a la lengua, que muestren algún documento anterior a finales del siglo XIX, donde se hable de lengua catalana… ¡ninguno!, en todo caso se oirá el término lemosín o llemosí (Formación de los apellidos lemosines, José Martínez Aloy, 1881) en cambio sí que encontraremos gramáticas propias en Valencia y Baleares ¡fíjense qué cosas!.

Se han pervertido los símbolos, la historia real del condado de Barcelona, ocultando que Cataluña no existió jamás como estado independiente y la verdad sobre los perversos y negativos intentos de secesión más recientes, sobre las revueltas de 1640 y el corpus de sangre, y que por culpa de las propias autoridades catalanas España perdió los territorios ultrapirenaicos catalanes acusando cínicamente a España y Francia de ello en su nuevo imaginario, en el que hacen catalán incluso a Cristóbal Colón o a la propia cultura de Tartessos remontándose a una precataluña en el neolítico o hablando del impero romano catalán. Podemos dejar claro y cristalino que del territorio de lo que hoy es Cataluña no se puede hablar sino es a partir de Carlos I de España y V de Alemania en 1521.

En 1521 Carlos I nombró Virrey de Cataluña al Arzobispo de Tarragona, Pedro Folch de Cardona
En 1521 Carlos I nombró Virrey de Cataluña al Arzobispo de Tarragona, Pedro Folch de Cardona, uniendo Besalú, Vallespir, Perelada, Osona, Ampurias, Urgel y Cerdaña al resto de condados, siendo gobernados juntos por primera vez como región histórica unificada, es decir, por primera vez en la historia, se puede hablar de Cataluña como región, de una Catalunya más o menos tal y como la conocemos hoy día.

Los ocho condados de la Marca Hispánica tuvieron plena jurisdicción hasta el siglo XV. La única excepción fue el Condado de Barcelona que, por el matrimonio del Conde Ramón Belenguer IV en 1137 con Dª. Petronila de Aragón, quedó entonces incorporado a la Corona de Aragón pero sin variar su condición de condado. Los siete restantes condados (Besalú, Vallespir, Peralada, Ausona, Ampurias, Urgel y Cerdanya) mantuvieron su independencia hasta 1521, cuando el Rey de España Carlos I nombró Virrey de Cataluña al Arzobispo de Tarragona, don Pedro Folch de Cardona. Por lo tanto Cataluña no existió como región hasta esa fecha y, por lo tanto, no pudo actuar nunca antes como entidad histórica unificada.

Los territorios españoles del otro lado del Pirineo se perderían tras la Paz de los Pirineos de 7 de noviembre de 1659, poniendo fin a la guerra iniciada en 1635. En la guerra con Francia las autoridades catalanas se negaron a dar las aportación humanas necesarias para la defensa dictadas por la Unión de Armas, 1626, dejadez que tuvo como consecuencia la pérdida de esos territorios que siguieron sintiéndose españoles hasta su total represión por Francia. Hoy en la web de un partido separatista juzgado por corrupción se dice que se perdió por culpa de la torpeza de Castilla frente a Francia.

“La historia se repite. Igual que hoy el Valle de Aran manifiesta su voluntad de no querer formar parte de una Cataluña independiente, en el siglo XVII eran las comarcas transpirenaicas del Rosellón, todavía pertenecientes a la Corona española y dentro de Cataluña, las que expresaban su voluntad de no querer formar parte de Cataluña pero sí de España”

La historia se repite. Igual que hoy el Valle de Aran manifiesta su voluntad de no querer formar parte de una Cataluña independiente, en el siglo XVII eran las comarcas transpirenaicas del Rosellón, todavía pertenecientes a la Corona española y dentro de Cataluña, las que expresaban su voluntad de no querer formar parte de Cataluña pero sí de España. El motivo principal no era otro que la voracidad fiscal de la Generalidad catalana de la época, cuyos miembros cobraban elevados impuestos a los ciudadanos y autoridades rosellonesas, llevándose sus recursos a Barcelona. Esta situación obligaba a la Corona a aportar importantes cantidades de dinero de los contribuyentes de Castilla para financiar a las tropas que debían proteger aquella estratégica zona de las ambiciones francesas.

En 1627, el Rosellón pidió al Rey separarse de Cataluña
En 1627, el Rosellón pidió al Rey separarse de Cataluña ”por amor a España”.

“El resultado final de la actitud egoísta y desleal de la Generalidad fue la pérdida definitiva de las comarcas transpirenaicas”

Esta fue la causa por la que en 1627 las autoridades locales de las comarcas del Rosellón trasladaron a la Corte de Madrid un extenso “Memorial” de más de 100 páginas pidiendo respetuosamente al rey Felipe IV, que el Rosellón se constituyera como un reino aparte separado de Cataluña pero dentro de la Monarquía Hispánica. Las autoridades del Rosellón manifestaban en el escrito su lealtad a España y su voluntad de sostener financieramente a las tropas castellanas que les protegían, cosa que en aquel momento no podían hacer al llevarse Barcelona los impuestos de la zona. Los roselloneses percibían la deslealtad de aquella Generalidad que unos pocos años más tarde se sublevaría contra España, uniéndose a Francia. El resultado final de la actitud egoísta y desleal de la Generalidad fue la pérdida definitiva de las comarcas transpirenaicas, perdiéndose así para siempre la unidad de Cataluña y el 20% de su territorio a partir de 1659. En 1642 los franceses habían conquistado la zona pese a la heroica defensa de los habitantes de Perpiñán que lucharon por su españolidad pero la sublevación del resto de Cataluña impidió a Castilla defender con eficacia el territorio del ataque francés.

“El historiador británico John Elliott, conocedor de la historia de España de aquel momento y por lo tanto de Cataluña, señala que las autoridades de la Generalidad de aquel tiempo eran famosas por su corrupción”

El historiador británico John Elliott, conocedor de la historia de España de aquel momento y por lo tanto de Cataluña, señala que las autoridades de la Generalidad de aquel tiempo eran famosas por su corrupción y por apropiarse en buena parte de los impuestos que cobraban.

A pesar de los 800 años de evolución de la lengua valenciana, a finales del siglo XIX, comenzaron los primeros intentos de anexión de la lengua valenciana por parte del nacionalismo pancatalanista, se llegaron hasta a falsear documentos históricos, como la traducción falseada de Antonio Bofarull del “Llibre de Repartiment del Regne de València” para inventarse los nombres de familias “catalanas”. Estos intentos, deben su origen a la riqueza de esta lengua y sobre todo al interés del pancatalanismo de poseer un Siglo de Oro y una Biblia traducida a su idioma, que en realidad está traducida al valenciano.

“En el siglo XIX la burguesía catalana afrancesa su lengua distanciándola de la valenciana, y Prat de la Riba en 1906 encarga al ingeniero industrial Pompeyo Fabra la fabricación de la lengua catalana”

En el siglo XIX la burguesía catalana afrancesa su lengua distanciándola de la valenciana, y Prat de la Riba en 1906 encarga al ingeniero industrial Pompeyo Fabra la fabricación de la lengua catalana. En 1912 se publica la primera gramática catalana independiente de la valenciana, mezcla de arcaísmos, valencianismos, galicismos y palabras inventadas por Fabra. La pretensión de imponer esta jerga o esperanto catalán a valencianos y mallorquines para amalgamarlos en el aberrante ente de los “païses catalanes”, responde a un chauvinista, práctico y poco romántico deseo catalán de dominar esas dos regiones que acaparan el treinta y cinco por cien de la riqueza española. Por eso dentro de un concienzudo fenómeno de etnogénesis se está creando una nueva historia, una nueva literatura, para dar carta de naturaleza cultural a la nueva nacionalidad catalana carente de todo ello. Es lógico que valencianos y mallorquines por poco que conozcan su historia se opongan en redondo a este invento de absorción imperialista pancatalanista.

“La configuración final del lemosín se consolidaría como catalana con la “Renaixença” del siglo XIX, es decir cuatro siglos después del siglo de Oro de la Lengua Valenciana”

La configuración final del lemosín se consolidaría como catalana con la “Renaixença” del siglo XIX, es decir cuatro siglos después del siglo de Oro de la Lengua Valenciana (siglo XV). Precisamente los condados del norte de Valencia al no tener una lengua propia común usaron en sus documentos oficiales el latín y no el catalán que no existía. En esa Renaixença se fabrica otro mito que es el barrio gótico de Barcelona pues buena parte de esas hermosas construcciones no son puramente medievales, sino que su origen o su aspecto actual se remonta al siglo XIX y, en muchos casos, incluso a mediados del XX, dentro de un plan decidido de modificación de la fisionomía arquitectónica del centro histórico de la ciudad condal para situarla en el mapa del turismo internacional, al tiempo que la burguesía daba forma a una “arquitectura nacional catalana” que sirviera para otorgar signos de identificación colectiva.

Más de 100 años construyendo una ensoñación sin nadie enfrente que hable claro.

NOTAS:

Cataluña entre la historia, la ficción, Guatemala y Guatepeor. 1640 y 1714, fechas a recordar:
http://www.elespiadigital.com/…/2355-cataluna-entre-la-hist…
CRESPO-FRANCÉS, José Antonio: DESMONTANDO QUIMERAS Y ROMPIENDO MITOS: LA VERDADERA HISTORIA DE LOS PALOS DE ARAGÓN, MAL LLAMADAS BARRAS DE CATALUÑA, publicado el 20 de noviembre de 2012:
http://www.elespiadigital.com/…/1133-desmontando-quimeras-y…
El Principado de Cataluña contra la secesión
https://citafalsa.com/…/el-principado-de-cataluna-contra-l…/
El mallorquín, menorquín e ibicenco no es catalán.
http://www.circulobalear.com/222-el-mallorquin-menorquin-e-…

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

Un comentario sobre “(Y 3) Valenciano, Mallorquín y Lemosín: Más de 100 años construyendo una ensoñación Separatista. Por José Crespo

  • el 22 noviembre 2017 a las 16:55
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    “El historiador británico John Elliott, conocedor de la historia de España de aquel momento y por lo tanto de Cataluña, señala que las autoridades de la Generalidad de aquel tiempo eran famosas por su corrupción y por apropiarse en buena parte de los impuestos que cobraban.”

    ¿De que me suena esto?

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