Dos poesías desde el corazón del barrio de las letras. Desde el navío diferente por Inés del Bocca

Federico García Lorca en la Plaza de Santa Ana
Lorca en el corazón del Barrio de las Letras. Foto de La Paseata

“Como dijo Don Manuel en una ocasión la Plaza de Santa Ana en Madrid reprsenta la frontera de los mundos. Nada es porque sí”

Como dijo Don Manuel en una ocasión la Plaza de Santa Ana en Madrid reprsenta la frontera de los mundos. Nada es porque sí. El solar de esta plaza fue el espacio que ocupó el convento de Carmelitas Descalzos de San Juan de la Cruz.

De este enclave hacia la Puerta del Sol, el convento de Nuestra Señora de la Victoria, por cuyo saqueo en la guerra de sucesión nos encontramos con sucesos de leyenda y/o Milagro, como es el del pozo, origen del nombre del Callejón del Pozo. ( se encuentra bajo el edificio que hoy ocupa la Antigua Pastelería del Pozo fundada en 1830).

Panadería Pozo 2
La Antigua Pastelería del Pozo fundada en 1830. Foto de La Paseata

“Parece ser que a los muchachos les importaba solo el oro, y que las reliquias (dos espinas de la corona de Cristo) las tiraron en este pozo”

Parece ser que a los muchachos les importaba solo el oro, y que las reliquias (dos espinas de la corona de Cristo) las tiraron en este pozo. Luego que su agua fuera buena, dulce y curativa.

Este convento terminado de demoler por el 1836, y encargado a erigir por los Reyes Católicos evidentemente compartió la existencia con la otra zona de la frontera, la que va para las huertas, donde en las dos primeras décadas del S XVII se funda nuestro querido Convento de Las Trinitarias. Al que hoy continuamos, gracias a Dios, asistiendo a Misa.

El Sagrario de la Iglesia de las Trinitarias
Convento de Las Trinitarias. Foto de La Paseata

“Dos poesías porque no quisiera yo disgustar más de lo que ya estuvieron en vida a Góngora y a Quevedo”

Allí como todos sabemos DEP Cervantes. Su hija Isabel fue monja en este convento. Igual que Marcela hija de Lope.

Y toda la invitación a este recorrido para dejaros hoy dos poemas. Sí, son dos porque no quisiera yo disgustar más de lo que ya estuvieron en vida a Góngora y a Quevedo.

Que va uno de cada. De estos geniales poetas que vivieron por allí. Por las huertas.

NOTA : el que tenga posibilidad de caminar por la actual calle Lope de Vega por frente al convento en horas sin ningún ruido, madrugada preferentemente, notará que el eco de los ecos de su andar tiene un sonido no registrable en otro sitio.

Gongora
Don Luis de Góngora y Argote

DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA

Menos solicitó veloz saeta

destinada señal, que mordió aguda,

agonal carro por la arena muda

no coronó con más silencio meta,

que presurosa corre, que secreta

a su fin nuestra edad. A quien lo duda,

fiera que sea de razón desnuda,

cada sol repetido es un cometa.

Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?

Peligro corres, Licio, si porfías

en seguir sombras y abrazar engaños.

Mal te perdonarán a ti las horas,

las horas que limando están los días,

los días que royendo están los años.

***

Francisco de Quevedo y Villegas
Don Francisco de Quevedo y Villegas

AMOR CONSTANTE MAS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora, a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama el agua fría,

y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

venas, que humor a tanto fuego han dado,

médulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, más tendrá sentido;

polvo serán, más polvo enamorado.

 

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Ines del Bocca

Ines del Bocca

Añoro esos campos de la otra orilla del Atlántico que la gente no sabe que tiene desde el Barrio de las Letras de Madrid, donde, esta humilde y antigua hembra humana recomienda, conciencia plena y análisis permanente para que no nos pase lo de aquel, que un día se desnucó por siempre querer mirarse el propio culo

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