La realidad virtual y el internet de las cosas nos impedirán decir no. Por Rodolfo Arévalo

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“Muchas personas, desprovistas de libre albedrío por la realidad virtual impuesta desde los medios de comunicación y los dispositivos de contacto digitales, sufren una ausencia total de referentes”

Muchas personas, desprovistas de libre albedrío por la realidad virtual impuesta desde los medios de comunicación y los dispositivos de contacto digitales, sufren una ausencia total de referentes tanto culturales como morales. No me refiero a todos en un sentido global, si no a todos los que como individuos, se supone libres, dependen de las redes para su desarrollo personal, no usan ningún medio externo, como la lectura y las animadas antiguas conversaciones de cafetería.

Es evidente que antes ese mundo era mucho más reducido y se circunscribía al mundo de andar por casa, familia, amigos y que ahora gracias precisamente a los artilugios de intercomunicación rápida y a gran distancia, se rompió la barrera del grupo humano reducido. Cuando una gran masa de gente flota en esa irrealidad, extraña a la esencia del ser humano como integrante de un grupo social definido y pequeño, pueden producirse errores de comportamiento.

Los nuevos mundos se reducen a lo que se entiende como entorno social global occidental, en nuestro caso de cultura, y por raro que parezca es entonces cuando ese mismo entorno de libertad global empieza a perderse. Aparecen las rejas, no las físicas, si no las cerraduras neuronales, la falta de capacidad para ver otras realidades o a través de lo que es común a esa sociedad, que es la propia esencia del animal humano. Se sigue a los dirigentes, esto puede parecer consecuencia de la estructura jerárquica de los grupos de los primates, somos uno más, cosa que parece una perogrullada pero que no lo es. Esa pertenencia tan innata al ser humano y su sociabilidad es lo que puede dar al traste con sus valores.

“En grupos pequeños el animal social hombre tiene un referente cercano y sabe quién es quién y cuál es su jerarquía en el grupo”

En grupos pequeños el animal social hombre tiene un referente cercano y sabe quién es quién y cuál es su jerarquía en el grupo. Si puede fiarse o no de él, cómo se comporta y que lugar ocupará en su vida. Esto se pierde completamente e una conversación sin contacto próximo del interlocutor. Quizás este sea el motivo por el cuál los individuos se sienten solos en la inmensidad de las grandes poblaciones. El problema es que el aumento de la natalidad va creciendo a marchas forzadas y la necesidad de mantener a muchos individuos hace que estas comunicaciones sean necesarias para la economía. Luego otros intereses la usan en beneficio propio, como es lógico, para ganar dinero, fama o cualquier otro atributo. Esta situación viene determinada por la necesidad de la venta, venta de todo tipo de productos que permitan funcionar a esa sociedad libre.

También ocurre en las sociedades no libres y ejemplos hay a toneladas por el mundo, desde las dictaduras de izquierdas hasta las teocracias islámicas, pero de una manera diferente, ya no se trata de vender productos si no consignas e ideas para mantener al pueblo sometido. Curiosamente en las variadas y distintas sociedades el control, incluida la teocracia, persiguen lo mismo mantener la estructura de la sociedades con un mismo pensamiento laxo y llano. Si esto no es así, se aparta al disidente, no hace falta hacerlo físicamente, si no que él mismo se aísla porque lo que pueda decir no va a llegar a las manipuladas, inmensas e inconscientes mentes de los otros.

“Debemos cuestionar el uso que se hace de ellos para teledirigir las mentes de los individuos que por raro que parezca, en vez de ser más libres, son cada vez más esclavos”

No sé si deberíamos cuestionarnos la manera de entender el mundo desde varios puntos de vista diferentes en cuanto a la administración y producción de los bienes necesarios para vivir, e incluso desde puntos de vista culturales, que por supuesto son totalmente aceptables siempre y cuando no obliguen a unos y otros a aceptarlos como suyos. Desde luego sí debemos cuestionar el uso que se hace de ellos para teledirigir las mentes de los individuos que por raro que parezca, en vez de ser más libres, son cada vez más esclavos. Gran parte de la culpa la tienen esos mismos individuos, por seguir las consignas comunes a todos ellos, pero es lógico. Lamentablemente este hecho desprovee a muchos de la posibilidad de tener postulados y criterios individuales, que los hagan “raros o extraños ” o sea valorables y puestos en valor con pensamientos diferentes, sin ser excluidos.

Parece ser que la época del maestro de carne y hueso ha sido enterrada ya para muchas personas y solo queda en su lugar la gran enciclopedia de internet, que tiene muchos conocimientos, algunos de ellos erróneos o directamente falsos. Estos, los falsos no han sido añadidos fortuitamente, si no más bien intencionadamente, muchos de ellos para crear confusión y desinformación u obedeciendo al deseo, más que a la realidad, de quién los agrega. Cuando dentro de unos años se extienda lo que se conoce como “El Internet de las Cosas”, que no es más que la interconexión de todos los sistemas tecnológicos, desde una aspiradora a la cerradura de la casa, al coche, al supermercado, etc… la privacidad y las decisiones humanas propias habrán dejado de estar en las manos de los individuos, que desinformados, ya no podrán decir no, yo no haré eso, ningún ser humano podrá decidir con una mediana libertad que desea y como conseguirlo si no es a través de esa red.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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