Somos víctimas cautivas de un maldito sistema electoral: La frustración del día después. Por José Crespo

El voto de todas las personas que acuden a las urnas no vale lo mismo en todas las circunscripciones
El voto de todas las personas que acuden a las urnas no vale lo mismo en todas las circunscripciones

“Somos víctimas cautivas de un maldito sistema electoral que maniató hace más de cuarenta años la voluntad de las mayorías a la de las minorías disgregadoras”

No quiero arrojar un jarro de agua fría sobre las esperanzadas expectativas que todos, incluidos yo, albergamos. Me estoy refiriendo al día después de las elecciones generales cuando vemos que partidos con más votos quedan sin representación viendo que los partidos regionalistas y separatistas se ven favorecidos por su mayor concentración de votos en un determinado territorio.

Somos víctimas cautivas de un maldito sistema electoral que maniató hace más de cuarenta años la voluntad de las mayorías a la de las minorías disgregadoras y así hemos llegado donde estamos hoy a base de pactos de quienes ganaban las elecciones con casi inexistentes partidos que han crecido caminando la soberanía nacional desvistiendo de competencias al estado en beneficio de unas hambrientas de poder autonomías alimentadoras de corruptelas a las que España les estorba para la creación de soberanía ficticias.


El Congreso se compone de 350 diputados representantes de 52 circunscripciones o provincias y la queja es que el voto de todas las personas que acuden a las urnas no vale lo mismo en todas las circunscripciones y eso se traduce en que el número de escaños depende de otros factores, como por ejemplo la diferencia de población, no hay el mismo número de votantes en Teruel que en Madrid.


En España se utiliza la conocida como “ley D’Hondt”, sistema de cálculo proporcional creado a finales del siglo XIX por el jurista belga Victor D’Hondt. 


Este sistema excluye antes que nada a las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el 3% de los votos válidos emitidos y luego se aplica un injusto sistema de reparto tan injusto como que en el que todas las provincias tienen que tener el mismo número de representantes y no vale lo mismo el voto de todos y cada uno de nosotros, en definitiva no sé cumple aquello de “una persona, un voto”.


¿No sería más lógico un sistema en que el candidato ganador es simplemente la persona que obtiene más votos, sin necesidad de llegar a la mayoría absoluta? Todo mejor que partidos que no han ganado puedan aliarse y gobernar en contra de la mayoría olvidando que los votos deben ser de los ciudadanos y no que recaigan en los territorios.


No puede ser que partidos inexistentes a nivel nacional y además separatistas o comunistas que tengan la llave del gobierno de España con la única intención de acabar con la Soberanía Nacional. Yo me pregunto ¿Por qué unos votos valen más que otros y porqué el separatismo no está fuera de la ley?.

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José Crespo

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Historia. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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