De motes, guiris, y palabros distintivos como el juego del Taharrush. Por Vicky Bautista Vidal

MALLORCA no es eso. Eso es una pequeñísima parte de lo que es esta isla y solo salimos en la noticias por Magaluf.
MALLORCA no es eso. Eso es una pequeñísima parte de lo que es esta isla y solo salimos en la noticias por Magaluf.

“Los españoles somos clasificadores y muy dados a poner motes. Especialmente en muchos pueblos, de donde han surgido a veces hasta diccionarios y guías”

Los españoles somos clasificadores y muy dados a poner motes. Especialmente en muchos pueblos, de donde han surgido a veces hasta diccionarios y guías acerca de los motes históricos del municipio en cuestión.

En los pueblos españoles, el mote iba precedido del nombre “tío” o “tía” y es muy difícil que haya familias que no cuenten con uno actualizado o heredado de sus ancestros.

No confíe el viajero acerca de la imposibilidad de que, a él, le vayan a poner ninguno, porque no piensa dar juego, etc. Se cuenta una anécdota real sucedida en un pueblo aragonés donde, a un recién llegado, alguien en el bar le ponía al día acerca de las costumbres del lugar, advirtiéndole de que tuviera cuidado, porque en ese pueblo, ponían mote a todo viviente sostenido por dos piernas.

– “Pues a mí, poca leche me pueden sacar”- contestó el paisano: A partir de ese momento pasó a ser llamado “el tío poca leche”, dejando su nombre autentico en la incógnita, tan solo como prueba en el DNI.

“Por cierto, no diré más que en voz baja que el señor amante de los buenos caldos, era cercano a la saga de cierta esposa de Presidente de Gobierno”

Cercano a mí, un conocido familiar, el cual, parece que era adicto al caldo de lo que fuera. El buen hombre, siempre acompañaba el momento del almuerzo con la frase exclamativa y entusiasta: ¡A mí, caldorro, caldorro!… Adivinen pues con que mote se quedó para siempre.
Por cierto, no diré más que en voz baja que el señor amante de los buenos caldos, era cercano a la saga de cierta esposa de Presidente de Gobierno, y que la familia, fue conocida en su entorno vecinal de aquel momento como la de “los caldorros”, y que quien les puso tal mote era de pueblo y bien de pueblo, aunque viviera en la ciudad y se diera aires de grandeza. Cosas que pasan.

Si yo dijera que los míos no tenían mote mentiría: Eran “Los Vidales”, un poco más digno que otros; aunque, seguramente, hubieran sido ejemplo para todo un muestrario de motes a elegir si no hubiera sido por que en aquellos tiempos eran repugnantemente ricos, y eso siempre ayuda en España y probablemente en otros sitios. Asumo que pudiera haber alguno más, pero ha sido desconocido para mí, que no tuve la oportunidad de disfrutar de la riqueza ni de visitar el lugar raíz de mis ancestros.

“No importa ni el estatus ni la categoría de la persona o grupo, para ser señalado en nuestra amada patria con un buen o mal mote”

Con esto vengo a decir que no importa ni el estatus ni la categoría de la persona o grupo, para ser señalado en nuestra amada patria con un buen o mal mote.

De esta forma convendremos que no es extraño que, en un país adicto a los motes, no se haya colocado sambenitos a todo el mundo. Y los extranjeros no van a ser menos. En el fondo, incluso hasta los apelativos ofensivos hay que mirarlos como de aceptación: un tipo de afecto raro, pero afecto al fin.

Y no es de extrañar que una gente que hizo la película de “Bienvenido Míster Marshall” y la mantiene como una joya de la Cinematografía por ser un espejo de la sociedad española en los años 40, no se sienta humillada, y una vez venida a más, sienta la necesidad de rebajar a todos aquellos que un día presintió como superiores y liberadores.

Así que creó la palabra “guiri”, a la que los diccionarios rápidamente han dado algún significado forzado achacando sus principios a raíces Carlistas, vascas (euskera) o a palabras como “guirigay”, que dentro de todo encuentro yo más lógica, pues este mote coloquial comenzó a escucharse en los años 70, cuando el bum del turismo llenó las costas españolas de individuos de otras nacionalidades; y surgió del pueblo llano, poco adicto a buscar filológicamente raíces de palabras para poder referirse a algo o alguien.

“No encuentro que tenga por qué despreciarse a alguien que disfruta de nuestro territorio, que aprovecha nuestras comodidades y particularidades incluso mejor que nosotros”

A mí no me gusta el palabro, aunque incluso los extranjeros, últimamente, asumen el calificativo como definición simpática para una persona de fuera. En realidad, es algo despectiva, y no encuentro que tenga por qué despreciarse a alguien que disfruta de nuestro territorio, que aprovecha nuestras comodidades y particularidades incluso mejor que nosotros, y viene a dejarse su poco o mucho dinero aquí.

Si alguno de ustedes reside en un lugar turístico, sobre todo de playa, conocerá perfectamente el trato borreguil que se les da a esas personas sonrientes que vienen a disfrutar de sus vacaciones en España. Y si alguno de ellos viene solo a beber, pues es claro que es porque aquí se puede beber y sale regalado. Así pues, es la oferta y no la demanda la responsable.

Los últimos tiempos han puesto en el candelero la zona en Magaluf (Mallorca) donde se ha hecho famosa “Punta ballena” por ser el paraíso de los borrachos foráneos. Los telediarios y noticieros dan la impresión de que el “problema “se extiende a toda Mallorca cuando se trata de una calle, no demasiado larga, donde se amontonan los bares y lugares de ocio.

Ahora que estamos en la intimidad, les diré al oído que prefiero un puñado de tranquilos bañistas durante el día y borrachos de noche, que un montón de patéticos animales jugando al juego de” Taharrush”, el juego árabe de violación de infieles, que no se ha dado jamás en las zonas de turistas “guiris” y que lleva ya contabilizados miles de denuncias en toda Europa.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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